Índice cronológico
9 de agosto – Batalla de Adrianópolis 378
9 de agosto – Nagasaki 1945
10 de agosto – Louis XVI es hecho prisionero en Varennes 1792
13 de agosto – Tenochitlán cae en manos de Hernán Cortés 1520
15 de agosto – Se comienza a construir el muro de Berlín 1961
17 de agosto – Se suicida Rudolf Hess 1987
18 de agosto – Fallece Gengis Khan 1227
18 de agosto – Intento de golpe de estado contra Gorbachev 1991
19 de agosto – Asesinato de Leon Trotsky 1940
19 de agosto – Plebiscito que abre el camino del poder para Hitler 1934
20 de agosto – La URSS invade Checoslovaquia 1968
21 de agosto – Se roban la Mona Lisa del Louvre 1911
23 de agosto – Se firma el tratado de no agresión entre la URSS y la Alemania nazi 1939
23 de agosto – Son asesinados Sacco y Vanzetti 1927
24 de agosto – Nacimiento de Jorge Luis Borges 1899
24 de agosto – Se suicida Getulio Vargas 1954
24 de agosto – El Vesubio destruye Pompeya y Herculano 79
24 de agosto – Matanza de protestantes en Francia (“San Bartolomé”) 1572
25 de agosto – Stalin invade Lituania 1940
25 de agosto – Liberación de París 1944
26 de agosto – Nacimiento de Julio Cortazar 1914
26 de agosto – Batalla de Crecy (Guerra de los Cien Años) 1346
27 de agosto – Fallece Roberto “Polaco” Goyeneche 1994
27 de agosto – Explota el volcán Krakatoa 1883
28 de agosto – Marcha sobre Washington – Discurso de Luther King 1963
28 de agosto – La dictadura brasileña amnistía a los presos políticos 1979
29 de agosto – El parlamento soviético ilegaliza al Partido Comunista 1991
29 de agosto – Francisco Pizarro asesina a Atahualpa 1533
30 de agosto - Comienza el sitio de Leningrado 1941
30 de agosto – Atentado a pistola contra Lenin 1918
1 de septiembre – Comienza la Segunda Guerra Mundial 1939
1 de septiembre – Las URSS derriba un avión civil coreano 1983
2 de septiembre – Un incendio destruye Londres 1666
2 de septiembre – Se proclama la independencia de Vietnam 1945
2 de septiembre – Termina la Segunda Guerra Mundial 1945
5 de septiembre – Batalla del Marne, Primera Guerra Mundial 1914
5 de septiembre – Atentado terrorista en las Olimpíadas de Munich 1972
6 de septiembre – Se completa la primera circunvalación del planeta 1522
8 de septiembre – Fallece Francisco Quevedo 1645
8 de septiembre – Rendición de Italia en la Segunda Guerra Mundial 1943
9 de septiembre – Desembarco aliado en el sur de Italia 1943
9 de septiembre – Fallece Mao Tse Tung 1976
10 de septiembre – El Guernica retorna a España 1981
10 de septiembre – Alemania Comunista permite la emigración a Occidente 1989
11 de septiembre – Golpe de estado en Chile 1973
12 de septiembre – Se descubren las cavernas de Lascaux 1940
13 de septiembre – Mussolini agradece a Hitler su liberación 1943
14 de septiembre – Napoleón entra en Moscú 1812
15 de septiembre – Batalla de Inglaterra (Segunda Guerra Mundial) 1940
15 de septiembre – Se aprueban en Alemania las leyes de Nuremberg 1935
16 de septiembre – Masacres de Sabra y Chatila 1982
19 de septiembre – Es derrocado Juan Domingo Perón 1955
23 de septiembre - Fallece Pablo Neruda 1973
27 de septiembre – Nace Raúl Silva Henríquez 1907
30 de septiembre – Conferencia de Munich 1938
2 de octubre – Masacre de Tlatelolco 1968
6 de octubre – Comienza la guerra de Yom Kippur 1973
6 de octubre – Es asesinado Anwar el-Sadat
7 de octubre – Batalla de Lepanto 1571
7 de octubre – Los EE UU invaden Corea del Norte 1950
9 de octubre – Es asesinado Ernesto Guevara 1967
10 de octubre – Batalla de Poitiers 732
11 de octubre – Inflación en Alemania 1923
14 de octubre – Batalla de Hastings 1066
15 de octubre – Europa Occidental adopta el Calendario Gregoriano 1592
15 de octubre – Es ejecutado Pierre Laval 1945
15 de octubre – Suicidio de Hermann Goering 1946
16 de octubre – Es guillotinada Marie Antoinette 1793
16 de octubre – Son ejecutados los condenados en el juicio de Nuremberg 1946
17 de octubre – Masacre de argelinos en París 1961
17 de octubre – Es liberado el Coronel Juan Domingo Perón 1945
18 de octubre – EE UU completa la conquista de Puerto Rico 1898
18 de octubre – EE UU compra Alaska a Rusia 1887
20 de octubre – MacArthur reconquista Filipinas 1944
21 de octubre – Batalla de Trafalgar 1805
22 de octubre – Fallece Pablo Casals 1973
23 de octubre – Batalla de El Alamein 1942
23 de octubre – la URSS manda reprimir manifestaciones en Hungría 1956
25 de octubre – Batalla de Balaklava (Carga de la Brigada Ligera) 1854
26 de octubre – Es demitido de su cargo de ministro de la URSS, Georgi Zhukov 1955
28 de octubre – Marcha sobre Roma 1922
4 de noviembre – Es descubierta la tumba de Totankhamen 1922
4 de noviembre – Asesinato de Yitzhak Rabin 1995
6 de noviembre – Hassan invade el Sahara Occidental 1976
6 de noviembre – Franklin Delano Roosevelt es elegido presidente por cuarta vez 1944
7 de noviembre – Revolución Rusa 1917
8 de noviembre – Primer atentado contra la vida de Hitler 1939
8 de noviembre – Hitler intenta un golpe de estado 1923
9 de noviembre – Sartre renuncia al comunismo 1956
9 de noviembre – Krystallnacht, 1936
9 de noviembre – Cae el muro de Berlín 1989
9 de noviembre - Fallece Charles De Gaulle 1970
11 de noviembre – Termina la Primera Guerra Mundial 1918
14 de noviembre – Casi muere accidentalmente Franklin Delano Roosevelt 1943
19 de noviembre – Batalla de Stalingrado 1942
20 de noviembre – Tragedia del ballenero Essex 1819
2 de diciembre – Napoleón se autoproclama emperador 1804
7 de diciembre – Ataque japonés a Pearl Harbor 1941
9 de diciembre – Culmina el juicio a la dictadura militar argentina 1985
10 de diciembre – Se proclama la Declaración de los Derechos Humanos 1948
13 de diciembre – Genocidio de Nanking, China 1937
15 de diciembre – Termina la dictadura de Augusto Pinochet 1989
25 de diciembre – Vietnam invade Camboya – es derrocado el Khmer Rouge 1978
8 de enero – Fallece Francois Mitterrand - 1996
24 de enero – Fallece Winston Churchill 1965
27 de enero – El Ejército Rojo libera los últimos prisioneros en Auschwitz 1945
16 de marzo - Los EE UU arrasan la aldea de My Lai en Vietnam - 1968
24 de marzo – Golpe militar argentino 1976
6 de abril – Genocidio en Rwanda 1994
19 de abril – Alzamiento del gueto de Varsovia 1943
24 de abril – Genocidio armenio 1915
10 de mayo – Secuestro de Adolf Eichmann en Buenos Aires 1960
20 de mayo – Asesinato de Zelmar Michelini 1976
3 de junio – Masacre de la Plaza Tian an Men, Beijing, China 1989
6 de junio – Desembarco en Normandía 1944
10 de junio – Masacres de Lídice (Checoslovaquia) 1942 y Oradur sur Glane (Francia) 1943
17 de junio - Derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala 1954
18 de junio – Batalla de Waterloo 1815
27 de junio – Golpe de estado en Uruguay 1973
27 de junio – Manifestación por los derechos gay en New York 1969
1 de julio – Batalla del Somme, Primera Guerra Mundial 1916
3 de julio - Rescate israelí en Entebbe, Uganda 1976
4 de julio – Fallece Astor Piazzolla 1991
8 de julio – Muere Jean Moulin, héroe de la resistencia francesa 1943
16 de julio – Final del Campeonato Mundial de Fútbol en Maracaná 1950
16 de julio – Razzia nazi del Velódromo de Invierno, París 1942
17 de julio - Muere Bartolomé de las Casas 1566
18 de julio – Franco se alza contra la República Española 1936
19 de julio – Anastasio Somoza es derrocado en Nicaragua 1979
22 de julio – Los nazis hacen una razzia capturando niños judíos en París 1944
28 de julio – Es guillotinado Maximilien Robespierre 1794
31 de julio – Muere Denis Diderot 1784
X años este día – Epílogo
Esto me golpeó muy duro. Algo debemos hacer para combatir el olvido, la desmemoria, me dije. Y pensé en un ciclo por Internet, que recordara a las personas hechos que a mi criterio no debían ser olvidados. Hitos fundamentales de nuestra historia como especie cuyo extravío en la memoria me resulta, a mí al menos, inadmisible.
Por eso el ciclo nació un 6 de agosto y con un poema de Vinicius de Moraes sobre la bomba atómica que explotó en Hiroshima. Por sus características, el ciclo estaba previsto para ser cerrado exactamente un año después, el 6 de agosto del 2000. Pero cuando le comenté a quienes entonces recibían el ciclo esa decisión, muchos me pidieron que lo continuara. Este pedido espontáneo y el hecho de que yo era plenamente consciente de haber olvidado –ironía, para quien hace un culto de la memoria- muchísimas efemérides importantes, me hicieron reconsiderar la decisión y continuarlo un segundo año.
Repaso los temas tocados, y compruebo que en su mayor parte, hicieron los X años la crónica de las grandezas y miserias de la raza humana. Las miserias de los opresores y tiranos, las grandezas de los que resistieron esas tiranías empujando con sus vidas el tractor del progreso humano.
Leo una vez más las múltiples páginas que su conjunto ocupa y visualizo su sustancia y su razón de ser. Eclécticos como su autor, iban de los grandes temas a otros de discutible relevancia. Inconsistentes como consecuencia de mi ignorancia, mala memoria para las efemérides y escaso tiempo –el poco que dejan libres mis otros oficios de padre, marido, trabajador, lector, corredor, carpintero y montañista- se propusieron, tal vez grandilocuentemente, revitalizar la memoria. Algunos están francamente mal escritos (como el 24 de marzo) y otros son más que legibles (Mitterrand y Stalingrado son mis preferidos, los que más disfruté)
A los efectos de su pasaje a la posteridad, los dos años han sido consolidados en uno, lo que obligo a muchos cambios pues había múltiples referencias cruzadas, de un X años a otro, que debían ser alteradas pues el orden ya no era el original. Esta fue la causa de que en más de una ocasión, durante el segundo ciclo, algunos de ustedes me dijeran que había contado mal los años, es que el texto ya estaba guardado como si hubiera sido escrito un año antes.
Pero ahora ha llegado el fin definitivo. Me pregunto si habrá o no el ciclo cumplido su propósito, pero esto es algo que yo no estoy en condiciones de responder. Sólo ustedes, lectores, podrían. El objetivo de mantener viva la memoria, de combatir el olvido al que nos tiende a conducir el aparato de comunicaciones que nos rodea diariamente, el culto de un pasatismo mediático que cree poder vivir sin pasado y se niega a construir un futuro.
“Siglos haciendo la historia yo soy la memoria, no quiero morir”, dice una canción de Victor Heredia y podría muy bien ser una definición de este ciclo. “Ni olvido ni perdón” decía una consigna. Perdón tal vez, olvido ciertamente jamás, aclararía yo. “Memoria Viva” fue el nombre de una agrupación creada en Argentina para recordar el atentado a la AMIA. “Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo”, dijo un sociólogo norteamericano. “Never again” dice una leyenda grabada en piedra en la puerta de Dachau. “No se olviden de Cabezas”, rezan aún los graffitis en Buenos Aires. “Nikto nye zabyt, Nishto nye zabyto”. (Que nadie olvide, que nada sea olvidado) es un verso de una poetisa de Leningrado escrito después del levantamiento del sitio de esa ciudad.
Y podríamos continuar con decenas de frases o títulos o nombres o versos que de una u otra manera nos traen a primer plano la necesidad de no olvidar. En última instancia, mi intención ha sido, humildemente, la de todas esas leyendas y versos y agrupaciones: mantener vivos los recuerdos de muchas cosas. Porque nunca me he resignado a que la generación de mis hijos ignore lo ocurrido durante la generación de mis padres. Porque como se ha dicho tantas veces, nuestros muertos sólo mueren realmente cuando los olvidamos. Porque sólo estudiando Historia, podremos construir –si es que podemos- un futuro mejor. En última instancia, porque no recordar el pasado no es ser moderno, es ser suicida.
El ciclo completo estará pronto en mi página en Internet, y agregaré allí también el índice.
Nunca dediqué un X años a nadie, mucho menos el ciclo todo. Tengo ahora esa oportunidad, por eso quiero en este momento dedicar los centenares de páginas producidas y las decenas de horas invertidas en escribirlas a quienes, privados no sólo de la vida sino también del descanso eterno, no son nada más que memoria y recuerdo. A aquellos que sólo existen precisamente por que existe memoria, y sólo viven en el recuerdo de sus seres queridos. Los hombres y mujeres que al igual que los X años, están muertos casi todo el tiempo, para revivir tan sólo cuando nos acordamos de ellos.
Quiero dedicar el ciclo todo a los desaparecidos. En la esperanza que ellos jamás se desvanezcan de vuestra memoria. Y en la certeza de que jamás lo harán de la mía.
31 de julio – 217 años este día
Dediquemos un minuto al análisis del termino elegido para identificar el conjunto de ideas porque mediante ese ejercicio intelectual, veremos la base ideológica que soporta a la Ilustración. En inglés se habla de Enlightenment, iluminación en traducción literal. Iluminación es pues un rótulo posible en castellano. Lo de Iluminación tiene a su vez dos posibles orígenes. El más pintoresco habla de una entrevista entre Diderot y Rousseau (que fueron grandes amigos hasta que tuvieron una gran pelea) en la cual el primero se habría visto iluminado por el segundo. Otra interpretación del término es que lo de iluminación viene por la luz que la razón arroja a la interpretación de las cosas. Otro vocablo de uso en castellano para definir lo mismo, es Ilustración. En francés se hace referencia a la Ilustración como el espíritu filosófico que dominó en Le Siècle des Lumières, o sea en el siglo de la Ilustración o de las luces (de ahí el titulo de la novela de Carpentier, ambientada en pleno siglo XVIII) Por supuesto que las denominaciones anteriores en modo alguno deben confundirse con Ilustration (inglés) o Ilustration (francés) o Ilustración (castellano) o Enluminure (otra vez francés) o Iluminismo (nuevamente castellano), términos todos que hacen referencia al arte de embellecer los libros mediante dibujos, láminas o ilustraciones.
Hay dos visiones sobre este movimiento. Para una, la ilustración fue una brillante creación de una élite intelectual centrada en –claro-, París. Para otros una idea que caminaba por Europa y a la cabeza de la cual se colocó esa élite. Puede parecer lo mismo, pero no lo es. ¿Era un movimiento francés o uno internacional? Yo diría que era como una selección de fútbol del mundo, pero donde siete u ocho de sus titulares eran franceses. El término iluminación comenzó a usarse a principios del XVIII y hacia fines de ese siglo, un claro miembro de esta corriente como fue Immanuel Kant, que visualizaba un mundo libre de superstición e ignorancia (léase religión y afines)
Fue el siglo de las luces (o sea el XVIII como ya dijimos) nuestra época de gloria (quizás para hablar con más precisión, digamos el periodo entre la revolución inglesa de 1688 y la francesa de 1789 pues como se sabe los siglos no siempre van de un múltiplo de cien a otro). A fines de ese siglo vendrían los Románticos a cuestionarnos y escupir el estofado, luego los nacionalismos y los nacionalistas seguirían socavándonos en el XIX y finalmente el XX vería el retorno de la superchería y el fundamentalismo (que no es no es más que la etapa final y más elaborada de la religión o superchería, como el imperialismo es al capitalismo, podríamos decir parafraseando a Lenin). Pero el espíritu de la Iluminación (o Ilustración) no ha desaparecido por completo. La prueba está en la existencia de hombres como yo, en el liberalismo del siglo XX, en el espíritu de tolerancia que hoy es mucho mayor que en otras épocas, en el respeto por las minorías. Todas esas ideas son hijas de la Iluminación.
¿Qué períodos o ideas hicieron germinar la brillante planta de la Iluminación? No podía ser otro, claro, que el Renacimiento, que alentaba a las personas a cultivar variadas disciplinas y a no cerrar sus cabezas.
Hecha esta introducción al tiempo histórico, aproximémonos al hombre que es sujeto de este X años. Nació en 1713 en Langres, Francia y moriría el 31 de julio de 1784, fecha que espero no ser el único en estar recordando hoy. Es una casualidad no totalmente azarosa que el último X años de más de 130, esté dedicado a uno de los hombres que más admiro intelectualmente y uno de los menos recordados en este posmodernismo vulgar que nos rodea.
Se llamaba, despejemos ya la incógnita, Denis Diderot. Su más importante aporte a la historia de la Humanidad fue la obra que le tomó casi treinta años de su vida (entre 1745 y 1772), llamada la Enciclopedia. Fue esta monumental obra que en breve describiremos, el principal soporte y más importante documento y legado, de la Ilustración. Diderot se educó en los jesuitas, lo que, otra vez, no creo haya sido para nada una casualidad. Fue católico en su juventud para terminar ateo y materialista en su adultez (nadie es perfecto, no era agnóstico)
La Enciclopedia nació de esta manera: Andre Le Breton, un empresario de la época, le pidió a Diderot que le hiciera una traducción de la enciclopedia (aquí con minúscula, confío en que sabréis distinguir el sustantivo del nombre propio) de Ephraim Chambers. Diderot se abocó a la tarea con la colaboración entre otros de un distinguido matemático llamado Jean Le Rond d'Alembert (a quien mis colegas recordarán ciertamente por el famoso teorema que lleva su nombre) como co-editor, pero no se contentó con traducir un libro sino que creó una obra nueva, mucho más amplia en sus ambiciones y mucho más revolucionaria en su destino. No le alcanzó con la ayuda de D´Alembert así que pidió una mano a científicos y escritores de su tiempo y hasta a varios sacerdotes. Entre las notables mentes que tomaron parte en la monumental obra se cuentan Rousseau, Montesquieu, Voltaire y Turgot. Todos alimentaban el propósito de derrotar las oscurantistas fuerzas de los reyes conservadores y de la Iglesia. Definieron la obra como “Dictionnaire raisonné des arts et des métiers” ("Diccionario racional o razonado"), y buscaron incluir en ella todos los detalles de todos los oficios, las artes y las ciencias tal como se las conocía en su tiempo. La obra toda trasunta fe en el racionalismo, en el progreso de la sociedad bajo los auspicios y el liderazgo de la razón. Manifiesta la convicción del dominio posible del hombre sobre el entorno en el que vive, incita al lector a buscar la verdad en la ciencia y en la historia y no ya en la Biblia o en la Iglesia. Nos muestra o pretende mostrarnos que la felicidad de la humanidad esta en las manos de nosotros mismos, en manos del Hombre, capaz de todo iniciar y de todo conseguir.
El primer volumen vio la luz en 1751 (con apenas 4300 ejemplares, apenas para los estándares de hoy, muchos para la época), el último recién en 1772. Durante todo ese tiempo, Diderot sufrió la crítica y la censura de los gobiernos conservadores, que inclusive llegaron a meterlo preso un tiempo. El pico de represión se vivió en 1758 cuando la obra fue prohibida en Francia. Voltaire le ofreció continuar la publicación fuera de Francia, pero Diderot insistió en continuarla clandestinamente en su país. Terminarían siendo 28 volúmenes en total, 17 de texto y los restantes de ilustraciones de excelente factura
Pero el haber sido el principal hacedor de una de las más importantes obras de la historia de la humanidad, no hizo de Diderot un hombre rico, más bien al contrario. Cuando completó la obra no tenía un peso ni partido por la mitad y Carolina la Grande –entonces gobernante de Rusia, integrante paradigmática del llamado despotismo ilustrado, a mi juicio el mejor sistema de gobierno que la Humanidad haya jamás creado para si misma, tuvo la gentileza de comprar su biblioteca, pero lo nombró al mismo tiempo su bibliotecario, por lo que al precio de compra añadió un salario mensual en forma vitalicia. Además, le dijo que retuviera los libros y los cuidara hasta que ella se los pidiera. Una fina alma intelectual la de Carolina, que no quiso en modo alguno herir el viril orgullo de Diderot. Dios tenga el alma de la noble zarina en buen cuidado
Los ejemplares completos que hoy sobreviven de la monumental obra son rarísimos y la mayoría están en bibliotecas publicas de Francia. Hay sin embargo, ediciones modernas –parciales, claro porque quien va a reeditar 28 tomos completos- que no son del todo inhallables.
Es doloroso reconocer que Diderot y la Ilustración, aunque habiendo ganado batallas que produjeron resultados positivos hasta el día de hoy, algunos de los cuales ya hemos resaltado, en términos generales perdieron la guerra. Hoy el mundo no avanza hacia la razón sino retrocede cada día más en la oscuridad, la religión y la intolerancia. Perdimos, y es de mínima honestidad aceptar la derrota. Nuestra gran culpa frente a la Historia, Denis, fue no haber sido capaces de vencer habiendo tenido razón. O quizás, el haber depositado demasiadas esperanzas en una especie que jamás se mostró merecedora de ellas.
28 de julio – 206 años este día
Robespierre lideró un comité de doce miembros en total, que se hizo famoso por el curioso nombre que ostentaba: Comité de Santé Publique (CSP), aunque no tenía nada que ver con hospitales ni vacunas –que aún no existían en la época, claro-, sino más bien con la salud entendida en un sentido más social y sobretodo más mesiánico.
El CSP –no se lo abreviaba así entonces ni hoy en día, por no ser esta una costumbre francesa- fue quien realmente condujo el estado francés durante la fase más radical de la Revolución Francesa; sus miembros eran elegidos por la Convención Nacional. Más que nadie en la Historia, creo, Robespierre representa al mesiánico convencido de la verdad de su pensamiento, y dispuesto a cortarle la cabeza –literalmente- a todo aquel que no fuera capaz de ver la luz como él la veía, o creía verla.
Sería un error, sin embargo, reducir la tarea del CSP a su parte más conocida – la decapitación masiva- ya que fue un órgano de gobierno que hizo muchas otras cosas, entre otras organizar un ejército que defendiera a la Revolución de las potencias realistas europeas. Pero el terror fue su marca de fábrica. En cinco meses, entre septiembre de 1793 y febrero de 1794, el CSP mandó ejecutar 269 personas.
Otro revolucionario y colega de Robespierre fue Georges Danton (recordarán la reciente película con Gerarld Depardieu en el rol de Danton). En la paranoia de decapitar traidores, Robespierre mandó al propio Danton a la guillotina por intentar parar la máquina de terror que estaba en pleno funcionamiento. Cuenta la leyenda –no me consta si es hecho histórico- que cuando era llevado camino al patíbulo, Danton se dirigió al balcón desde donde lo observaba Robespierre y le dijo: “Tu me suivrá” (Tu me seguirás). Proféticas palabras. En julio de 1794, Robespierre amenazó a la propia Convención Nacional, por considerarla timorata y culpable de no hacer avanzar la revolución todo lo rápido que él consideraba necesario –típica forma de pensar de los lunáticos mesiánicos, los que se consideran cruzados de una gran causa-. La Convención le dio a probar su propia medicina, lo que ocurrió en la plaza de la Revolución –hoy Place de la Concorde- el 10 Thermidor, (28 de julio de 1794, el calendario revolucionario había entrado en vigor en Septiembre de 1793), cuando Robespierre contaba apenas 36 años. Antes de ser guillotinado, intentó suicidarse en la cárcel, pero aparentemente no era tan bueno para matarse a sí mismo como a los demás, y sólo consiguió destruirse la mandíbula, la que llevaba colgando al momento de su ejecución.
Lo que sigue es una parte –pequeña, el texto completo es larguísimo y sus discursos abundantísimos, hay unos 500- del discurso de Robespierre a la Asamblea Nacional pronunciado el 5 de febrero de 1794. Es en parte el sustento teórico de la política que Robespierre llevó a la práctica:
“Si la fuente de un gobierno popular en tiempos de paz es la virtud, en la revolución lo son al mismo tiempo la virtud y el terror. Virtud sin la cual es terror es fatal. Terror, sin el cual la virtud es impotente. El terror no es otra cosa que la justicia, rápida, severa, inflexible. Es por lo tanto una emanación de la virtud. No es tanto un principio especial como la consecuencia del principio general de la democracia aplicado a las necesidades más urgentes de nuestro país. Se ha dicho que el terror es el principio de un gobierno despótico. ¿Acaso nuestro gobierno parece despótico?…Sometamos por medio del terror a los enemigos de la libertad y estaremos haciendo lo correcto, como fundadores de la República. El gobierno de la revolución es el despotismo de la libertad contra la tiranía…”
En la notable edición ilustrada de la Histoire de France de Georges Duby (et al), obra por demás cara –la última vez que pregunté en París costaba como 500 dólares, compré finalmente la edición común a un precio normal- pero accesible en toda buena biblioteca pública, hay una reproducción notable de un retrato de cuerpo completo de Robespierre. Me asombró tanto que fui a ver el cuadro original al Musée de la Cité, en el parisino barrio de Le Marais. Un museo poco frecuentado que apostaría desconocen inclusive muchos de los que tienen el privilegio de frecuentar con asiduidad la capital francesa. Impresiona que un hombre tan joven, de trazos tan delicados –casi diría femeninos-, tan bello y apacible, haya protagonizado semejante rol histórico.
Pero esta terminaría siendo una crónica injusta si dejara en ustedes la idea que Robespierre era un psicópata al estilo hitleriano. No fue tan así. Fue juez, diputado y presidente, admirador de Rousseau –se dice que dormía con sus obras-, protector de actores y judíos cuando estos eran discriminados, y sobretodo, obsesivamente preocupado por obtener en su país una justa distribución del ingreso económico y un igualitario acceso a la salud y la educación. Fue un patriota, en el sentido que el término se entendía entonces, y ayudó a defender al estado francés de la agresión realista del exterior y de las rebeliones varias en el interior. Sus métodos eran bastante extremistas, claro, esto es innegable. Pero ese extremismo hay que ubicarlo en el contexto de hace doscientos años. En resumen, Robespierre era, como nosotros, un hombre de su tiempo.
22 de julio – 56 años este día
A las 10 de la noche se presentó personalmente, acompañado de dos “policías semitas” en la escuela de Secretan (Avenida Secretan, número 70, en el 19 arrondisement). Normalmente estudiaban allí adolescentes, pero en ese momento estaba lleno de niños provenientes de otro centro judío bombardeado unos días antes. Dos camiones son colocados bloqueando la puerta para evitar toda fuga. Los policías registran la escuela y arrean a los 24 niños y adolescentes de 4 a 12 años, los que no tienen ni siquiera la oportunidad de quitarse los pijamas. Son llevados al campo de Drancy. La razzia continua. A la 1 de la mañana llegan al centro Vauquelin, en el 5 arrondisement. Sesenta y dos niñas y adolescentes son llevadas de este lugar, también con destino a Drancy. A las dos de la mañana de esa trágica madrugada los verdugos llegan al centro educacional de Saint-Mande (5 Rue Granville). De aquí se llevan veinte niños.
Pero la razzia no había aún terminado. Nacían las primeras luces sobre París cuando el ómnibus de Brunner llega al centro ubicado en el número 21 de la Rue Francois Debercque (en Montreuil-sous-Bois). De aquí son cargados otros dieciocho niños. Una niña intenta esconder a su hermano menor en un tarro de basura, pero el llanto del pequeño lo delata y frustra el intento.
En Louvenciennes, su durmió bien esa noche hasta las 6 de la mañana. A esa hora la calma fue interrumpida por las botas de Brunner y sus soldados que aún no habían dado la noche por terminada. Aquí son arrestados 43 niños.
Durante la mañana del 22 de julio, Brunner decidió dormir, pero mandó en su lugar a Gerbin (otro SS) al número 67 de la rue Edmond Nortier en Neuilly-sur-Seine. Esto era una guardería por lo que todos los niños tenían menos de 4 años. No tengo el dato de cuantos fueron llevados de aquí.
El 23 de julio hubo dos razzias más en escuelas de La Varenne. Las cuidadoras, prevenidas por lo sucedido un día antes en otros establecimientos, escondieron a muchos, pero aún así fueron llevados 28 niños. El 25 de julio Brunner en persona exige la entrega de 17 niños de la guardería de Neuilly, que habían conseguido escapar el día anterior.
En total, Drancy registro el ingreso de 257 menores en ese breve período de tiempo. Estaba previsto enviarlos e Auschwitz en el Convoy número 77, que parte efectivamente con ese destino el 30 de julio. Además de 232 niños lleva adultos totalizando exactamente 1300 personas. Sólo retornarían con vida 32 adolescentes.
El campo de Drancy fue liberado por los aliados el 18 de agosto de 1944, apenas dos semanas después de estos hechos. Brunner escapó hacia Checoslovaquia donde los pocos meses que aún le quedaban a la Segunda Guerra Mundial se las arregla para deportar 13500 judíos eslovacos hacia Auschwitz. Contracción al deber, eso jamás le faltó a Brunner.
El 2 de marzo de este año (si, recién en el 2001) Alois Brunner fue condenado en ausencia a cadena perpetua. Jamás fue hecho prisionero. La información usada para escribir estas líneas fue extraída de la prensa parisina durante mi visita en abril.
Se sabe que Bruner se refugió en Siria después de la guerra pero se ignora si al día de hoy aún vive o está muerto. Jamás pagó por sus crímenes. Si vive, está por celebrar su cumpleaños número 88. La última vez que estuve en París pasé por uno de estos colegios, en cuyo frente existe una placa que recuerda estos hechos. Claro que tomé una foto que agregaría a este texto, si no fuera porque el mismo no la necesita para ser elocuente.
Eran niños. Podía haberle tocado a sus hijos.
19 de julio – 21 años este día
Es el texto de una pintada mural o graffiti que leí una vez, en una pared de algún pueblo de Nicaragua en 1984, cuando presencié la toma de posesión de Daniel Ortega, presidente sandinista de ese país.
Yo tengo un especial afecto por la revolución sandinista, afecto que no comparto con ningún otro movimiento revolucionario de nuestro continente. Y paso a explicarles porque: Como los veteranos de ustedes recuerdan por haberlo vivido, y los otros quizás sepan ahora, el movimiento revolucionario sandinista (llamado Frente Sandinista de Liberación Nacional, o FSLN) derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle–que había sucedido a su padre, Anastasio Somoza García, dándole al régimen un carácter monárquico además de dictatorial, tipo Duvalier en Haití, digamos-. Tachito, como se lo llamaba a Anastasio Somoza (h), precisamente porque a su padre se lo conocía como Tacho, fue un típico dictador latinoamericano, como Porfirio Díaz, como Trujillo, como Batista y tantos otros. El FSLN tomaba su nombre de Augusto Cesar Sandino, líder guerrillero que combatió la intervención norteamericana en Nicaragua, y murió en una emboscada de la Guardia Nacional de Somoza García (o sea, el padre), en 1934.
Está más allá de toda discusión o partidismo, el reconocer que la revolución sandinista amalgamó en torno de sí a la totalidad de la oposición nicaragüense y fue apoyada por todos los sectores políticos progresistas, tanto de su país como del exterior.
En la revolución que concluyó el 19 de julio de 1979, fecha que hoy recordamos, murieron muchísimas personas. Los recursos de un país ya pobre fueron diezmados por la guerra. Lo poco que sobró, se lo llevó Somoza a sus cuentas en el exterior, antes de refugiarse en Asunción del Paraguay, donde Gorriarán Merlo, un guerrillero argentino de larga experiencia, lo hizo volar en pedazos algunos años después. Los sandinistas tenían pues, todas en contra. Así y todo, alfabetizaron a casi todo el mundo “Ahora ya sé leer, ahora ya no me vuelven a joder” fue algo que escribió un alfabetizado por esa gigantesca campaña. El texto era exhibido en el Museo de la Alfabetización, que tuve oportunidad de conocer en Managua. Hicieron una importantísima reforma agraria y pusieron el país más o menos a andar. Pero no es solamente de estos logros que nace mi reconocimiento. Proviene sobre todo del mayor legado que el sandinismo le hizo a Nicaragua, el haberle dado la capacidad de elegir sus gobernantes. Recordemos que el único ejército del país era sandinista, o sea, de no haber querido dejar el poder, nadie hubiera podido forzarlos a hacerlo. Así y todo, un día organizaron elecciones, no las robaron, perdieron, y se fueron por la puerta de servicio. Un acto de grandeza que no tuvo nunca ningún movimiento revolucionario de nuestro pauperizado continente, donde las revoluciones a veces empiezan ya podridas, y cuando no, se pudren enseguida, carcomidas por la ambición o el deseo de eternizarse en el poder de sus protagonistas.
Por todo esto, yo creo que nunca debemos olvidar a la revolución sandinista, que no fue una más en la historia sino que brilla con luz propia en el por demás sucio manual de historia latinoamericana.
18 de julio - 64 años este día
Empecemos por el principio. ¿Cuando usamos la expresión “guerra civil”? Lo hacemos cuando queremos dar a entender que el conflicto enfrentó fundamentalmente a ciudadanos de una misma nación. Así, hablamos de guerra civil uruguaya, norteamericana, española y tantas otras. El término guerra civil tiene una connotación de “guerra aún más absurda que las otras, porque es entre hermanos”. Yo rechazo el concepto. No es más guerra una guerra entre compatriotas que una guerra cualquiera. No es más hermano de un madrileño un catalán que un montevideano. Mi internacionalismo no acepta con mucha facilidad la expresión Guerra Civil, pero es claro que no seré yo quien muda la terminología histórica, y el conflicto que afectó a España entre 1936 y 1939 seguirá conocido por siempre como Guerra Civil Española.
Todos conocemos un refugiado español que tenía una zapatería a la vuelta de casa, o un bar en la esquina del colegio secundario. Por eso el conflicto lo hemos vivenciado desde siempre. Es difícil encontrar en la historia una guerra más justa, donde los buenos y malos hayan estado tan nítidamente definidos. Hay un grupo de hombres a los que yo desearía especialmente recordar en esta ocasión. Y esto sin quitarle mérito a los españoles que defendieron a la Segunda República, pero es claro que ellos defendían su tierra, su libertad y su democracia. Estos otros a los que me refiero, llegaron a España desde los cuatro rincones del mundo, arriesgándolo todo a cambio de nada, sólo para defender una causa que creían justa. Me refiero, claro, a las Brigadas Internacionales.
Mucho se ha escrito sobre la participación extranjera en ambos lados del conflicto español: hubo como se sabe tropas regulares italianas y alemanas en el lado nacionalista y además de las Brigadas Internacionales, hubo apoyo a la República por parte de México y de la URSS, aunque ninguno de estos países regaló nada, vendieron y a buen precio el armamento, en algunos casos de dudosa calidad, como el mexicano. Mientras las potencias occidentales permanecían neutrales, Italia y Alemania inundaban el flanco nacionalista con armamento de última generación. La participación extranjera no fue “más o menos la misma para los dos lados” como muchas veces se nos pretende hacer creer. Fue desmesuradamente a favor de Franco. Pero la gran diferencia es que mientras italianos y alemanes pelearon obligados por sus países, como militares que eran, los brigadistas lo hicieron voluntariamente. La flor y nata de una generación hoy nonagenaria que tenía en su cabeza un futuro de justicia social y libertad, sin preocuparse por individual success o professional achievements como los jóvenes de hoy en día. Se trabó en España la primera batalla que el mundo encararía contra el fascismo.
Los brigadistas fueron en total unos 35 o 40 mil, aunque nunca hubo más de 18 o 20 mil simultáneamente en suelo español. Venían de Francia la mayoría (diez mil según Thomas, veinte mil según la Britannica), pero también de Alemania, Austria, Inglaterra, EE UU, México, República Checa, Rusia, Ucrania, Italia, Canadá, Yugoslavia, Suiza, Hungría, Escandinavia (principalmente Suecia), y otras 52 naciones. No me consta que haya habido sudacas, pero es bien probable, ya que no tengo la lista de esos otros 52 países. Pelearon como leones en casi todos los frentes, pero su actuación más destacada fue en la defensa de Madrid, en noviembre de 1936, cuando consiguieron impedir que las tropas nacionalistas –¿Me dejan llamarlas fascistas? Es bien más claro- cruzaran el río Jarama. “No pasarán” era la consigna de la época, y no pasaron. Franco, auxiliado por la Legión Cóndor (la que bombardeara Guernica) y tropas africanas, no pudo cruzar el Jarama. Cuando vayan a Madrid pregunten por el puente Arganda, ese fue el centro del combate. Al pie de ese puente hay centenares de brigadistas enterrados. Algunos les atribuyen este éxito militar exclusivamente a las Brigadas Internacionales, lo que es una exageración. Había 1900 brigadistas en Madrid y con ese número nunca hubieran podido parar a los nacionalistas, la participación de los españoles fue decisiva. Pero el punto es que las Brigadas tuvieron un rol militar fundamental en la defensa de la capital española y no sólo eso, también en el mantenimiento de la moral combatiente de los soldados republicanos. Ellos, al verlos, sabían que la humanidad bien pensante y progresista estaba de su lado.
Hubo varios famosos entre los brigadistas, aunque sus cuadros se nutrieron fundamentalmente de trabajadores anónimos. George Orwell, el escritor inglés autor del famoso 1984 (‘Big brother is watching you…”) fue uno de ellos y escribió un libro imperdible (difícil de encontrar, yo lo tengo, edición Penguin) titulado Homage to Catalonia. (Homenaje a Cataluña, no sé si existe traducción al castellano). Relata sus vivencias y en particular cuenta lo ocurrido en Barcelona, cuando durante casi una semana republicanos anarquistas y republicanos comunistas se tirotearon como si fueran enemigos. Prueba triste que hasta en los bandos correctos de la historia hay mucha miseria humana y sectarismo absurdo. Orwell estaba en la ciudad en ese momento y vivió lo que cuenta. Otro famoso colaborador de la Segunda República Española (aunque no me consta si integró las Brigadas Internacionales) fue Ernest Hemingway, cuya obra For Whom the Bells Tolls (Por quién doblan las campanas) se basa en lo vivido en esos años. (En realidad hay una segunda obra de Hemingway ligada a España, una pieza de teatro titulada The Fifth Column, dos años anterior a Por quién…, pero está medio olvidada.) Entre los franceses, el más conocido es probablemente André Malraux, que creó en España una compañía de aviadores, de la que fue coronel. Sus experiencias de brigadista están narradas en L’espoir (La Esperanza). Un brigadista que logró una gran carrera en su país de origen fue el Mariscal Tito (Yugoslavia). Con el tiempo, y en la medida que no había suficientes extranjeros voluntarios, se amplió el criterio de aceptación a las divisiones de las Brigadas Internacionales, permitiéndose el enrolamiento de españoles. Para fines de 1938, había más nacionales que extranjeros en los cuadros de las Brigadas.
Llegamos así a noviembre de 1938. Estamos en Barcelona. Tenía lugar en esos días la decisiva batalla del Ebro, que la República terminaría perdiendo. Con esa derrota, se desvanecería toda esperanza de una resistencia republicana efectiva. De ahí para adelante, fue crónica de un final anunciado. Escasos meses antes había tenido lugar la conferencia de Munich, a la que le dedicamos un X años exclusivo para ella como espero recordarán mis viejos lectores. Simultáneamente a Munich, los líderes europeos menores (entre ellos Juan Negrín, Primer Ministro de la República Española) se reunieron en Ginebra y acordaron la retirada de todos los extranjeros involucrados en la Guerra Civil Española.
Así, llegó el 15 de noviembre de 1938, día en que la totalidad de los brigadistas extranjeros todavía presentes en suelo español, fueron despedidos formalmente en Barcelona por las autoridades de la República. Hablaron Negrín y Dolores Ibarruri, alias “La Pasionaria”, legendaria dirigente comunista española, que tuvo un hijo que se desquitó de los fascistas venciendo a los nazis en Stalingrado, era capitán del Ejército Rojo, hablamos de él en el X años dedicado a la batalla de Stalingrado. Otros republicanos españoles tuvieron su revancha cuando la liberación de París, ciudad en la que entraron con una formación completa de veteranos de España (tema también tocado en un X años anterior).
Rescato las palabras de La Pasionaria en ese acto de despedida, porque fueron fuertemente emotivas:
“¡Madres! ¡Mujeres! Cuando los años hayan pasado y las heridas de la guerra hayan cicatrizado; cuando el nebuloso recuerdo de los dolorosos, sangrientos días retorne en un presente de libertad, amor y bienestar; cuando los sentimientos de rencor hayan desaparecido y cuando el orgullo de vivir en un país libre sea sentido por igual por todos los españoles, entonces, hablen a vuestros hijos. Cuéntenles de las Brigadas Internacionales. Cuéntenles como, cruzando ríos y montañas, atravesando fronteras erizadas con bayonetas y perros entrenados para arrancar sus carnes, estos hombres alcanzaron nuestro país como cruzados por la libertad. Ellos abandonaron todo: sus amores, su país, casa y fortuna –padres, madres, esposas, hermanos, hermanas e hijos- y vinieron a decirnos: “Estamos aquí, tu causa, España, es la nuestra. Es la causa de toda la humanidad progresista y avanzada”. Hoy ellos nos dejan. Muchos de ellos, miles de ellos, quedan aquí, con la tierra española como techo, y todos los españoles los recuerdan con el más profundo sentimiento.
Se dirigió luego a los brigadistas de esta manera:
¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de estado, el bienestar de esa misma causa por la cual habéis ofrecido vuestra sangre con infinita generosidad, os envía de vuelta. Algunos de vosotros a vuestros países de origen, otros al exilio forzado (*). Podéis partir orgullosos. Vosotros sois Historia. Vosotros sois legenda. Sois el ejemplo heroico de la solidaridad de la democracia y de su universalidad. No los olvidaremos, y cuando el árbol del olivo de la paz florezca nuevamente, mezclado con los laureles de la victoria de la España republicana, vuelvan”
(*) Se refiere particularmente a los alemanes, que no podían volver a Alemania, entonces en el apogeo del nazismo, y estaban condenados a ser errantes.
Traducido de la versión en inglés publicada por Hugh Thomas en su notable “The Spanish Civil War”, obra que recomiendo fuertemente. Puede por tanto no reflejar exactamente el original en castellano debido a la doble traducción. Existe edición de esta obra de Thomas en castellano.
El futuro a partir de allí no sería fácil. Los ex-brigadistas entraban al exilio, la indiferencia, la cárcel, la pobreza, el suicido. El olvido.
En 1995, las Cortes (parlamento) ofrecieron ciudadanía española a todos los brigadistas aún vivos, cumpliendo una promesa que les hizo Negrín en el acto mencionado. Con ese objetivo, recibir la ciudadanía española, se reunieron por última vez en Madrid en Noviembre de 1996, 370 sobrevivientes. Después de medio siglo de olvido y desprecio, al fin alguien se acordaba de agradecerles. Uno de ellos comentó a un periodista norteamericano: "Let me say to the men and women who fought here, it is not Spain that owes us a vote of gratitude. It is we who honor and express our gratitude to the Spanish people for the opportunity to resist fascism." (Permítanme decirle a los hombres y mujeres que pelearon aquí, que no es España quien nos debe a nosotros un voto de gratitud. Somos nosotros que fuimos honrados y expresamos nuestra gratitud al pueblo español por la oportunidad de resistir al fascismo”)
Dos filmes notables sobre el tema, que alguna vez tuve oportunidad de ver en Berkeley pero nunca más reencontré son The Good Fight (La Causa Justa) e Irreconciliable Memories (Recuerdos irreconciliables). El primero es historia de la Guerra Civil, el segundo reportajes a octogenarios ex-brigadistas y octogenarios ex-integrantes de la División Cóndor. Otro registro interesante es un Long Play que había en mi casa de Montevideo con canciones de la Guerra Civil Española.
No olviden hacer lo que indicó La Pasionaria: Háblenle a vuestros hijos de las Brigadas Internacionales. Recuerden que los muertos sólo mueren del todo, cuando una generación completa los olvida.
17 de Julio – 434 años este día
En 1519 convenció a Carlos I (futuro emperador Carlos V) de crear una ciudad donde españoles e indios fueran libres. El rey aceptó y el experimento se llevó adelante en el norte de Venezuela. Fue un fracaso total, los colonos españoles le hicieron la guerra y hasta los propios indios atacaron la ciudad. La idea murió en 1522.
Frustrado, volvió a Santo Domingo y se hizo monje dominicano en 1523. Poco después comenzó a escribir Historia apologética, una de sus obras más importantes y que serviría de base para su Historia de las Indias, su trabajo más destacado -que no fue publicado hasta después de su muerte por expresa decisión suya-. Durante la preparación de estos textos, mandó varias cartas a España denunciando crímenes contra los indios.
En 1539 inició otro experimento de convivencia pacífica de españoles con indios en Costa Rica, que esta vez no fracasó como el anterior. Retornó una vez más a España a defender la causa india basado en esta experiencia. Su influencia sobre Carlos V hizo fueran aprobadas las Leyes Nuevas, las que establecían que la encomienda no era hereditaria y que los indios debían ser liberados al fallecer el encomendero. Las Casas fue nombrado obispo de Chiapas y en 1544 vuelve a América a asumir el cargo. Su posición pro-derechos de los indios le ganó la oposición de todos los españoles, incluido el clero, y esto lo obligó a retornar otra vez a España en 1547.
Ahora viene el período más fructífero de la vida de Las Casas. Entró en una muy estimulante polémica con Juan Ginés de Sepúlveda, que era su alter-ego. Muy capaz y preparado como Las Casas, pero defendiendo la tesis contraria, que los indios eran inferiores a los españoles y estos tenían derecho a dominarlos.
Escribió muchas obras más, además de cartas y pedidos varios, siempre pidiendo y manifestándose a favor de los indios. Murió en Madrid el 17 de julio de 1566, fecha que hoy recordamos, a los 92 años de edad.
Quienes siempre andan buscando el pelo en la sopa, le critican a Las Casas no haber defendido con igual ahínco los derechos de los africanos. En ocasiones Las Casas propuso – y en esto se basa la crítica- la sustitución de indios por africanos para salvar a los nativos americanos de un trabajo agobiante. La crítica es tramposa e invalida por dos motivos: el primero es que el propio Las Casas, en sus últimos años de vida hizo un mea culpa y reconoció este error. El segundo es que eso es no valorar lo que de muy positivo hizo Las Casas. Es mirar el vaso por el lado medio vacío en lugar de reconocer que está medio lleno.
Bartolomé de Las Casas fue el primer europeo a percibir la injusticia intrínseca del sistema colonial y me pareció que bien merecía un X años. Mi padre llevaba su nombre. Ignoro si en su homenaje.
16 de julio – 58 años este día
La vista del estadio pasó después de la guerra a ser un recuerdo comprensiblemente insoportable para los parisinos, por lo que fue demolido. Hoy hay una placa recordatoria en el lugar.
Un notable filme de Joseph Losey con Alain Delon donde se muestra el Vél d´Hiv y toda la circunstancia histórica que lo rodeó es Mr. Klein, imperdible peliculón, pero difícil de hallar en tiempos de videoclubes y DVDs.
16 de julio - 50 años este día
El campeonato de 1950 era raro, dos grupos tenían cuatro equipos, uno tres y otro dos. Esto porque algunos países se retiraron a último momento, como por ejemplo India, que no participó ¡por no habérsele permitido a sus jugadores participar descalzos! El grupo de dos era precisamente el de Uruguay que para pasar a la segunda fase sólo precisó vencer al débil equipo boliviano, lo que hizo por 8 a 0 (con cuatro goles de Schiaffino).
Brasil había tenido una actuación más que digna en la etapa previa. Comenzó goleando a México 4 a 0, luego empató con Suiza 2 a 2 y le ganó a Yugoslavia 2 a 0.
Con esto pasó a la segunda fase con Uruguay, España y Suecia. Brasil batió a Suecia 7 a 1 a y a España 6 a 1. Como comparación, Uruguay consiguió apenas empatar con España (4 a 4) y le ganó sólo 1 a 0 a Suecia.
En resumen, Brasil llegaba al juego final con 13 goles a favor y uno en contra, mientras que Uruguay lo hacía con 5 a favor y 4 en contra. En diferencia de goles, esto quiere decir 12 para Brasil y sólo 1 para Uruguay. Las apuestas, que por supuesto ya existían en esa época, estaban 10 a 1 a favor de Brasil. No participaron en 1950 ni Alemania, ni Argentina, ni Hungría, tres de los buenos equipos de esos tiempos.
El diario “O Mundo” de Río de Janeiro publicó una foto de los once brasileños con el título “Estos son los campeones del mundo”. Con ella se forraron todos los baños de la delegación uruguaya para doblarlos psicológicamente. Zizinho, cerebro del equipo brasileño y según muchos segundo mejor jugador de este país de todos los tiempos (luego de Pele, obviamente) había firmado centenares de fotos con el rótulo “Brasil campeón” estampado sobre ellas.
Todo estaba preparado para la victoria del local. No había escenario alternativo. Más de 170 mil entradas vendidas y 200 mil espectadores (diferencia = colados, 155 mil era entonces la capacidad oficial total) llenaban hasta los pasillos para ser testigos históricos de lo que se suponía sería la victoria verde-amarilla.
La reglamentación entonces era diferente, ganaba el mejor del grupo de cuatro, con lo cual los resultados anteriores pesaban en la final –no como ahora-. Como ya dijimos Brasil tenía más puntos y por tanto con empatar era campeón del mundo. Como si esto fuera poco, a un minuto de empezado el segundo tiempo, un pase de Ademir a Friaca y gol de Brasil. El delirio duró más de tres minutos. Curiosamente, por desinteligencias en el equipo brasileño, la instrucción del técnico, que era todos a la olla y a defender el resto del segundo tiempo –como era completamente lógico dado el resultado- no se implementó. Brasil continuó jugando con buena parte del equipo adelantado.
A los 21 Alcides Gigghia, puntero derecho uruguayo, recibe un pase de Obdulio Varela, escapa de la marca de Bigode, y coloca un centro al área donde estaba Schiaffino que decreta el empate.
A los 34 minutos y faltando sólo once para la finalización del partido, Ghiggia, vuelve a liberarse de la marca de Bigode. Éste esperaba que el puntero uruguayo repitiese el centro a Schiaffino y se aprontó para ello. Pues no, Ghiggia siguió derechito hasta el arco, mandándola suave, contra el ángulo izquierdo del golero Barbosa, quien habría de cargar eternamente con la culpa (murió este año, en abril). Algunos jugadores se exilaron en distintas partes del distante interior brasileño. El capitán al día de hoy no responde el teléfono para que no lo gasten o maldigan. Hubo suicidios varios, llantos infinitos. Un país se desplomaba en la sorpresa.
Cuando visité ese estadio, devenido una especie de meca para los uruguayos, hice hincapié en pisar el pasto, lo que no está permitido pero es posible, y besar la sagrada línea blanca del arco donde la pelota entró dos veces. Hasta me traje un pedazo de cemento del estadio para mi casa.
Ninguna fecha marcó tan dramáticamente la historia brasileña como el 16 de julio. Ni siquiera el suicidio de Getulio Vargas (que también fue sujeto de un X años oportunamente). Por eso es sociológicamente importante.
Pero la verdad que no decidí recordarla por razones históricas o sociológicas o nada de eso. El 16 de julio entró en la historia y en X años por motivos puramente deportivos, fue la más importante victoria futbolística uruguaya de todos los tiempos. El equipo oriental estaba integrado por, Máspoli, Gonzáles, Tejera, Gambetta, Varela (capitán), Andrade, Ghiggia, Pérez, Miguez, Moran y Schiaffino. Hasta el año pasado, nueve de ellos aún vivían, entre ellos Máspoli, Ghiggia y Schiaffino.
8 de julio – 57 años este día
Hablarle de Jean Moulin a los franceses de ustedes es tan innecesario como necesario es recordárselo a lo que no son franceses. Quiero decir, Moulin es una figura emblemática dentro del Hexágono pero relativamente desconocido fuera de él.
Después de recibirse de abogado en Montpellier, Moulin entró en el servicio público de su país. Fue el más joven subprefecto (especie de intendente de segundo nivel) al alcanzar ese cargo en 1930 (tenía responsabilidad por un arrondissement o barrio). En 1937 llegó a ser prefecto (otra vez, el hombre más joven a haber alcanzado esa posición en Francia, fue en el departamento de Eure-et-Loir)
Cuando los alemanes ocuparon su departamento, se negó a firmar lo que ellos le pusieron sobre la mesa e intentó suicidarse. Pero este fue su único intento de resistir mediante una fuga hacia la nada, pues enseguida decidió usar otros medios más eficaces de oponerse a la ocupación, por lo que luego de ser despedido por los nazis de su puesto, se unió a la Resistencia y escapó a Inglaterra. Retornó a Francia el 2 de enero de 1942 como delegado general de Charles de Gaulle para la zona ocupada (recordemos que los alemanes habían dividido Francia en dos partes formalmente diferentes, una estaba bajo ocupación directa de los alemanes y la otra bajo ocupación indirecta, mediante la intermediación de la administración títere de Vichy)
Max –tal su nom de guerre- tuvo un rol fundamental en la organización de los maquis –(como se dio en llamar a los resistentes franceses, desconozco la génesis del término, me gustaría conocerla si alguien puede informarme). También tuvo papel relevante en la creación del Consejo Nacional de Resistencia, -del que fue primer chairman en mayo del 43-, que unía a todos los grupos no-comunistas, asegurando el control por parte de de Gaulle sobre ese Consejo.
El 21 de Junio de 1943 fue arrestado por la Gestapo en Caluire, cerca de Lyon. Torturado salvajemente en diversas prisiones, murió en un tren que lo trasladaba a Alemania. El jefe de la Gestapo en Lyon era Kalus Barbie, a quien todos, creo, recordamos bien (fue recientemente juzgado en Lyon)
Un rol fundamental en la captura de Moulin y de otros resistentes en ese mes le cupo a "K30" (tal su identificación en el servicio secreto alemán), clave con que se conocía a Robert Moog, un francés al servicio de los alemanes que ya había ayudado a destruir muchas células resistentes a lo largo y ancho de Francia (Toulouse, donde hoy vive MMF, fue escenario de uno de sus éxitos. No quedó títere con cabeza en la ciudad). En el último anillo del séptimo círculo, aquel donde termina la peor calaña de los traidores del mundo, allí descansa hoy Robert Moog.
Como siempre, no podía faltar la visión revisionista. Recientemente salieron dos libros (Jacques Baynac´s y Pierre Pean´s) con visiones diferentes. Cabe aclarar que lo que he dicho o contado hasta ahora es la versión oficial y a todas luces la más probable. Baynac sostiene que Moulin en realidad se había desencantado de la actitud tan arrogante de De Gaulle (que tenía repodrido a Churchill hacía tiempo, ya hemos dedicado un texto a la relación entre ambos) y decidido pasarse al bando americano, y que la Gestapo lo habría tomado prisionero precisamente cuando estaba estableciendo contactos con representantes del ejército norteamericano. La de Baynac parece más una novela, una versión shockeante destinada a asegurar la venta de su libro, que un estudio de Historia.
El libro de Pean mantiene la versión tradicional, que es que Moulin fue entregado a los nazis por René Hardy, otro miembro de la resistencia pero de la facción “Combat”, que odiaba a De Gaulle.
El historiador Robert Paxton, pese a no ser francés –es norteamericano- conoce mucho del tema, y dijo más o menos esto: “Moulin ya fue acusado de ser comunista, más recientemente de ser espía soviético, ahora dicen que fue agente norteamericano. Sólo falta que lo acusen de espía de los nazis. Creo que estas visiones deben más a necesidades de la industria editorial francesa de vender libros que a la investigación histórica”.
Nótese que aún las alocadas visiones revisionistas tienen todas algo en común: Moulin es siempre puesto del lado nuestro, sea de los comunistas o norteamericanos (improbable) o de los gaullistas (mucho más probable) Nadie se atrevió a tratarlo de agente nazi. Algo dice esto sobre la trayectoria del hombre.
Bedarida, también historiador escribió: “Una pequeña minoría de franceses colaboró con los alemanes, mientras que otra pequeña minoría los combatió desde la Resistencia. La gran mayoría tenía que manejar sus vidas a través del día a día, soportando al invasor y psicológicamente sintiéndose solidarios con los resistentes”. Es probablemente una afirmación 100 % exacta y lo más que pueda decirse sobre este tema que tanto hemos conversado con MMF, que es el de la historia del colaboracionismo y de la resistencia franceses.
La participación de Hardy como el Judas de la historia no pudo probarse más allá de toda sospecha, aunque parece muy probable. Él la negó siempre. Sí se sabe que pese a que él lo negó, fue arrestado por los alemanes el 7 de junio y liberado poco después. Que un líder de la resistencia fuera liberado en 24 horas y con todos los huesos puestos, hace pensar fuertemente que Hardy, como Fausto, vendió el alma al diablo ese día haciendo algún tipo de arreglo con los alemanes.
La historia completa de la delación es larga. Incluye el nombre de Edmée Deletraz, una resistente que cayó prisionera y fue obligada a colaborar. Pero Edmée no vendió el alma al diablo y hoy en día no acompaña a Hardy y Moog en su inmundo infierno. Ella se las arregló para mantener informada a la resistencia de todo lo que la Gestapo la obligaba a hacer, lo que fue de gran utilidad. Edmée se enteró de la traición que iría a concretar Hardy y logró prevenir a dos resistentes. Lamentablemente, la suerte estuvo ese día del lado de los malos, porque ninguno de ellos dos consiguió poner sobre aviso a Moulin o a alguno de los otros dirigentes. Los testimonios de Edmée y de esos dos resistentes han sido fundamentales en determinar la culpabilidad de Hardy.
Pero no terminó ahí nuestra mala suerte ese día. Edmée dio largas al asunto, intentó demorar la entrada de los alemanes a la casa donde se encontrarían los líderes de la resistencia. Esto terminó siendo perjudicial, porque Moulin llegó media hora tarde y se hubiera salvado a no ser por las tácticas dilatorias que en la mejor fe aplicó Edmée.
Nueve hombres fueron capturados ese día. De ellos, Larat and Schwartzfeld no volverían nunca más de los campos de concentración. Lassagne sobrevivió, pero con la salud muy deteriorada por los malos tratos, falleció en 1953 a los 42 años de edad. Raymond Aubrac fue liberado por un comando de la resistencia en octubre de 1943 cuando era transferido de una cárcel a otra. Dugoujon, Lacaze y Henri Aubry fueron liberados por los alemanes.
René Hardy volvería a ser tomado prisionero por los nazis y “escapó” otra vez, en esta oportunidad de un hospital en Lyon. Luego de la guerra fue juzgado dos veces en Francia, quiero creer que por distintas acusaciones, sino sería una linda aberración judicial. La primera vez, en 1947 fue encontrado inocente (yo debería decir par ser más preciso que no fue encontrado culpable). En 1950 un tribunal militar lo declaró una vez más no culpable de cargos de espionaje contra la nación. Moriría en 1987, apenas unos meses antes de que comenzara el famoso juicio en Lyon contra Klaus Barbie que todos recordamos.
La suerte de Jean Moulin no la conocemos en detalle. Sí sabemos que luego de un interrogatorio que ciertamente no cumplía con la convención de Ginebra, llevado adelante personalmente por Barbie, fue conducido a los cuarteles generales de la Gestapo en París y de allí a una celda en las afueras de Neuilly.
La constante tortura lo había llevado al borde del estado de coma, lo que no impidió a sus captores continuar maltratándolo en procura de información. Datos importantes fueron suministrados por Heinrich Meiners, oficial de policía alemán, en 1946. Dijo que se había pensado trasladarlo a Berlín, para lo cual una ambulancia lo llevó a la Gare de l´Est. Cuando el tren llegó a Frankfurt, Moulin murió sin haber abierto la boca de un ataque al corazón el 7 o el 8 de Julio de 1943, fecha que hoy recordamos con respeto y sentida admiración. El cadáver fue incinerado. Otro oficial alemán, de nombre Ernst Misselwitz y que intervino en la captura, dijo que con gran probabilidad la urna número 10137 del Cementerio de Père-Lachaise (en París) contenía las cenizas de Jean Moulin.
En 1964 los restos de Moulin fueron trasladados al Panteón de los héroes en París donde descansan un pequeñísimo puñado de los mejores Hombres (o sea hombres y mujeres) de Francia. Están allí entre otros Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Èmile Zola y Marie Curie. Allí fui a rendirle homenaje en abril pasado.
Entonces Moulin pasó de héroe a mito sin dejar de ser lo primero. Junto con Jeanne D’Arc, pasó a simbolizar en el imaginario francés, el símbolo más sagrado y respetable de la Nación misma (así, con mayúscula). Moulin se convirtió –muy merecidamente- en la imagen que el país quería tener de sí mismo: Resistente, no comunista, nacionalista, gaullista, llegó a ser número uno del ejército francés sin haber tenido instrucción militar alguna antes de la guerra. Fueron sus dotes de organizador y sus habilidades políticas las que le permitieron llegar tan alto. Su figura es casi venerada en Francia. Sus biografías ocupan estantes y estantes de las librerías parisinas, como pude comprobar recientemente. Su recuerdo ocupa desde hoy, espero, un pequeño espacio en la memoria de todos nosotros.
4 de julio - 9 años este día
de las rutinas de su país.
Su corazón se la está jugando,
en una clínica de París.
Estos versos los escribió Fernando Cabrera poco después que Astor Piazzolla sufriera un derrame cerebral viajando de Londres a París, donde permaneció internado algún tiempo. Fue luego trasladado a Buenos Aires, donde ingresó en la inmortalidad el 4 de julio de 1991, fecha que hoy recordamos.
El Gato –como le decían a Astor cariñosamente sus conocidos- integra para mí la Santísima Trinidad, junto con el Gordo y el Mago. No por acaso sus retratos están los tres juntitos en una pared de mi casa. Astor no sólo es el autor de alguna de la más mágica música que el mundo tiene la oportunidad de disfrutar, también fue el cicerone que nos llevó a muchos de la mano hacia las profundidades del tango. Yo difícilmente hubiera llegado a conocer y disfrutar del bandoneón de Arolas o aún el de Troilo, sin haber pasado antes por el de Astor.
Piazzolla representó siempre para mí una enorme frustración. Por el número de veces que estuve a punto de asistir a uno de sus conciertos, entre los cuales y yo terminó siempre interponiéndose algún obstáculo.
La primera vez fue en Maldonado, cuando presentó la cantata para Punta del Este en la catedral. Era gratis y había 50 millones de gentes. En esa época no existían las pantallas gigantes y parlantes exteriores por lo que, como no conseguí acercarme a menos de dos cuadras, no me llevé ni un acorde en los oídos.
La segunda fue en el Teatro Solís de Montevideo; estaban los ingresos agotados y yo no tuve ni la astucia ni la picardía de ofrecerle unos mangos al portero para colarme.
La tercera fue en el Centro Cultural General San Martín, en Buenos Aires. Era un concierto gratis pero con ingreso distribuido previamente en la cola. Yo había esperado cuatro horas y tenía entrada. Pero los avivados de siempre invadieron el teatro quien sabe por donde, lo llenaron y muchos de los que teníamos ingreso no pudimos entrar.
La cuarta y última fue en el Teatro Ópera, en la calle Corrientes, yo acababa de llegar a radicarme en Buenos Aires. Sólo quedaban plateas, eran carísimas y yo no podía pagarlas. Se me caían las lágrimas viendo la gente entrar distraídamente al hall del teatro.
No habría una quinta oportunidad, tal vez por aquello de que las estirpes condenadas a no escuchar al Gato en vivo, no tienen una quinta oportunidad sobre la tierra.
3 de julio – 24 años este día
Como respuesta, el 3 de julio, fecha que hoy recordamos, Israel envió durante la noche cuatro aviones C-130 (aviones militares de carga) que volaron durante siete horas hasta Uganda. Debieron reabastecer en Kenya, pues la autonomía de esas naves no permitía sortear los cuatro mil kilómetros que separan ambas naciones. Volaron a baja altura para no ser detectados por los radares y usando mayoritariamente rutas comerciales para ser tomados por aviones de línea si algún radar los detectaba. Los C-130 contenían de cien a doscientos hombres escogidos entre lo más selecto de las fuerzas de seguridad israelíes.
Era presidente –dictador- de Uganda el inefable Idi Amin, quien claramente dio soporte a los terroristas aunque quiso posar ante el mundo como el negociador que hacía lo imposible por el bienestar de los rehenes. Era mal actor, nadie compró el verso. Amin solía visitar el edificio principal del modesto aeropuerto ugandés en su lujoso Mercedes Benz, del cual había creo que sólo tres o cuatro ejemplares en el mundo –del mismo modelo y color-. Los israelíes consiguieron uno y lo llevaron en uno de los aviones. Esto permitió al grupo de vanguardia acercarse sin despertar sospechas, pues los secuestradores pensaron que se trataba de otra visita del dictador.
Los secuestradores cometieron varios errores. Entre ellos, liberar una parte de los rehenes, quienes suplieron al ejército israelí valiosísima información de inteligencia sobre la ubicación de los rehenes que permanecieron secuestrados, el layout del aeropuerto, así como identikits de los terroristas, lo que permitió a los soldados israelíes identificarlos entre los rehenes rápidamente, de modo de poder eliminarlos antes que pudieran hacer daño.
El rescate duró exactamente una hora –cinco minutos más que lo que estaba previsto en el plan Thunderbolt, como denominaron a la operación los israelíes-. Once cazas Mig -aviones soviéticos de combate- fueron destruidos por los israelíes en tierra –fue un tiro al blanco, llevaron un cañón en uno de los aviones con ese objetivo- para evitar que uno de ellos, siendo mucho más rápido que los C-130, despegara luego y atacara en el aire a los cuatro aviones. Contra un caza, los C-130 no hubieran tenido ninguna chance.
Murieron un soldado israelí y tres rehenes, lo que significó un rotundo y absoluto éxito para Israel. Técnicamente, el plan estimaba 35 víctimas como todavía razonable.
En Kenya reabastecieron y pasaron a los enfermos y heridos a un avión hospital que allí estaba aguardando. Las víctimas recibieron atención especializada en el vuelo Kenya – Israel. El éxito del operativo reforzó muchísimo la imagen y moral de Israel.
1 de julio - 84 años este día
Poco después de comenzar Verdún le tocó el turno a los británicos de decidirse a tomar la iniciativa, lo que hicieron en el Somme. Fue la mayor carnicería de la historia hasta ese día y, si no estoy equivocado, hasta el día de hoy, ya que no recuerdo batalla alguna de la Segunda Guerra Mundial donde hayan muerto un millón doscientos mil hombres. Un poco menos de la mitad del lado alemán, un poco más de la mitad del lado aliado. Ni la totalidad del sitio de Stalingrado mató tanta gente. A veces nos olvidamos de la
Primera Guerra Mundial, la Segunda nos resulta más cercana en lo histórico –y tiene muchas más películas que las recuerdan, hasta series, ¿se acuerdan de Combate y el Sargento Sanders?-. Pero aunque fue una guerra de tecnología antigua, mucho más parecida en ese aspecto a las guerras del XIX que a la Segunda Guerra Mundial –la primera guerra tecnológica- mató gente de a millones, como lo prueba la batalla del Somme. Para peor, los británicos ganaron unos miserables metros de terreno, por lo que Somme se transformó en la peor derrota militar británica de todos los tiempos. Yo creo que el Imperio Británico murió allí. Al menos, allí quedó enterrado para siempre el sueño inglés de continuar siendo la principal potencia del mundo. La mentalidad inglesa no sería la misma después de la batalla del Somme.
Los muertos fueron enterrados en el mismo lugar donde cayeron, por lo cual la actual sucesión de cementerios alineados reproduce muy fielmente el frente de batalla de aquel tiempo.
Quizá piensen que ya nadie recuerda a los muertos del Somme. Se equivocarían. Cuentan los que recientemente han visitado la zona, que en las tumbas de los ingleses muertos (también había franceses, es justo decir, un tercio más o menos) hay fotos actuales de niños y familias con leyendas “a mi tatarabuelo fulano de tal”.
27 de junio - 27 años este día
Es bueno recordar que el PC (abreviación que en el Uruguay de entonces no se refería al Partido Colorado sino al Comunista) desde su órgano de prensa (“El Popular”) vio con buenos ojos –por no decir que apoyó- el golpe de febrero. Porque en realidad el quiebre institucional como dije, se produjo en ese mes. Pero que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra lo prueba que su partido hermano, el PCA (argentino) también saludó con sonrisas el advenimiento de Videla en marzo de 1976. Esto no evitó que ambos fueran reprimidos como todos los demás grupos de izquierda.
Pero en fin, sigamos con la historia. El 27 de junio de 1973, fecha que hoy recordamos se produjo el golpe formal, se cerró el parlamento y no me jodan más con la libertad de prensa y toda esa mierda, carajo. No es dictadura, fue el título de la elocuente tapa blanca de Marcha, un notable semanario de izquierda de la época que se limitó a colocar, debajo de esa breve frase, el comunicado militar cerrando el parlamento, los diarios, todo. No fue el último ejemplar de Marcha, pero no duraría mucho tiempo más. Yo conservo todos los ejemplares de Marcha de esa época en mi biblioteca.
Comenzó inmediatamente una huelga general que paralizó el país, cuya máquina económica sólo se reactivó quince días después y a punta de bayoneta en fábricas y comercios. El 9 de julio tuvo lugar una enorme manifestación contra el golpe en la zona céntrica (que los comunicados oficiales denominaron “asonada”, habrán notado que hubo todo un vocabulario del autoritarismo). Comenzaban largos años sombríos. En la facultad no se podían juntar los estudiantes en grupos de más de tres –era conato de subversión- y a las ocho de la noche, en lugar de malas novelas de amor como en todos los países del mundo, los uruguayos nos acostumbramos a prender el televisor para ver a quienes habían metido presos ese día o habían pasado a la penosa condición de prófugos “de la justicia” (para llamarla de alguna manera). Tengo presentes para siempre en mi memoria las fotos blanco y negro, cada día diferentes, que formaban una fila interminable de jóvenes que por mucho tiempo no verían más el sol, sea porque estaban presos o porque pasaban a la clandestinidad. Respecto de estos últimos el término que se usaba era: “Fulano está requerido”. El dolor de reconocer un nombre en esas listas. Los delitos típicos de la época eran “asociación para delinquir” (o sea pertenecer a cualquier movimiento o partido de oposición al gobierno, armado o no) y “asistencia a la asociación para delinquir” (apoyar a los anteriores aunque fuera con el pensamiento).
Comenzó uno de los mayores exilios de la historia del mundo (medido en porcentaje de la población total). No me atrevería a decir cuantos se fueron, Anabella que hizo una tesis sobre el tema debe tener mejor información, pero diría que no deben haber sido menos de medio millón y difícilmente más de uno. Para una población de tres millones de almas, no es poco. Dos libros que reflejan muy bien esos años son La casa y el ladrillo y Primavera con una esquina rota, ambos de Mario Benedetti, publicados originalmente en España. En términos musicales, ninguna canción describe el exilio uruguayo con tanta nitidez como Uruguayos de Jaime Roos.
Prácticamente no quedó familia en el país que no tuviera al menos un miembro en el exterior. Al exilio forzado, siguieron los otros, el semi-forzado y el voluntario. Algunos se iban porque tenían las botas pisándole los talones, otros porque se la veían venir ya que sus compañeros de actividades –militantes, les llamábamos entonces- habían “caído” (sido tomados presos) y esto era un índice no muy alentador, sobretodo porque nuestros uniformados, otrora tomadores de mate y hacedores de nada en los cuarteles, habían aprendido a “preguntar en forma convincente”, if you know what I mean. Nadie –o casi, justo es decir- se resistía mucho más de 24 horas en contar hasta porque no había tomado la sopa a los cinco años. Finalmente, muchos se iban simplemente porque el aire se había tornado irrespirable, o, en palabras de Benedetti, los aires ya no eran buenos aires, la vida nada más que un blanco móvil.
Nuestros mediocres uniformados, que nunca le ganaron una guerra a nadie –ni la pelearon- arruinaron el país, dejaron tierra arrasada y ni siquiera mostraron ser más honestos y eficaces administradores de la cosa pública que sus antecesores de traje y corbata.
Pasaron muchos años, muchos muertos, mucho exilio, hasta que los mesiánicos oficiales decidieron hacer un plebiscito en el que le pidieron a la gente (al pueblo, como se decía entonces) que dijera SI, si quería que ellos se perpetuasen en el poder o NO si prefería que se fueran a la mismísima mierda. Tal era el desvarío en el que vivían y la distancia del real sentir de la gente, que pensaron que ganaban y por eso no adulteraron el resultado. Pusieron toda la máquina y el dinero del estado apoyando el SI pero permitieron alguna campaña en favor del NO, para guardar las formas frente a la opinión pública del mundo exterior. Como cualquiera que saliera a la calle en esos tiempos podía adivinar, perdieron por patética goleada. El hecho muy destacable es que fue el primer plebiscito en la historia organizado por un gobierno autoritario (si no me falla los primeros los hizo Napoleón, pero no era nabo, los ganaba) en el que los dictadores se llevaron cero puntos. El chileno es posterior. Siempre creí y sigo creyendo que en toda la historia uruguaya no hay nada de que mis compatriotas pueden sentirse tan legítimamente orgullosos como ese día en que dieron –dimos- aula de cultura cívica.
Con el resultado del plebiscito vino la debacle del régimen; se organizaron elecciones –en las que colorados y frenteamplistas aceptaron que no se le permitiera participar al candidato que hubiera ganado seguro, Wilson Ferreira Aldunate, del Partido Nacional. El acuerdo pasó a la historia como “del Club Naval” (por el lugar donde se lo gestó) y al día de hoy sigue dando que hablar. Los blancos (el partido de Wilson) no perdonarán nunca –y razón no les falta- y los colorados y frenteamplistas dicen que bueno, que era la única manera de conseguir elecciones, que perdónenme, que qué querés que le haga.
Un día de febrero de 1985 se reabrió el Congreso, mientras las banderas de todos los partidos flameaban en las escalinatas del magnífico edificio de mármol donde tiene su sede el Poder Legislativo. Las tropas volvieron a los cuarteles, la brisa a mover los árboles, los niños a las veredas. Los presos políticos fueron liberados. Algunos exiliados retornaron al país persiguiendo una quimera sólo para encontrar muchos de ellos que no eran de aquí ni de allá, que todo había cambiado demasiado, empezando por ellos mismos como para que la readaptación al paisito fuera posible. Muchos volvieron a irse, esta vez para siempre. Algunos, con hijos grandes y una vida hecha en la diáspora, ni intentaron el retorno.
El país recuperó las instituciones, la libertad de prensa y la tranquilidad. Esto a veces nos hace pensar que bueno, que es historia, que ya pasó, que hay que mirar para adelante, que ufa, Berni, vos siempre viviendo del pasado.
Pero los muertos no recuperaron la vida. Y sólo los que sufrieron el exilio, saben que el dolor de esos años, la soledad y la angustia con que el desarraigo forzado marca el corazón, no se las quitará nunca nadie, no importa lo bien que hoy respiren el aire de Sidney, París o Ciudad de México. Por eso –por ellos- no podemos olvidar, ni hacer un simple pase a los libros de historia de esos, nuestros años de plomo.
27 de junio – 31 años este día
Sería idealizar decir que en ese fecha se eliminaron las discriminaciones que siempre sufrió la comunidad homosexual, pero es totalmente cierto afirmar que ese día esas vallas empezaron a caer, una a una, país por país. Primero fue la propia ciudad de New York, luego el resto de los EE UU y Europa, hasta llegar al día de hoy donde muchos países reconocen las uniones homosexuales a efectos de herencia, pensiones y cuidado médico y algunos países (Holanda) les otorgan la totalidad de los derechos que tienen las parejas heterosexuales (incluyendo adopción).
Todas las gay pride parades (marchas de orgullo gay) que se celebran en las grandes ciudades del mundo, tienen lugar en esta fecha o en el fin de semana más próximo. Un muro de Berlín no por intangible menos injusto, comenzó a ser demolido el 27 de junio de 1969. Un muro que segregaba millones de personas por el terrible delito de haber hecho una elección sexual diferente a la de la mayoría.
En resumen, el 27 de junio de 1969 es un día que todos los que integramos la comunidad GLS (gays, lesbians and supporters) recordamos con alegría.
18 de junio – 185 años este día
Ahora es el todo por el todo. Estamos en las colinas belgas de Waterloo, a unos quince kilómetros de Bruselas. En frente a la Grand Armée del emperador, se encuentran los ejércitos de todas las monarquías europeas (británicos, holandeses, belgas, alemanes y prusianos) bajo el mando del Duque de Wellington. Napoleón cuenta con no más de 72 mil hombres frente a algo más de 120 mil del enemigo. Pero sus tropas están bien mejor preparadas y fogueadas en los campos de Italia, en Austerlitz, en tantas victoriosas campañas europeas a las que pocos años antes las llevó el emperador. En comparación, los soldados ingleses son reclutas.
El 18 de junio de 1815, fecha que hoy recordamos, en los campos belgas se jugó el destino de Europa. En realidad, los enemigos de Francia atacaban separados, prusianos por un lado, los demás por otro. Era fundamental para Napoleón enfrentarlos de a uno e impedir que unieran fuerzas, para que la desventaja numérica no terminara decidiendo irremediablemente la contienda en su contra.
El 16 de junio Napoleón había derrotado al ejército prusiano en una batalla secundaria (Ligny), pero sin llegar a eliminarlo como fuerza bélica, por lo que dos días después pudo unirse a Wellington en la batalla principal.
La lucha no fue fácil ni breve. Comenzó al medio día -uno de los escasos errores estratégicos de toda la carrera de Bonaparte, que quiso esperar que el sol secara la tierra, lo que dio tiempo a que Wellington fuera reforzado con tropas prusianas durante esas horas de la mañana- y duró hasta pasada la caída del sol.
La derrota francesa fue total y cuatro días después, Napoleón abdicaba por segunda y definitiva vez. Esta vez sería recluido en la isla de Santa Helena, una remota posesión británica en el medio del Océano Atlántico de la que no existía manera alguna de huir y en la que fallecería seis años más tarde (4 de mayo de 1821). Al día de hoy se discute si su muerte en cautiverio, fue o no por envenenamiento. Napoleón en su lecho de muerte suponía que lo habían envenenado los ingleses, hoy parece más haber sido un envenenamiento no premeditado, debido a las características del agua de la isla, pero conociendo a los ingleses, yo no pongo las manos en el fuego por esta última versión, tampoco.
El testamento que Bonaparte escribió en Santa Helena -tengo una copia- es larguísimo, tiene agregados y agregados a los agregados. Tuvo la intención de no olvidar a nadie y lo consiguió. En él hay una frase que deja bien claro quien era el archienemigo del Emperador: Je lègue l‘opprobre de ma mort à la maison reignante d‘Angleterre.
Al día de hoy se discute también si Waterloo fue el triunfo de las monarquías absolutistas y reaccionarias sobre el hombre que en última instancia representaba la encarnación práctica de los ideales progresistas de la Revolución Francesa, o si fue la derrota de un dictador imperialista que sediento de poder deseaba oprimir toda Europa.
Un mapa de época de la batalla puede verse en:
http://www.hillsdale.edu/academics/history/Documents/War/Nap/Waterloo/1815-Map.htm
Y un juego interactivo, súper divertido, donde uno puede hacer alternativamente de Napoleón o de Wellington se encuentra en:
http://www.bbc.co.uk/history/games/waterloo/waterloo.shtml
17 de junio – 56 años este día
Para entender el asunto hay que remontarse al 19 de diciembre de 1944, día en el cual, en las primeras elecciones libres celebradas en toda la historia de Guatemala, es elegido presidente de la República por abrumadora mayoría (86 %) el Sr. Juan José Arévalo, que inició reformas “progresistas” muy importantes. Arévalo fue sucedido por Arbenz -también electo- que continuó y profundizó ese proceso de reformas.
Arbenz era lo que mis libros de historia latinoamericana de la mexicana editorial Siglo XXI califican de “reformista pequeño burgués”. Cabe aclarar que este epíteto era de uso habitual por los marxistas –corriente en la que claramente si inscribió siempre Siglo XXI-, para calificar a todo aquel que pretendía hacer más justa la distribución de riqueza en un país sin atropellar el derecho de los que no estaban de acuerdo. Para esta línea de pensamiento, la diferencia entre un reformista pequeño burgués y un revolucionario es un paredón para los opositores.
La traición del ejército guatemalteco al gobierno legalmente constituido, así como la incapacidad del gobierno de Arbenz de movilizar a los trabajadores fueron los factores determinantes de la caída de su gobierno el día 27 de junio. Cualquier parecido con el derrocamiento de Allende es pura coincidencia.
Un libro horrorosamente escrito y pésimo como relato histórico -por lo flemático y parcial- es El Guatemalazo de Gregorio Selser. Pero es uno de los pocos libros dedicado exclusivamente a este golpe de estado –que no tuvo ni la décima parte de la repercusión internacional que alcanzó el golpe en Chile- y lo valioso del mismo es que está lleno de detalles de lo ocurrido antes y después de 17 de junio.
Vivía en Guatemala en esos días un argentino que quiso resistir la invasión, pero no estaba en condiciones de hacer nada decisivo. Todos sus biógrafos coinciden hoy en afirmar que esos hechos lo marcaron para siempre y fueron determinantes en las futuras actividades políticas que desarrollaría y en la definición de su posición frente a los EE UU. Se llamaba Ernesto Guevara (ver X años del 9 de octubre).
Hay un museo en Ciudad de México (Museo de las Intervenciones), lamentablemente fuera del circuito turístico habitual –o tal vez debería decir felizmente, ya que gracias a ello es posible visitarlo sin sufrir multitudes-, que se dedica a informar y destacar las innumerables intervenciones extranjeras en América Latina. La abrumadora mayoría son norteamericanas, como es evidente. En ese museo se puede también obtener mucha información sobre la caída de Arbenz. Si yo tuviera que decir que museo me enseño más historia latinoamericana, fue ese sin duda.
Un hombre que tuvo un rol decisivo en toda esta crisis fue Spruille Braden, el gerente de Relaciones Públicas de la United Fruit. Este señor es muy conocido de los argentinos (recordar la consigna peronista de aquellos años, Braden o Perón, como diciendo Dependencia o Liberación). Otra vez, cualquier similitud entre los roles históricos de Braden en Guatemala y Kissinger en Chile, es pura coincidencia.
10 de junio – X años este día
Hoy hacemos una excepción, pues los dos hechos que recordaremos ocurrieron un 10 de junio, pero están íntimamente ligados entre sí. Casi diríamos que el segundo es repetición del primero.
Lídice era hasta 1942 un pequeño pueblo al noroeste de Praga, en la República Checa. Se dedicaba a la explotación de carbón en minas de la región y tenía apenas 450 habitantes. Probablemente, nunca hubiera entrado en la historia.
Todo comenzó el 4 de junio de 1942, cuando la resistencia checa asesinó en un atentado –tal vez debería haber escrito ajustició- a Reinhard Heydrich, quien había sido recientemente nominado por Hitler para gobernar ese país ocupado (y fue además el autor intelectual de la “Solución Final”).
Las investigaciones nazis comprobaron que los ejecutores del atentado se habían refugiado en algún momento en Lídice. El 9 de junio las tropas nazis entraron en el pueblo. Al día siguiente, fecha que hoy recordamos, fusilaron a la totalidad de los hombres (172), siete mujeres murieron también intentando huir, las demás fueron a Ravensbruck (campo de concentración), donde la mayoría murieron. Los 90 niños fueron calificados de “racialmente puros” y enviados a Alemania donde fueron distribuidos a lo largo del país para ser criados como arios con nombres cambiados. Diecinueve mineros que no estaban en el pueblo se perdieron el primer round del fusilamiento, pero los nazis salvaron este error en los días subsiguientes.
No contentos con eliminar a los seres humanos de Lídice, la quemaron, le pasaron topadora por arriba, dinamitaron lo que había quedado en pie y, –esto es três tedesco- borraron todas las propiedades de Lídice del cadastro inmobiliario del país. Con todo esto, imaginaban los nazis, Lídice, su memoria, su gente y su nombre habrían desaparecido de la faz de la tierra.
Craso error. Hoy hay un nuevo pueblo con ese nombre en las proximidades y el nombre de Lídice se ha repetido en calles, plazas y pueblos del mundo entero. Yo he hecho cuestión de visitar todo aquello que se llame Lídice donde voy. Así, conocí un pueblo homónimo en la Serra do Mar, aquí en Brasil, una calle en Lima y una plaza seca en Montevideo (al lado del Hospital Larguero, en Bulevar Artigas, a dos cuadras de donde vivían Ricardo y Antonio Souto). Yo iba siempre a esa plaza –que ni asientos tenía entonces- a recordar Lídice, al salir de la consulta con el Dr. Castillo en el Hospital Larguero.
Hay una película, que creo haber ido a ver con Manolo al cine 18 de Julio en Montevideo, titulada Siete hombres al amanecer, que narra estos hechos. Nunca pude encontrarla en video.
Exactamente lo mismo –en escala aún mayor- se repetiría el 10 de junio de 1944 en Oradur-sur-Glane, pueblo ubicado en la Limousin, región central de Francia, a 23 kilómetros de Limoges para quienes quieran visitarlo. Al igual que en Lídice, fue como represalia por un ataque de la resistencia, en este caso de los maquis franceses. Doscientos veinte hombres de las SS llevaron a la fuerza a los 652 habitantes del pueblo a la plaza central. Los hombres fueron encerrados en una casa y las mujeres y niños en la iglesia. Se trancaron las puertas y luego la totalidad de las casas del pueblo fue incendiada mediante la utilización de lanzallamas y dinamita. Es claro que cuando digo la totalidad incluyo las dos construcciones en que estaban encerrados los habitantes del pueblo. Algunos no murieron quemados ni sofocados ni dinamitados -nada más tozudo que un francés para dejarse matar- así que no hubo más remedio que con ellos gastar un poco de munición de ametralladora. Increíblemente, diez personas sobrevivieron también al fusilamiento, seguramente dadas por muertas en el montón.
Como todos son buenos en matemáticas, ya saben cuantos murieron, 652 – 10 = 642, para más detalle y para que nunca se olviden, doscientas cuarenta y cinco mujeres, doscientos siete niños y ciento noventa hombres.
En 1953, veintiuno de los doscientos SS fueron sometidos a juicio. Todos fueron condenados menos uno, y dos de ellos recibieron pena capital.
En 1947, y al igual que en Lídice, un nuevo pueblo fue construido en las proximidades, y hoy contiene un monumento y un museo. El poblado original está mantenido exactamente como lo dejaron los nazis, en lo que conforma el más explícito y gigantesco monumento a la barbarie. Recientemente el gobierno francés gastó muchos francos en mantenimiento, porque aunque pueda parecer lo contrario, es caro mantener ruinas sin que se terminen de caer a pedazos.
Cuando vayan a Francia, tienen un lugar más para visitar. Conocer Francia no es sólo visitar el Louvre y el Mont Saint Michel. Es también reflexionar en Oradur-sur-Glane y en el cementerio de Normandía.
6 de junio – 56 años este día
El nombre en código de la operación era Overlord –todas tenían uno- y estaba bajo comando norteamericano, en particular, del General Dwight D. Eisenhower, futuro presidente de los EE UU. Suele identificarse el 6 de junio de 1944 con la expresión “D day” (“día D”), en realidad esta expresión era usada para el primer día de cualquier gran operación bélica, no sólo Normandía, pero la historia quiso que fuera ésta la que se apropiara para siempre del término. Existía también el concepto de “H hour” pero esta expresión no se hizo famosa. Del lado alemán, la defensa estaba a cargo del Mariscal de Campo Erwin Rommel (el famoso ”Zorro del Desierto”)
Es probablemente y sin probablemente el hecho de armas más conocido de la Segunda Guerra Mundial. Por los metros lineales de celuloide que le dedicó Holywood y los metros cuadrados de diarios que ha recibido a lo largo de estos 56 años. Como siempre, cuando algo cae en el centro de atención de los medios, termina tergiversado, adulterada su significación y confusa su importancia. Percibimos el desembarco en Normandía como el momento decisivo de la Segunda Guerra Mundial, el día en que comenzó la cuenta final del nazismo. Nada de eso. Cuando le tocó el turno a Stalingrado de ser sujeto de un X años, mostramos claramente que fue esa batalla el verdadero punto de inflexión, aunque no haya que yo sepa una sola película de Holywood sobre la misma. Cuando los aliados occidentales desembarcaron en Normandía, el Ejército Rojo ya estaba en Ucrania y el sur de la URSS, y más tarde o más temprano –esto es sólo una opinión personal-, hubiera llegado a Berlín con o sin Normandía. Claro que a un costo varias veces superior. La apertura de un segundo frente –en Europa Occidental- fue un reclamo de Stalin a Roosevelt y Churchill de larga data para aliviar la presión sobre el Ejército Rojo pero siempre había alguna razón para no encararlo. Y el que más demoras le puso fue claramente Churchill –no lo niega en lo más mínimo en sus notables memorias, aunque da sus razones, lógico-. Cuando no había más como negarle a la URSS un segundo frente, Churchill lo abrió primero en África, luego en el sur de Italia y sólo cuando se le agotó el stock de excusas, en Francia.
¿Significa esto que Normandía fue poco relevante? Pensar de este modo sería irse al otro extremo del péndulo revisionista. Fue el mayor desembarco anfibio de la historia, en el que intervinieron 1200 barcos de guerra, 10 mil aviones, 4126 lanchones de desembarco, 804 barcos de transporte de tropa y 156 mil soldados (73 mil americanos, 83 mil británicos y canadienses), 132500 de ellos llegaron por mar, 23500 como paracaidistas.
Pero para probar la importancia de Normandía, nada mejor que las palabras que oportunamente escribiera el propio Stalin –teóricamente, quien más interés tendría en minimizar el desembarco-, en un telegrama a Churchill:
Como es evidente, el desembarco, concebido en grandiosa escala, ha sido totalmente coronado por el éxito. Mis colegas y yo no podemos menos que admitir que la historia de la guerra no conoce otro emprendimiento como este, desde el punto de vista de la escala, vasta concepción y magistral ejecución. Como es bien sabido, Napoleón, en su tiempo, fracasó estrepitosamente en su plan de forzar el cruce del Canal. El histérico de Hitler, que durante dos años, blefeó diciendo que él sí lograría atravesarlo, no logró ni siquiera tomar le decisión de intentarlo. Sólo nuestros aliados han tenido éxito en llevar a cabo con honor este grandioso plan de forzar el Canal. La Historia recordará este día, como un logro de la más alta clase.
(Original en ruso, traducido por mí de la versión en inglés publicada en las Memorias de Winston Churchill).
3 de junio – 11 años este día
Es muy interesante saber que recibe su nombre de una enorme piedra llamada Tiananmen, que se encuentra en una de sus esquinas. El nombre de la piedra quiere decir en mandarín “puerta de la paz celestial”, y en los tiempos remotos era la piedra que estaba en la entrada del palacio imperial. Muchos monumentos y museos rodean la plaza, entre ellos el Museo de la Revolución y el Museo de Historia China. También el mausoleo de Mao Tze Dong -o Mao Tse Tung- donde reposa el cuerpo del dictador chino.
Los días 3 y 4 de junio de 1989, fechas que hoy recordamos con no poca tristeza, la plaza fue escenario de algo que nada tiene que ver con la paz: una masiva demostración estudiantil reclamando democracia y libertad, fue brutalmente reprimida por el Ejército Chino, con centenares de víctimas fatales. Jamás se supo cuantas. Fue el Tlatelolco chino (ya hemos hablado de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre, que fue el Tiananmen mexicano). Hay una famosa foto tomada en esos días, de un tanque siendo detenido por un joven desarmado y de torso desnudo que se para enfrente. La misma se tornó en un símbolo de la fuerza del pueblo munido sólo de la razón, contra la brutalidad del poder. Nunca se consiguió identificar a ciencia cierta al joven de la foto –aparece de lejos y de espalda- aunque muchos dijeron ser el heroico muchacho.
20 de mayo – 24 años este día
Ya van días y días que pienso pobre flaco
Mario Benedetti
Había sido secuestrado en Buenos Aires unos días antes, junto con Héctor Gutiérrez Ruiz, diputado uruguayo del Partido Nacional, y presidente de la Asamblea Legislativa de su país hasta el golpe de estado de junio de 1973. También vivía en la capital argentina en esos días Wilson Ferreira Aldunate, senador del Partido Nacional y candidato a presidente a quien le habían robado las elecciones en 1971 (y al que se las volverían a robar en 1985). Felizmente, Wilson pudo escapar. Yo lo vería una vez más, varios años después cuando junto con uno de ustedes nos lo presentaron en el camarín de un teatro londinense donde acaban de cantar Los Olimareños (¿Te acordás, Mario?). A Wilson lo salvaron la suerte, la típica desorganización oriental de quienes lo buscaban, y manos amigas.
Él y Gutiérrez Ruiz no tuvieron la misma suerte. Para ser honestos y contar el filme completo, es conveniente indicar que Gutiérrez Ruiz -se sabría años después- era el Graiver de los Tupamaros (Gravier era un financista que manejaba fondos de los Montoneros, oficialmente murió en un accidente aéreo en México, pero de esto no se tiene certeza porque el cuerpo estaba irreconocible, quizás esté disfrutando tanto dinero mal habido en algún archipiélago del mundo). Héctor no sólo manejaba fondos, aparentemente, se quedaba con algún vuelto al hacerlo (esto dicho por su propio hijo en reportaje a Búsqueda años atrás).
Pero de él jamás pudo inventarse historia parecida. Su pecado era ser un parlamentario carismático con posibilidades de liderar la izquierda en el Uruguay post-dictadura, que los militares sabían, algún día llegaría. Su cadáver, fue colocado junto con los cuerpos de un grupo de militantes tupamaros –también asesinados sólo para ser parte del escenario- para de alguna manera intentar vincularlo con ese movimiento. Intento grotesco. Hubo otros senadores uruguayos que claramente sí tuvieron fuertes vínculos con el MLN (Enrique Erro, cuyo desafuero al no prosperar en el parlamento, fue de alguna manera parte de la excusa usada por el ejército para dar el golpe de estado). Pero no fue su caso.
Cuentan los muchos compatriotas que lo trataron en el exilio, que dedicaba su día a consolar a otros exiliados, a dar una mano, sugerir un nombre, intentar reparar el daño monstruoso que él no había producido y del que también era víctima.
Yo lo escuché muchas veces, en diferentes actos políticos, que abundaban tanto en el Uruguay de principios de los setenta. Pero la vez que me quedó más grabado, pues fue cuando lo tuve más cerca, fue en la plaza seca que está entre la Caja de Jubilaciones y la Asociación Cristiana de Jóvenes. Tantos actos acontecían todo el tiempo que el desgaste a veces hacía que a algunos no concurriera mucha gente. No éramos más de algunas decenas esa tarde y él se subió a un cajón –literalmente- a descargar su oratoria –este era indudablemente su don más desarrollado, hablaba con pasión, como conquistando multitudes- mientras se arreglaba el jopo que constantemente le caía sobre los ojos. Porque usaba el pelo muy largo para mi gusto (para mi gusto actual).
Así pues, por el delito de tener un futuro político promisorio, apareció muerto en una cuneta el 20 de mayo de 1976, día de su cumpleaños, el senador Zelmar Michelini.
10 de mayo – 40 años este día
Suelo en X años este día comentar el hecho en cuestión y terminar referenciando el libro en el que me he basado. Esta vez será al revés. El libro que me ha servido de fuente de información es Eichmann en Jerusalén - Un relato sobre la banalidad del mal. Edición original en inglés, la mía en portugués comprada en un kiosco de playa en el litoral de São Paulo.
La autora es nada menos que Hannah Arendt, una de las cabezas más interesantes del siglo que terminó o está terminando. Recuerdo que un libro suyo sobre el totalitarismo era parte del material de lectura obligatoria (expresión que le producía mucha gracia a Borges, comprensiblemente) de un curso sobre historia de las ideas políticas que tomé en Berkeley. Esa era una de las maravillas de la Universidad de California en Berkeley: un estudiante graduado de Ingeniería Mecánica podía tomar cursos de ese tipo (claro que no contaban para el grado o título, pero al menos tenías la posibilidad de hacerlo, lo que en el paisito es imposible). Por eso, porque conocía a Arendt y su temible capacidad de análisis es que me arrojé sobre el libro en la playa, libro que seguramente dormía desde hace tiempo el sueño de los justos en el kiosco playero, porque no es exactamente la lectura que la gente asocia con playa, sol y cerveza.
Recomendar a Arendt es innecesario, todo el mundo conoce su valor. Recomendar el libro puede ser útil porque no es su obra más conocida. Ella fue corresponsal en el juicio de Eichmann en Jerusalén para el New Yorker, una interesante revista intelectualoide neoyorquina que en esa época -1960- era un ícono mundial. Arendt -me niego a usar la expresión, la Arendt, usual al referirse a mujeres capaces, porque nunca se dice el Marx o el Smith- hace un análisis ultra crítico del juicio. Quizás olvidé empezar por el principio: Eichmann fue raptado por los israelíes en Buenos Aires y llevado a juicio en Jerusalén.
¿De que era culpable? Eichmann fue el Gerente de Logística del Holocausto. Era el último responsable de los transportes, de los trenes, de asegurarse que los medios disponibles para trasladar personas fueran usados en forma eficiente. -En una ocasión al menos llegó a parar un tren porque no se justificaba el enviarlo por un par de cientos de judíos solamente-, de confirmar que los campos estaban en condiciones de recibirlos, que las cámaras de gas tenían capacidad ociosa al momento del arribo, etc. Nunca mató a nadie con sus manos -se lo acusa de haber ahorcado un niño judío, eso nunca pudo ser probado- ni dio una sola orden de matar a nadie -se dice que hubo una orden verbal, jamás se documentó o probó la existencia de la misma-. Nunca estuvo cerca de una cámara de gas.
El juicio adoleció de varios errores técnicos, apasionantes para quien se interesa por el derecho pero tal vez no tanto para los no tan fanáticos (que debería apasionar a todos, pues junto con el arte, el derecho es lo único que nos separa de los chimpancés). Para empezar es discutible que alguien pueda ser juzgado si su captura se produce como consecuencia de la flagrante violación del derecho internacional, como fue el caso. Pero, ¿Era posible llevarlo a juicio de otra manera? La respuesta es no por dos motivos. Primero porque el gobierno argentino de la época era más que remiso a extraditar los ex-nazis que Perón había recibido con los brazos abiertos. De hecho, había sido negada la extradición del propio Mengele. Segundo, porque de acuerdo a la legislación argentina los crímenes de guerra habían prescrito el 7 de mayo de 1960, al cumplirse el decimoquinto aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Para continuar es opinable si la corte israelí tenía jurisprudencia o no. Hay libros y libros en los dos sentidos. ¿Significa que estos errores invalidan el juicio? De ninguna manera. El propósito de la ley es en última instancia hacer justicia, no guardar las formas. Quédense tranquilos, errores menores de lado, Eichmann era responsable de la muerte de millones de personas y fue condenado con justicia. Era un burócrata patético, mediocre, de pocas luces, un fanático de la obediencia debida. Casi diríamos que no era ni siquiera antisemita, sólo un funcionario al que le habían mandado exterminar un pueblo y obedecía sin chistar.
Arendt, es conveniente notar, era judía, alemana, y nació en 1906, exactamente el mismo año que Eichmann. O sea, era adulta y joven cuando el apogeo del nazismo. Emigró a los EE UU en 1941 (era de familia rica y, con dinero suficiente, en la Alemania nazi era posible comprar la libertad, aún para un judío).
Muchos nombres son mencionados en el libro. Uno que yo jamás había escuchado es el del Feldwebel (sargento) de la Wehrmacht (Ejército Alemán de la época, hoy no se llama más así), Anton Schmidt. Se dedicó en 1941 a salvar judíos proveyéndolos de documentos falsos, camiones del ejército para huir y gasolina. Lo que es más inusual, no lo hizo por dinero, no pidió coima a ninguno de los que salvó. Terminó preso, torturado y ejecutado por las SS. Que yo sepa, es el único caso de un miembro de las fuerzas de seguridad alemanas de la época en haber actuado de este modo.
El día en que yo sea intendente de algo, habrá una calle Anton Schmidt, como también habrá otra con el nombre del sargento chileno que en Calama fue muerto por los esbirros de Pinochet por negarse a fusilar presos desarmados cuando la tristemente célebre Caravana de la Muerte. No eran dos hombres diferentes, tengo certeza. Eran sucesivas reencarnaciones de lo mejor que el género humano fue capaz de producir. Porque íntegro entre íntegros, cuando nada se arriesga con predicar altruismo, puede serlo cualquiera de nosotros. Pero mantener la dignidad cuando se es parte de una institución y un estado que han perdido el norte y hecho suyos objetivos malsanos, requiere pasta de héroe. Y para recordar los héroes es que existe la toponimia.
24 de abril – 85 años este día
Adolfo Hitler a sus comandantes, 22 de agosto de 1939
X años se ha ocupado varias veces de recordar genocidios. Hemos hablado del Holocausto, de la tragedia de Nanking, del genocidio de Rwanda y hoy nos ocuparemos del primer genocidio del siglo XX: el armenio perpetrado por el ejército turco (en realidad es llamado el primer genocidio pero no lo es, el primero es el perpetrado por Leopoldo II en el Congo Belga, pero de eso hablaremos en otra oportunidad)
El término “genocidio, fue acuñado por un abogado de nombre Rafael Lemkin in 1944, combinando la palabra griega “genos” (raza) con la latina “cide” (asesinato). El genocidio, tal como lo define la carta de las Naciones Unidas es cualquier acto con la intención de destruir, totalmente o en parte, un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Incluye el asesinato de miembros de esos grupos, el daño mental o físico causado a integrantes de esos grupos, el deterioro de la calidad de vida de los mismos con miras a provocar su destrucción parcial o total, la imposición de medidas destinadas a limitar o prevenir los nacimientos de esos grupos o la transferencia forzada de niños de un grupo a otro.
Los armenios son un pueblo muy antiguo, que habitan la zona del Oriente Medio delimitada por el Mar Caspio, el Mediterráneo y el Negro. El Monte Ararat es su landmark más conocido. Los armenios fueron dominados en diferentes épocas por persas, griegos, romanos, bizantinos, árabes y mogoles.
Pero ni siquiera esta larga sucesión de invasores les hizo perder su especificidad y su cultura. Fue Armenia la primera nación del mundo a adoptar el cristianismo como religión de estado. Algo que los armenios consideran un logro, una virtud destacable y yo simplemente un hecho histórico, una característica.
En el siglo XI sobrevino la invasión turca. Para el XVI Armenia era una parte más del enorme imperio otomano, entidad que para el XVIII estaba cuesta abajo en su rodada, en pleno declinio y pérdida de poder. Los ejércitos turcos, otrora invencibles durante siglos, perdían batalla tras batalla frente a los nuevos estados europeos.
Hacia fines del siglo XIX, los armenios comenzaron a presionar por sus derechos, exigiendo el fin de las discriminaciones (entre otras cosas, no podía votar por ser cristianos y pagaban un impuesto adicional también como consecuencia de tener una religión distinta a la del imperio). Pero el autoritario Sultan Abdul Hamid no tomó a bien estas exigencias y respondió con represión. Entre 1894 y 1897, unos cien mil armenios fueron asesinados en pogromos llevados adelante por los esbirros de Hamid. O sea que el primer genocidio del siglo XX empezó en realidad en el siglo XIX.
Pero motivos de política interna turca hicieron que Hamid fuera derrocado. Un movimiento reformista-nacionalista (conocido en la historia como “de los Jóvenes Turcos”) le hizo tomarse jubilación anticipada. Los armenios estaban encantados con la noticia y salían a festejar a las calles junto con los Jóvenes Turcos. Pero sus alegrías eran infundadas.
El triunvirato de Jóvenes Turcos que tomó el poder en 1913 resultó peor que Hamid. Estos delirantes querían expandir las fronteras turcas hacia el oeste, pero guess what, justo en el camino de esa pretendida expansión vivían dos millones de armenios. Para los triunviros era imperioso quitarlos de allí pues aspiraban a una Turquía de un idioma, una raza, una religión.
Instaron a la población a agredir armenios y a cobijar sentimientos nacionalistas y religiosos intolerantes. En 1909 fueron muertos unos 30 mil armenios en Cilicia. El genocidio seguía dando pasos firmes. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, Turquía se puso del lado de los países centrales (Alemania y el Imperio Austro Húngaro) y el conflicto dio al triunvirato gobernante la excusa perfecta para darle al “problema armenio” una “solución final”. El mundo estaba con los ojos en los campos de batalla de Europa y no se preocuparía demasiado por lo que podría ocurrir en Asia Menor.
Para preparar el genocidio, Turquía primero hizo desarmar a los armenios, obligándolos a ceder todo tipo de armas que pudieran tener. Los soldados armenios prestando servicios en el ejército turco fueron desarmados y destinados a tareas de construcción de caminos en condiciones infrahumanas o simplemente fueron hechos prisioneros.
Sabemos hoy que la decisión de exterminar el pueblo armenio fue formalmente tomada y emitida por el triunvirato de Jóvenes Turcos. Fue comunicada por telegrama a todos los gobernadores de las provincias y comenzó a ser llevada a la práctica la noche del 24 de abril de 1915, fecha que hoy recordamos con indignación y horror, en que los líderes políticos, intelectuales y religiosos del pueblo armenio fueron hechos prisioneros, torturados y luego fusilados o ahorcados.
De ahí para adelante, comenzó la carnicería de armenios a fusil, cuchillo y bayoneta en toda la Armenia turca. No sólo participaba el ejército, sino también abundantes voluntarios. Las mujeres y niños fueron obligados a empacar y marchar hacia ninguna parte en marchas forzadas que mataron a la mayoría.
Casas, ganado, granjas, ropa, herramientas, pueblos. Todo lo que los armenios fueron obligados a dejar atrás, fue inmediatamente robado por turcos que tomaron posesión de esos bienes. Algunos niños fueron salvados de las marchas forzada siendo obligados a vivir con familias turcas, que les cambiaban el nombre y los obligaban a cambiar también de religión.
Las caravanas que partían eran atacadas por bandas del gobierno que robaban, mataban y violaban sin restricciones. Las mujeres bonitas y jóvenes se salvaban. Quedaban como esclavas sexuales de los bandidos turcos. Los que marchaban no eran permitidos de llevar o procurar agua ni alimentos en cantidades razonables. Además, se los forzaba a atravesar desiertos y montañas que no necesariamente estaban en el camino. A menudo eran obligados a caminar desnudos bajo el implacable sol de esa región. El resultado es previsible: Murieron aproximadamente el 75 % de los que marchaban. La gran cantidad de cadáveres en descomposición trajo el riesgo de epidemias a muchas provincias turcas.
La matanza continuó hasta 1918. En mayo de ese año, los armenios consiguieron reorganizarse como fuerza combatiente y vencieron a los turcos –sin ninguna ayuda del mundo exterior- en la batalla de Sadarabad. Esto permitió que el pueblo armenio no fuera totalmente extinguido y aún exista. Yo sé muy poco de historia armenia pero imagino que Sadarabad debe ser para los armenios, lo que el alzamiento del Gueto para el pueblo judío.
Cuando la Gran Guerra terminó en noviembre de 1918 con la derrota de Turquía y sus aliados, el triunvirato renunció y se fue asilado a Alemania. Jamás fueron juzgados por lo que hicieron.
En agosto de 1920 se firmó el tratado de Sevres (lo firmó Turquía también), que reconoce nuevamente la existencia de una nación armenia independiente. Pero se produjo en Turquía un golpe de estado que llevó al poder a Mustafa Kemal, que desconoció el tratado, ocupó Armenia y desterró a los pocos que se habían salvado. La mayoría de los que desterró eran niños huérfanos de la matanza anterior. Pero ningún país salió a defender a la indefensa joven República Armenia. Una pequeña parte del país pasó a integrar la República Socialista de Armenia, parte de la Unión de Repúblicas Soviéticas.
El siguiente paso turco fue destruir en toda la medida posible, la cultura armenia: libros, bibliotecas, archivos, arquitectura, todo fue demolido o quemado. Algunas ciudades (Kharpert, Van o la antigua capital armenia de Ani) fueron arrasadas en su totalidad en el intento de eliminar una civilización de tres mil años de antigüedad.
La cantidad de armenios que fueron asesinados en sus pueblos o murieron es difícil de estimar. Los turcos no llevaban planillas ni controles de presos o muertos, y ni siquiera había habido en Turquía un censo nacional. Nada conocemos en detalle sobre la población del país. Pero se estima que vivían en Turquía entre un millón setecientos mil armenios y dos millones, y que unos setecientos mil de ellos habrían muerto. La estimativa armenia habla de un millón y medio, lo que parece un poco exagerado, pues algunos consiguieron escapar del país. La estimativa de setecientos mil es de Toynbee y aceptada por muchos historiadores (a falta de otra mejor, supongo).
Por motivos sobre los que cada uno tendrá su propia explicación, este genocidio nunca tuvo mucha prensa. En las principales librerías de la cadena Barnes & Nobles en New York hay una estantería completa dedicada al Holocausto. No encontré sin embargo un sólo libro dedicado al genocidio armenio para poder escribir estas líneas mejor documentado. En Internet se encuentran algunos libros, no demasiados, y hay que ordenarlos pues tienen plazo de obtención y entrega. Sólo tengo el libro que me regalo un editor armenio argentino con relatos de su abuelo que vivió la tragedia. Muy sentido, pero no es un libro de Historia.
Sólo ahora voy a comentar la frase de Hitler con la que inicié este texto. La misma transmite la fuerza y el derecho de facto que nuestro olvido da a los tiranos. Por eso es que existe X años –modestly-, por eso es que no podemos permitirnos olvidar. Para desmentir a Hitler, para decirle, you are deadly wrong, todos nosotros nos acordamos perfectamente de lo que pasó con los armenios.
19 de abril – 56 años este día
Los guetos donde se recluía a los judíos en toda la Europa alemana eran la primera fase de la “Solución Final”, o sea, un lugar donde se los concentraba para desde allí ser enviados a los campos de exterminio. El de Varsovia estaba rodeado al principio de alambre de púa y luego de un muro de tres metros de alto y 16 kilómetros de largo, que rodeaba el antiguo barrio judío de la ciudad. En esa área fueron apiñados judíos de toda la región circundante, llegando en junio de 1942 a apretarse allí medio millón de personas (en 340 hectáreas). El hacinamiento era total. El hambre y las enfermedades, especialmente el tifus, por la falta de agua potable, mataban miles cada mes. El 22 de Julio de 1942 comenzaron los traslados a Treblinka, a razón de cinco mil personas por día.
Para enero de 1943 el gueto estaba casi vacío. Los judíos eran trasladados con el engaño de que serían llevados a campos de trabajo en el interior. Pero para esa época algunos ya habían conseguido escapar de Treblinka y el rumor había llegado al gueto. El 18 de enero de 1943 los nazis fueron como todos los días a buscar más personas a trasladar pero se encontraron con resistencia armada, presentada por una organización judía clandestina (Organización de Combatientes Judíos, ZOB por sus iniciales en polaco). La lucha duró cuatro días, muriendo cincuenta alemanes y muchos más judíos. Pero esas jornadas permitieron a la ZOB capturar armamento y municiones de los alemanes que serían utilizadas luego en el alzamiento propiamente dicho.
Como consecuencia de esa lucha de cuatro días, los alemanes suspendieron el plan de deportación hasta el 19 de abril., fecha que hoy recordamos, cuando el jefe máximo de las SS, Heinrich Himmler lanzó una acción especial destinada a evacuar totalmente el gueto, lo que pensaba dar como regalo de cumpleaños a Hitler (20 de abril). Difícil saber si Himmler lo sabía o si simplemente no le preocupaba, pero el 19 de abril se celebraba la pascua judía.
Antes del amanecer, dos mil hombres armados de las SS (la élite de la máquina bélica hitleriana) y del ejército entraron al gueto con artillería y tanques, no sólo armas de mano. Mil quinientos judíos abrieron fuego con las armas capturadas en el alzamiento anterior, algunas pistolas viejas, una sola ametralladora y bombas caseras. Los alemanes pidieron refuerzos, pero estos fueron impedidos de entrar al gueto por los alzados.
La fuerza de elite del ejército más poderoso de Europa demoró veintiocho días en doblegar la resistencia de una banda de subalimentados mal armados. Y terminó lográndolo por obvia superioridad material y porque simplemente a los rebeldes se les agotaron las municiones.
¿Habrá sido fácil resistir 28 días al ejército alemán y a las SS juntos? La pregunta es retórica, claro, pero para que la respuesta adquiera mayor claridad pongamos la cosa en perspectiva; veamos cuanto resistieron los ejércitos europeos regulares: el polaco aguantó dos semanas, el dinamarqués un día, el noruego dos días y la totalidad de Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia fue conquistada en 35 días, región que era defendida por los ejércitos de esos países (el francés era teóricamente el mayor y mejor de Europa hasta 1936) y por casi todo el ejército británico (la llamada British Expeditionary Force, BEF)
El líder de la revuelta se llamaba Mordecai Anielewicz, y se suicidó para no caer prisionero de los nazis. Nadie sabe a ciencia cierta cuanta gente murió en el alzamiento. Los alemanes perdieron con seguridad varios cientos de soldados, mientras que 56 mil judíos fueron asesinados o deportados a Treblinka inmediatamente.
Con ese manera brutal de culminar las cosas que tenían los nazis, la frutilla en la torta la puso el Mayor General de la SS, Jürgen Stroop, dinamitando la Gran Sinagoga de Varsovia. Inmediatamente después escribió en su informe a Berlín: “El gueto de Varsovia no existe más”.
¿Cuál fue el legado histórico del alzamiento del Gueto de Varsovia? ¿Sirvió para algo? ¿No fue crónica de un final previsible? ¿No era mejor aceptar la deportación y esperar que el 2 % de los 56 mil sobrevivirían a Treblinka?
No comparto esta aparentemente racional matemática de la vida. Para empezar porque entre morir pasivamente en un campo de exterminio y llevarse puesto unos cuantos centenares de SS, la elección es clara para todo hombre digno.
Pero no es esta lógica de la venganza lo que da importancia histórica al alzamiento del Gueto de Varsovia. La misma debe ser procurada y hallada en otro lugar. Hasta el 19 de abril de 1943, los judíos –con una única excepción en tiempos del Imperio Romano, cuando la revuelta de Messada, pero eso estaba muy lejos en el tiempo- habían aceptado siempre pasivamente el destino que otros pueblos les imponían. Destino que en ocasiones implicaba muerte y muy a menudo exilio forzado. El pequeño ejército loco de Anielewicz mostró a los judíos del mundo, los vivos entonces y los que nacerían luego, que resistir era posible. Fue ese espíritu el que permitió concretar el Ejército Israelí y a su vez fue el poder de detente de ese ejército el que ha impedido otros pogromos desde 1948.
No parece pues, haber sido una lucha vana.
6 de abril – 6 años este día
El 6 de abril de 1994, fecha que hoy recordamos con la piel de gallina, unos 800 mil miembros de la etnia Tutsi fueron asesinados por la milicia de la etnia Hutu, a razón de unos diez mil por día.
Rwanda es uno de los países más pequeños del África Central y creo que muchos tendríamos dificultad para ubicarlo en el mapa. Tiene unos siete millones de habitantes, pertenecientes fundamentalmente a dos etnias, la Hutu y la Tutsi. Aunque los Hutus son la mayoría, durante décadas el gobierno fue ejercido por la élite Tutsi, asociada al poder colonial belga.
A partir de la independencia el poder fue tomado por los Hutus que comenzaron a vengarse de los Tutsis, haciéndolos víctimas de todo tipo de discriminación y violencia. Muchos Tutsis dejaron el país y formaron un ejército de guerrillas que denominaron Frente Patriótico de Rwanda. En 1990 este ejército rebelde invadió el país y consiguió forzar al presidente Hutu a firmar un acuerdo garantizando la partición del poder entre ambas etnias. Pero esto no solucionó las cosas. El asesinato en octubre de 1993 del electo presidente Ndadaye en la vecina Burundi (Ndadaye era de la etnia Hutu, que también existe en Burundi) exacerbó los ya caldeados ánimos entre ambos grupos.
Los Cascos Azules de la ONU fueron despachados a Rwanda para separar a ambos bandos y preservar el cese del fuego. En abril de 1994, los presidentes de Rwanda y Burundi (ambos Hutus) mantuvieron conversaciones de paz con los tutsis pero el 6 de ese mes murieron al ser atacado el avión en que ambos viajaban. Este atentado desencadenó la ira de los Hutus y allí comenzó el infierno con las descargas, como dice literalmente un verso de la Cantata de Iquique. En Rwanda era obligatorio llevar el tiempo todo colgado del cuello una tarjeta donde se indicaba la etnia a que cada uno pertenecía. Pues esos cartoncitos se transformaron en especie de estrellas de David en la Alemania nazi. Quién tenía el cartón que lo identificaba como Tutsi, era boleta.
Los países occidentales evacuaron a sus ciudadanos. Pero nadie se preocupó de evacuar a los tutsis, que quedaron a merced de la sed de sangre de la milicia Hutu. La ONU, Francia y los EE UU se cuidaron muy bien de no calificar los sucesos de “genocidio” –lo que los hubiera obligado a intervenir, al menos humanitariamente- . La ONU evacuó a todo su personal –con la excepción de 200 impotentes cascos azules- dejando todo a la deriva. La máxima responsabilidad le cabe a EE UU –cuando uno se asigna a sí mismo el rol de policía del mundo, esto implica también obligaciones- y a Francia, como ex-potencia colonial de la región. Todos miraron para otro lado.
Fue en toda la historia, o al menos en todo el siglo XX, incluyendo el Holocausto, Camboya y el genocidio armenio, la matanza con la más alta cifra de muertes por día. Un río de sangre renovado diariamente. La radio oficial incitaba las matanzas y orientaba a las hordas sobre el lugar donde encontrar más víctimas. En ocasiones, los asesinos Hutus forzaban a otros hutus que no querían participar de los asesinatos, a matar a sus vecinos, so pena de ser muertos ellos y sus familias. Con esto, extendían la culpa a la etnia toda. También forzaban a Tutsis a matarse entre ellos, especialmente a familiares.
Para mediados de mayo, había muerto medio millón de personas. El río Kigara estaba lleno de cadáveres en descomposición.
El infierno sólo se detuvo cuando Tutsis armados, venidos de países vecinos, vencieron a las tropas Hutus en julio de 1994. Para entonces, el mundo tenía 800 mil habitantes menos.
24 de marzo – 25 años este día
Jorge Rafael Videla
Recordamos hoy el vigésimo quinto aniversario del último golpe militar ocurrido en la República Argentina. Para hacerlo con propiedad, debemos recapitular brevemente el entorno histórico que le dio origen y lo hizo posible. Arranquemos por los años setenta.
El 11 de marzo de 1973, se desarrollaron las primeras elecciones libres luego de diecisiete años de gobierno militar. Ganó el peronismo con el 49 % de los votos asumiendo Héctor J. Cámpora el 25 de mayo de 1973. Cámpora, amistosamente llamado “el tío” por el peronismo de izquierda, no era más que un instrumento de Juan Domingo Perón para ejercer transitoriamente la presidencia hasta su retorno, ya que el esquema de liberalización diseñado por el General Lanusse no le había permitido presentarse directamente. Cámpora sin duda estaba mucho más a la izquierda que Perón y su presencia en la Casa Rosada hizo creer a muchos jóvenes extremistas que la revolución socialista estaba a la vuelta de la esquina. Una de las cosas que llevó adelante Cámpora fue la liberación indiscriminada de todos los presos políticos.
El 20 de junio de 1973 Perón retorna a la Argentina luego de casi 18 años de exilio que comenzaron en 1955, cuando la llamada “Revolución Libertadora”, lo obligó a refugiarse en la famosa cañonera paraguaya que se encontraba en el puerto. El retorno de Perón a Ezeiza -el avión debió ser desviado y aterrizó en otro aeródromo- dio lugar a la más terrible matanza en una manifestación de ese tipo de que se tenga noticia. Había centenares de miles de personas -quizás más de un millón- esperando recibir “al General”, cuando organizados grupos armados de derecha y de izquierda del peronismo se enfrentaron a tiros en una verdadera batalla campal que dejó alrededor de 200 muertos.
Poco después del retorno de Perón y por orden suya, renunciaron Cámpora y Solano Lima (su vicepresidente), asumiendo brevemente Lastiri, presidente de la Asamblea General hasta tanto se realizaran nuevas elecciones. La fórmula Perón-Perón (iba como candidata a vicepresidente su esposa, María Estela Martínez de Perón, alias “Isabelita”) ganó por barrida -60 % de los votos- el 23 de septiembre de 1973. Hacía escasos meses que se había producido el golpe de estado en Uruguay (27 de junio) y no habían pasado dos semanas de la muerte de Allende (11 de septiembre). A los 78 años, el mítico paladín de los pobres asumía su tercera presidencia. No habían transcurrido nueve meses de euforia cuando fallece Perón el 1 de julio de 1974 (la hemeroteca de la hostería conserva revistas de la época). Y uno creía que peor que la dictadura militar de Onganía, que el extremismo facilista de Cámpora, que la chochez populista del General añoso no podía haber. Grave error. La peor historia argentina estaba todavía por escribirse, cuando ese frío día de julio asume la a todas luces incapaz, incompetente Isabelita.
Durante su presidencia fue dueño de vidas y haciendas José López Rega, ex-cabo de la Policía Federal, declarado cultor de brujerías, formalmente ministro de Bienestar Social, y el Rasputín detrás del trono. Creó la tristemente célebre “triple A” (Alianza Anticomunista Argentina) que se ocupó de asesinar clandestinamente a opositores, preferiblemente izquierdistas (llamados despectivamente “zurdos” por la derecha argentina). La represión del proceso militar que vendría no fue una planta nueva, sino la germinación y ampliación de lo actuado por la triple A. Comenzaron los exilios obligados debido a las amenazas de la AAA, que ponía bombas en teatros, mataba sindicalistas, amenazaba a todos. El caos económico asolaba el país con igual fuerza que las guerrillas de los Montoneros y del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, trotskista). El ERP nunca estuvo dentro del peronismo, al que nunca vio como “clasista”. “Los monto” -como los llamaban sus simpatizantes-, sí, hasta que Perón los echó de una manifestación en la Plaza de Mayo tratándolos de “imberbes” y dejando claro que quienes coreaban “Perón, Evita, la patria socialista”, estaban viendo otra película.
Así llegamos al 24 de marzo de 1976, jornada que hoy recordamos con profundo pesar. En esa mañana las fuerzas armadas echaron a Isabelita en un golpe que, a qué negarlo, contó con la simpatía o al menos al alivio de la inmensa mayoría de la población, que veía en él la única manera de terminar con la insensatez en el gobierno, la anarquía en la economía y la violencia en las calles.
En lugar de soluciones a estos problemas, la gente recibió una noche que no podía en modo alguno imaginar. Se suprimió no sólo el Congreso y los sindicatos sino todo esbozo de libertad de cualquier tipo. “Los aires, ya no eran Buenos Aires, la vida nada más que un blanco móvil” escribió Benedetti que entonces vivía en Buenos Aires, al igual que Wilson Ferreira Aldunate, Zelmar Michelini, el General Prats y otros uruguayos y chilenos menos célebres que escaparon de los golpes de sus países. Algunos lograron re-exiliarse en Europa cuando el golpe de marzo del 76. Otros no. La Comisión Nacional por la Desaparición de Personas, (CONADEP) presidida por Ernesto Sábato y que se formó luego del retorno de la democracia con el propósito de investigar la situación de las personas desaparecidas durante el gobierno militar, probó la desaparición física de más de 8000 personas. Estimaciones más realistas de organismos de derechos humanos suponen unos 30 mil. Morían los guerrilleros, los opositores, los sindicalistas, los amigos de éstos, los que estaban en sus agendas, los que estaban por error en el momento inadecuado en el lugar inadecuado. La metodología utilizada por los militares argentinos fue ampliamente divulgada por el mundo en oportunidad de los juicios a las juntas de gobierno y no es necesario recordarla aquí en detalle. Baste decir que la Argentina tuvo el triste privilegio de introducir el término “desaparecido” en el lenguaje político del mundo y los “vuelos de la muerte” como manera clandestina de deshacerse de centenares de opositores que eran arrojados –vivos, pero anestesiados- al Río de la Plata.
A mí siempre me ha molestado una cosa –entre otras-: el gobierno teóricamente constitucional de Isabel Martínez de Perón promulgó una ley que legalizaba la pena de muerte, por lo cual las juntas militares hubieran podido, bajo su amparo, haber ejecutado a los prisioneros si los encontraban culpables. Esto nunca habría sido legítimo, pero habría sido legal. Pero ninguno tuvo el coraje de firmar una sola sentencia de muerte, todas fueron clandestinas, indocumentadas. La ley, no se usó nunca. (Fue derogada durante el gobierno democrático de Alfonsín, hoy no hay en Argentina pena de muerte).
El delirio de grandeza de un general borracho (Galtieri, más alcohólico que el mismo Yeltsin, a duras penas lograba llegar a las noches en pie) hizo que las fuerzas armadas argentinas invadieran las islas Malvinas el 2 de abril de 1982, de donde fueron rápidamente expulsadas por sus pares británicos. La debacle obligó al gobierno militar a llamar a elecciones generales el 30 de octubre de 1983.
Contra muchas predicciones -el peronismo había sido imbatible en las urnas desde siempre- ganó el candidato de la Unión Cívica Radical (UCR) Dr. Raúl Alfonsín, con el 52% de los votos. Yo estaba en Berkeley, recuerdo que pensé que eso significaba el fin del peronismo. Cuán equivocado estaba, qué poco conocía aún a la Argentina. Alfonsín asumió el 10 de diciembre de 1983. La enorme expectativa de la gente en la democracia dio a Alfonsín crédito por unos años, pero lamentablemente no lo supo usar. Es difícil hacer una evaluación más o menos objetiva de algo que está tan cerca y que hemos vivido pero lo intentaremos. Digamos a su favor que le tocó la transición de un régimen brutalmente autoritario, que había arrasado con toda forma de organización a un país democrático y justo. Tuvo el coraje de llevar a los miembros de las juntas a juicio civil -luego de haber intentado vanamente que los juzgaran las propias fuerzas armadas- en el cual muchos fueron condenados y degradados. Este juicio no tuvo paralelo en ningún otro país latinoamericano. Las fuerzas armadas nunca digirieron este juicio y hubo “malestar castrense” que terminó en el alzamiento carapintada de Aldo Rico en Campo de Mayo, en abril de 1989, en Semana Santa, justo cuando nacía Federico. Conservamos en la biblioteca fotos, diarios y volantes de esos días, que son ya documentos históricos. El tratamiento que brindó Alfonsín al tema militar no satisfizo, como dijimos, a los militares, pero tampoco al otro lado del espectro que le recriminaba las leyes conocidas como de “punto final” (por la que las denuncias no realizadas ante Tribunales más allá de cierta fecha no valían) y de “obediencia debida” (con la que se aspiraba a concentrar la culpa en los altos mandos, entendiendo que los demás habían obrado en el cumplimento de órdenes superiores).
Además, el caos económico pegó más duro que nunca. En junio de 1989 la inflación fue de 196.6 % (sí, en un sólo mes) y en el año superó 4900 por ciento. Se produjeron asaltos de hordas a supermercados. Se temía lo peor.
Carlos Saúl Menem, peronista, fue elegido presidente el 14 de mayo de 1989 con el 47.2% de los votos y asumió el 8 de julio de ese año, ya que Alfonsín se vio obligado a dejar el mando seis meses antes de lo que estaba previsto. Comenzó allí una transformación de la estructura económica del país única en la historia. Un controvertido indulto a las juntas militares alivió a Menem de la presión militar, a tal punto que cuando el alzamiento del general Mohamed Seineldin el 3 de diciembre de 1990 -último que se registra- los militares estaban del lado de Menem y por primera vez en la historia reprimieron de verdad -a cañonazos- a los alzados. Hubo diez muertos y decenas de heridos. Como para compensar de alguna manera -compensación dentro de la lógica menemista, en la que un delincuente más un delincuente da neutro-, junto a los “comandantes” (como los llaman sus simpatizantes) salieron en libertad los dirigentes montoneros que aunque mandaron a miles de sus militantes a la muerte se cuidaron muy bien de no acompañarlos (Firmenich, Vaca Narvaja y otros). Durante su primer período presidencial, Menem y su Ministro de Economía, Domingo Cavallo, privatizaron la mayor parte -por no decir la totalidad- de las empresas estatales. Generación de electricidad, transmisión, distribución domiciliaria, teléfonos, petróleo, gas, petroquímica, acero, correos, trenes, mantenimiento de autopistas pasaron a manos privadas. La inflación se redujo dramáticamente (ver tabla) a la menor en el mundo, demasiado bueno para que creamos demasiado en ella. Siempre hacemos así, de un extremo al otro, de 4923 % en 1989 a 0,05 % en 1996. La otra cara de la moneda, el desempleo, alcanzó registros nunca vistos, (17,5 % en diciembre de 1996, la más alta de América Latina según la CEPAL, con una subocupación de otro 12 %, conformando una tercera parte de la población activa con serios problemas de trabajo). El país se ordenó, se modernizó, se desburocratizó. Pero las diferencias ya importantes entre los que tienen mucho y los que nada tienen se agudizaron. Se empezó a percibir que una Argentina ordenada y eficiente era posible, pero para pocos argentinos. Argentina es también el país de América Latina donde más aumentó la pobreza desde 1994, aunque es junto con Uruguay, el país con menor porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza del continente (fuente: CEPAL).
La corrupción, probablemente siempre existente y carcoma no exclusiva de gobierno alguno, se hizo más patente que nunca. Diputados, jueces de la Nación, senadores, empleados de Municipalidades fueron enganchados en flagrantes actos de corrupción.
En una maniobra que es muestra cabal de su enorme habilidad política para manejar a la sociedad y a los demás políticos, Menem logró que una Asamblea Constituyente reunida para ese propósito, aprobara en agosto de 1994 una reforma de la Constitución que incluía la posibilidad de reelección. Los períodos presidenciales son de ahora en más de cuatro años en lugar de seis.
El caudillo riojano, ex-pelilargo, ex imitador de Facundo Quiroga y hoy jugador de golf y hombre del jet set, fue reelegido presidente de los argentinos el 14 de mayo de 1995 con el 49.9 % de los votos válidos, más que la primera vez y veinte puntos arriba de José Octavio Bordón, (candidato del FREPASO, Frente País Solidario, una coalición de centro izquierda) haciendo innecesario el balotaje estipulado en la nueva Constitución. El candidato de la Unión Cívica Radical, Horacio Massacessi salió tercero con el 17 % de los votos, piso histórico del radicalismo del que aún están intentando recuperarse.
Además de la presidencia, el peronismo ganó la mayoría en la Cámara de Diputados, permitiéndole a Menem un control político como no tuvo nadie desde la segunda presidencia de Perón.
En marzo de 1992 se produjo la voladura de la embajada de Israel. Fue el primer “rebote” del conflicto de Medio Oriente en la Argentina y creo que en toda América Latina. Al día de hoy no aparecieron los culpables. La causa la tomó la Suprema Corte de Justicia, cuya actuación ha sido muy criticada por el embajador de Israel. Para decir lo mínimo, la investigación fue lenta e ineficaz, porque ni siquiera se sabe a ciencia cierta si la bomba explotó dentro o fuera del edificio de la embajada. Esto último parece lo más probable. Dos años después, el 18 de julio de 1994, otro atentado de similares características -esta vez con seguridad un coche bomba- destruyó totalmente la sede de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), sede central de la actividad social y cultural de la comunidad judía en Buenos Aires, que es, entiendo, la segunda más grande de la diáspora (después de la de New York). Murieron 86 personas y hubo centenares de heridos. La investigación avanzó mucho más que la de la embajada, pero sólo está preso el que vendió el vehículo utilizado -un perejil- y cuatro policías de la provincia de Buenos Aires, cuya participación en el apoyo a los terroristas internacionales se da por segura.
En marzo de 1994 un conscripto de apellido Carrasco, fue asesinado por oficiales y suboficiales del ejército que lo mataron a golpes luego de uno de los ejercicios absurdos y brutalmente exigidos a que son sometidos los conscriptos como parte del servicio militar. El cadáver fue ocultado durante un mes y aún luego, el ejército intentó trabar la investigación judicial, llegando incluso a adulterar el expediente, todo lo cual quedó probado en fuero judicial. El escándalo terminó con el servicio militar obligatorio, añoso deseo de la mayoría de los jóvenes y de las madres argentinos.
El último hecho de impacto nacional fue el asesinato en la zona costera de la provincia de Buenos Aires, en enero de 1997, (más precisamente en el sofisticado balneario de Pinamar, a escasos metros de la casa de veraneo de Eduardo Duhalde, el gobernador de la provincia) de José Luis Cabezas, fotógrafo de la revista “Noticias”. El hecho fue comprensiblemente vivido por la comunidad periodística y la sociedad toda como un preocupante atentado a la libertad de prensa. Al producirse en su jurisdicción y casi frente a sus narices, Duhalde comprendió que en la solución o no del caso se jugaba su futuro presidencial. Se logró capturar a los que seguramente fueron los asesinos materiales pero no se llegó aún al autor intelectual. Muchos hechos apuntan al millonario y poderoso empresario postal Alfredo Yabrán, que lo habría mandado “apretar” por unas fotos que le tomó cuando aún deseaba mantenerse en el anonimato. A los encargados de la tarea se les habría ido la mano y en lugar de amedrentarlo lo mataron.
Enrique Roque Fernández reemplazó a Domingo Cavallo como Ministro de Economía en julio de 1996. Era hasta entonces presidente del Banco Central. Por primera vez un cambio de Ministro de Economía no provocó devaluación, corridas bancarias o cosa parecida. Esto fue visualizado como un síntoma positivo sobre el estado de la economía argentina, que había logrado resistir -aunque golpeada- el “tequilazo” de fines de 1994. Poco después de las elecciones, la alianza Bordón-Álvarez que sustentaba el FREPASO se rompió, dándole la razón a radicales y peronistas que decían que “amores de estudiante, flores de un día son”. El FREPASO continúa existiendo liderado por Carlos “Chacho” Álvarez y Graciela Fernández Meijide que luego de ser elegida senadora por la ciudad de Buenos Aires, decidió pasar a provincia y dar la pelea por una diputación en esa jurisdicción, baluarte de Eduardo Duhalde, gobernador de la provincia de Buenos Aires y el peronista mejor posicionado para la candidatura a presidente de su partido para 1999.
En julio de 1997 el FREPASO y la UCR formaron una alianza para las elecciones legislativas de octubre de 1997 y las presidenciales de 1999. El 26 de octubre la Alianza opositora obtuvo un resonante triunfo sobre el oficialismo, al que venció en Capital (62 a 17), en Provincia de Buenos Aires por más de 10 puntos y en todo el país por algo más de un punto aún sin contar las provincias en que el FREPASO y la UCR no conformaron la Alianza y fueron por separado. Por primera vez en la era menemista se recompuso el concepto de oposición. En Octubre de 1999 Fernando de la Rúa, candidato de la Alianza, vence a Eduardo Duhalde, candidato del peronismo. Exactamente un año después, en octubre del 2000, Carlos “Chacho” Álvarez, vicepresidente de la Nación, renunció a su cargo por discrepar con la metodología usada por el gobierno de De la Rúa para conseguir el OK del Congreso para hacer aprobar reformas laborales (directamente, el Ministerio de Trabajo sobornó a varios senadores). Este gesto fue considerado por sus seguidores una muestra de la cabal integridad moral de Álvarez. Pero un grupo aún mayor de personas lo vio como una muestra de irresponsabilidad ejecutiva por parte del Chacho.
Llegamos a principios del 2001 con el país completando un tercer año sin crecimiento económico o hasta con crecimiento negativo. Para los que no son versados en macroeconomía, el crecimiento del PBI de un país no debería bajar del 5 % anual para poder mejorar la situación de la gente –pensemos que la población aumenta vegetativamente año a año-. Tres por ciento es lo mínimo. Cero o negativo, es empobrecerse sensiblemente. Eso le pasó a la Argentina tres años seguidos.
El año comenzó con el Estado prácticamente en cesación de pagos. El gobierno consiguió de los organismos internacionales un enorme crédito, que denominó “blindaje” para cerrar las cuentas. Fue vendido a la gente como la solución, cuando no era más que un parche, un ganar tiempo, solo eso. Y el tiempo ganado fue mucho menos que lo que la enorme suma permitiría. En apenas dos meses debió renunciar el ministro de Economía, José Luis Machinea, que fue sucedido por Ricardo López Murphy.
Murphy propuso un plan de ajuste súper ortodoxo, o sea, reducir todo al mínimo, cortando el dinero federal a las provincias y los fondos a educación, entre otras cosas. La típica receta del FMI. Los gobernadores, verdaderos detentores del poder en una República federal se le tiraron con los tapones de punta, como decimos en el fútbol. A ellos se sumaron todos los gremios de la educación y los estatales. El ajuste del novel ministro fue anunciado un viernes a la noche, cuando simbólicamente se descargaba sobre Buenos Aires un feroz temporal. El lunes al medio día el ministro estaba renunciando, tal la fuerza opositora que su plan desencadenó.
Se comenzaron a correr rumores de que el propio presidente De la Rúa renunciaría. Fernando, sabiendo que le quedaba una única carta más antes de verse obligado a renunciar, puso de ministro a Domingo Cavallo, ex presidente del Banco Central durante el gobierno militar y ex súper ministro de Economía durante las presidencias de Carlos Menem.
Cavallo asumió hace dos días, puso quinta y sacudió la modorra que caracteriza todo lo que rodea a De la Rúa. No sólo el destino del presidente se juega con la gestión del economista cordobés, la propia suerte del país va en el mismo avión. Si Cavallo fracasa, nos fuimos todos al carajo. Si tiene éxito en reactivar la economía, será por aclamación popular el próximo presidente de los argentinos en el año 2003.
Una cosa diferencia esta crisis de muchas otras que ha sufrido este país.
Así, llegamos al día de hoy, en que termino de escribir estas líneas y me recuesto hacia atrás, dejando el teclado en silencio por un minuto. Para rendir un humilde homenaje a los miles de desaparecidos generados por el aniversario que hoy no podemos ni queremos evitar recordar. A los miles de desaparecidos que al día de hoy no tienen un monumento que los recuerde en Buenos Aires (hay algunos específicos, a los abogados desaparecidos, por ejemplo, pero no uno colectivo, para todos como conjunto). A los miles de desaparecidos que –nunca lo olviden- sólo morirán del todo si nosotros los olvidamos.
16 de marzo –32 años este día
Trescientas personas –mujeres, niños, ancianos y hombres, todos desarmados- fueron asesinados sin que ninguno de los participantes de la masacre escuchara un solo tiro de retaliación. Hubo muertos a tiros en la nuca, otros por bayoneta y al menos una niña fue violada antes de ser muerta. Otros fueron forzados a entrar en una trinchera y fusilados con ametralladora una vez allí dentro.
Las noticias de la masacre no llegaron a los EE UU sino hasta noviembre de 1969, cuando el periodista Seymour Hersh publicó un artículo en los diarios con detalles que había recibido de un veterano de Vietnam (Ron Ridenhour) que a su vez lo había oído de más de uno de los participantes de la masacre.
Antes de hablar con Hersh, Ridenhour había apelado al Congreso, la Casa Blanca y el Pentágono para que se investigara la denuncia, sin que nadie le diera la menor bola.
La denuncia en la prensa desencadenó una investigación y un juicio. El ejército adujo, no sin razón, que si la clase media educada -los harvards, como se los llamaba- hubiera participado en la guerra en lugar de encontrar mil excusas para zafar de la convocatoria, un hombre de las pobres condiciones morales e intelectuales de Calley nunca hubiera llegado a ejercer el mando de gente.
En el juicio, Calley arguyó haber recibido órdenes del capitán Ernest Medina para destruir totalmente la aldea. La existencia de estas órdenes no fue probada y el único condenado fue Calley, a prisión perpetua en 1970. Sin embargo, en 1974 fue liberado. Cuatro años por arrasar una aldea. Hoy anda por la calle como cualquiera. ¿Cuantos años habría recibido si la aldea hubiera estado ubicada en South Dakota o North Carolina?
23 de febrero – 19 años este día
Fue el día de 1981 en que el Capitán Tejero, inmortalizado tristemente en la famosa foto que lo muestra amenazando a las Cortes españolas con un revolver en la mano y el sombrero bicornio de la guardia nacional en la cabeza. Dicho sea de paso, la foto muestra también que al amigo Tejero le hacía falta entonces un buen régimen o una dosis más dura de ejercicios diarios. Esperemos que la cárcel le haya ayudado a corregir estos y otros, más graves, desvíos que ostentaba.
Fue un día histórico para España y por consiguiente para el mundo. Fue el día en que España osciló peligrosamente entre el retorno al oscurantismo franquista y el ingreso a Europa. Felizmente para los peninsulares y para todos los que amamos la patria de Lorca y Quevedo, la balanza y la historia se inclinaron para el lado de Europa y el futuro.
Es interesante leer lo que se publica estos días en los diarios españoles. Siempre creímos que quien había levantado el pulgar decisivo para detener el golpe y con ello dado un apoyo imprescindible a la democratización, había sido el rey Juan Carlos. Investigaciones recientes ponen esto en duda. Según ellas, el rey estaba totalmente al tanto y se cambió de bando cuando vio que la cosa no pintaba bien para los golpistas. Quien durante tantos años honramos como paladín de la democracia habría sido un simple oportunista. Claro que esto no está totalmente probado y posiblemente no lo esté nunca, pues una de los fundamentos más sólidos de la teoría son las declaraciones de uno de los líderes golpistas, que falleció hace dos años y por tanto no está en condiciones de ratificar ni rectificar lo que se le atribuye. Es bueno recordar que ante el gesto patotero de Tejero, la casi totalidad de los parlamentarios españoles se escondieron bajos sus bancas buscando protección ante los posibles disparos que podrían originarse.
Por ser de justicia, debemos destacar, de los irrespetuosos golpistas contra el pueblo soberano representado en las Cortes Generales, la valentía del teniente general Gutiérrez Mellado, vicepresidente en funciones del Gobierno y también de Adolfo Suárez que cesaba con motivo de celebrarse la pertinente sesión de investidura de Calvo Sotelo, asimismo destacamos la valentía del parlamentario del PCE, Santiago Carrillo que, al igual que los anteriores fueron los únicos que permanecieron erguidos mientras que el resto de los representantes del pueblo, al ruido de los disparos, se refugiaron, escondiéndose, en sus escaños.
27 de enero – 55 años este día
Este preámbulo viene al caso porque hace tiempo me pregunto en que fecha recordar los campos de concentración nazis. Opté por la clásica, el 27 de enero, cuando en 1945 el Ejército Rojo liberó el más famoso de ellos, el campo de Auschwitz-Birkenau, más conocido simplemente como Auschwitz (Oshwiecim, en polaco; quedaba cerca de la ciudad polaca de Oshwiecim).
Auschwitz fue el mayor de todos los campos nazis y comenzó “a operar” en junio de 1940. En realidad eran dos campos: Auschwitz I, dedicado a prisioneros políticos, y Auschwitz II (o Birkenau), próximo este último a la ciudad polaca de Brzezinka (Birkenau en alemán, de ahí el nombre del campo).
Este campo, y los muchos otros que existieron, fueron la concreción práctica de la “solución final” con la que Hitler quería exterminar a los judíos europeos y con la que mató al menos seis millones de ellos –tal vez ocho- así como muchos gitanos, eslavos, deficientes mentales y gentes de todo pelo. Detallar un poco como funcionaban y como evolucionaron tecnológicamente esos campos es grotesco pero necesario para mantener la memoria, propósito último de X años…. Empezaron como simples lugares de fusilamiento, luego se incorporaron cámaras de gas móviles, en camiones, luego las cámaras de gas pasaron a ser fijas –para aumentar el volumen de producción- luego baños –para evitar tener que tomar parte activa en el asesinato, las víctimas se mataban solas abriendo la ducha-, se incorporaron hornos, reciclado de ropas, cabellos, dientes, huesos, cuero de zapatos, grasa, etc. Se llegó a matar 12 mil personas por día.
Los judíos llegaban en trenes –cerrados, como si fueran carga- y eran sometidos a una selección. Aquellos considerados fuertes –en general, lógicamente los jóvenes- iban a campos de trabajo forzado; niños y ancianos iban directamente a ser asesinados. Esta selección continuaba luego en forma periódica entre los enviados al trabajo forzado, para eliminar aquellos que se habían debilitado demasiado. Otro propósito de la selección era conseguir conejillos de indias para los inenarrables experimentos médicos que hacían los nazis. Quien dirigía estos experimentos en Auschwitz era el muy conocido y tristemente célebre, Dr. Josef Mengele, que lleva el mismo apellido del pediatra de Mauri, lo que nunca me dejó del todo tranquilo. Buchenwald era un campo particularmente especializado en esas experiencias médicas (inyección de enfermedades artificialmente creadas, exposición a fríos tremendos, a descompresiones muy rápidas, a cirugías de todo tipo, etc.).
Aunque menos conocido, hubo un tercer Auschwitz (Auschwitz III) cerca de la ciudad de Dwory, que comenzó a operar en mayo de 1942 y fundamentalmente proveía mano de obra esclava para las fabricas de IG Farben. Como todos hemos leído en los diarios últimamente, este asunto de la mano de obra esclava esta siendo objeto de atención estos días, habiéndose determinado una indemnización a ser paga a las víctimas. (fondos del gobierno alemán y de las empresas que usaron esa mano de obra, están entre ellas todas las grandes empresas alemanas que conocemos). Esta indemnización esta lejos de ser satisfactoria, especialmente para los países no europeos; los judíos radicados en Brasil, por ejemplo, estarán recibiendo menos de 100 dólares por cabeza. Triste es reconocer que no sólo las empresas fueron mezquinas, los propios judíos europeos que participaron en la negociación les hicieron un corte de mangas a los de otros países.
Cuando la debacle alemana, la mayoría de los prisioneros de Auschwitz fueron trasladados a Dachau, cerca de Munich, Alemania. El 27 de enero de 1945, fecha que hoy recordamos, los últimos 7650 prisioneros eran liberados por los soviéticos. La cantidad de personas que murieron en Auschwitz es difícil de estimar. Va de uno a cuatro millones, según la fuente.
Auschwitz no fue ciertamente el único campo de concentración nazi. Estos se dividían en campos de concentración propiamente dichos y campos de exterminio (vernichtungslager, según la denominación que los nazis daban a estos últimos). Además del que recordamos, otros grandes eran Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor, Buchenwald y Treblinka. La mayoría estaba en Polonia.
Los primeros campos de concentración se crearon tan temprano como en 1933, en la propia Alemania para albergar a los opositores al nacionalsocialismo. Los de exterminio comenzaron en 1940.
El último campo a ser liberado fue Ebensee, uno pequeño, en Austria, liberado por tropas norteamericanas. Fue el 6 de mayo, y sólo entonces termino la pesadilla.
La importancia de recordar lo que realmente paso en esos campos es mayor hoy en día, cuando surge con fuerza una corriente de historiadores en Europa – el último articulo de Mario Vargas Llosa, publicado por todos los diarios del mundo el fin de semana pasado (El País en particular), habla de eso- que los minimiza, casi casi que para estos historiadores los campos fueron simples cárceles.
Bibliografía recomendada: Against all Hope – Resistance in the Nazi concentration camps 1938 –1945 de Hermann Langbein, 5 dólares con 95 centavos en una mesa de saldos. La ignorancia, como queda probado, no tiene la falta de recursos como excusa.
Ese libro toca como pocos, los extremos del ser humano, sus mayores grandezas y mezquindades. Por un lado el haber sido capaz de crear esos campos. Por otro, el haber sido también capaz de mantenerse libre y resistir dentro de esos campos.
La lista completa de los campos nazis, no la he conseguido. El libro no la incluye como tal, pero de su lectura se deduce que al menos existieron los siguientes: Gross-Rosen, Dora, Bergen-Belsen, Sachsenhausen, Lichtenfeld, Stutthof, Flossenburg, Ealkensee, Allach, Neuengamme, Mauthausen, además de los ya mencionados Dachau, Auschwitz, Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor, Buchenwald y Treblinka.
Puede sorprender –o no- saber que fue después de la derrota en Stalingrado, cuando aparecía claro que Alemania no ganaría la guerra, que Hitler echó toda la leña al fuego de la “solución final”. En momentos en que era más crítico direccionar los recursos al frente, Hitler desperdiciaba los mismos construyendo líneas férreas que solo llevaban a campos de concentración, no al frente de combate. Esto puede parecer militarmente insensato. Tal vez lo fue. Pero es que para Hitler la exterminación de los judíos era un objetivo al menos tan importante como la propia guerra. Si voy a perderla, al menos dejaré este otro objetivo completado o casi. Seguro que razonaba de esa manera.
Puede también sorprender que, conociendo perfectamente la ubicación de esos campos y lo que en ellos ocurría, los bombardeos aliados no hayan sido nunca dirigidos a eliminar las vías férreas que servían para transportar a las víctimas. Muchos han calificado esto de inmoral durante décadas. El argumento del mando aliado –el que hace Churchill en sus Memorias- es que no era posible arriesgar recursos en un objetivo no bélico. Había que usarlos para ganar la guerra, que era –según esa línea de razonamiento- la mejor manera de liberar a las víctimas. Ninguno de nosotros, creo, está en condiciones de decir si esto era verdad o mentira.
Yo visité solamente el de Dachau, tour que le recomiendo a todo aquel que tenga estómago. Una experiencia que nunca olvidará. En la entrada a Dachau, esculpida en piedra, hay una inscripción en varios idiomas: Nunca más, es lo que dice.
24 de enero – 35 años este día
Claro que su obra más reconocida fue el liderazgo que le imprimió a Gran Bretaña entre 1940 y 1945, o sea, durante casi toda la Segunda Guerra Mundial. No todos saben que además fue periodista, pintor, militar, y, claro, político y escritor –ganó un Premio Nóbel-. Odiaba hacer ejercicio, fumaba interminables habanos, era gordo, pelado, conservador, llevaba la salud del Imperio Británico en la sangre y era un buen tomador de whisky, aunque con cultura alcohólica, jamás se le conocieron excesos del tipo Yeltsin o Galtieri. En al menos dos oportunidades estuvo a escasos kilómetros del frente de combate, pudiéndose escuchar los cañones desde donde se encontraba.
Fue uno de los arquitectos de la Gran Alianza que venció al nazismo, junto con Roosevelt y Stalin. Era tal vez un poco exageradamente anticomunista –Stalin nunca dejó de percibirlo- y Roosevelt era un poco ingenuo respecto de la URSS, así que los dos anglosajones se balanceaban. El fanatismo anticomunista de Churchill puede parecer exagerado visto hoy en día, pero lo que ocurrió en Europa Oriental después, mostró que sus temores no eran infundados. Fue el primero que vio venir una Europa Oriental encerrada y dominada por la URSS. De hecho, la expresión “Cortina de hierro” fue usada por primera vez por Churchill.
Recientemente –le mandé a Manolo un artículo de un diario inglés sobre el tema- salieron a la luz cartas de Churchill en las que habla pestes de De Gaulle. Se llevaban bastante mal, por no decir pésimo y Churchill no le tenia la menor confianza. Los ingleses no pusieron a otro en el lugar de De Gaulle como líder de la Francia Libre –recordemos que hubo un momento en que De Gaulle estaba exiliado en Londres y dependía de los ingleses para todo, ellos podían cortarle los suministros- simplemente porque no tenían nadie mejor, pero deseos no les faltaron.
Curiosamente –o no, habría que ser psicólogo de pueblos- inmediatamente después de terminada la guerra en Europa, y antes de que la misma concluyera en Asia, los electores ingleses retiraron su confianza en Churchill quien así se alejó de la posición que ocupó durante casi todo el conflicto. No fue sin embargo el fin de su carrera política. Volvería a ser Primer Ministro en 1951 para retirarse definitivamente en 1955, con ochenta años de edad.
Sus memorias de la Segunda Guerra Mundial –interesantísimas, imperdibles, garantizo- obtuvieron un Premio Nóbel –algo quizás exagerado, literariamente hablando- en 1953.
Moriría en la fecha que hoy recordamos, a los 91 años. Gran parte de sus discursos pueden consultarse enteritos en Internet, incluyendo el famoso All can I offer England, is blood, sweat and tears
Hay un monumento que recuerda la figura de Winston Churchill en la rambla montevideana, casi en Kibon. Yo siempre paso por su lado y hago el gesto de sacarme el sombrero que no uso, e inclino respetuosamente la cabeza- cada vez que voy a mi ciudad natal. Quería concluir este X años... con el texto que en él hay escrito, pero como Verónica no me lo ha mandado pese a mis solicitaciones, lo cito de memoria
En la oscuridad, vio. En la duda, condujo. En el peligro, realizó. En las sombras, brilló con luz que iluminó la medianoche. El mundo que ayudó a salvar echa bendiciones sobre su cabeza.
John Masfield
Nunca encontré la frase en su versión original en inglés, pero conociendo la estampa física del personaje, adivinaría que la ultima palabra no es head, sino boldface.
25 de diciembre – 22 años este día
Gobernaba el país un movimiento conocido como Khmer Rouge (Comando Rojo) cuyo líder máximo era Pol Pot. En el delirio que pasaba por su cabeza, estaba el sueño de formar una sociedad campesina comunista. En el intento de llevarla a la práctica, acabó con el 25 % de la población del país (unos dos millones de personas en total), como consecuencia de ejecuciones, hambre y trabajo forzado. Y hubieran muerto más si los vietnamitas no paran la matanza, pero vamos despacito.
En 1954 Camboya adquirió la independencia (de Francia) y pasó a ser monarquía. En 1962 Pol Pot, líder comunista educado en Francia, pasa la clandestinidad y forma el movimiento guerrillero que denominó Khmer Rouge. En 1970 el príncipe Sihanouk, que gobernaba el país, fue depuesto por un golpe de extrema derecha apoyado por los EE UU y a que no adivinan lo que pasó: ¡Sihanouk se unió al Khmer Rouge, su enemigo hasta el día anterior!
Ese mismo año el ejército norteamericano invade Camboya para expulsar a los norvietnamitas que allí tenían bases y campamentos. No tuvieron éxito y sólo consiguieron que Vietnam del Norte estableciera una alianza con el Khmer Rouge.
Entre 1969 y 1973, los americanos bombardearon sistemáticamente las bases norvietnamitas en Camboya, matando unos 150 mil camboyanos en la bolada. Los campesinos huían de los bombardeos hacia Phnom Penh, la capital.
En 1975 los EE UU huyen de Vietnam y el gobierno de extrema derecha de Camboya se queda sin apoyo. Aprovechando la circunstancia, el 17 de abril de 1975 Pol Pot entra en Phnom Penh y toma control del país.
Allí comienza el delirio de comunismo agrario que Pol Pot copió de la Revolución Cultural de Mao. El país fue rebautizado “República Popular de Kampuchea”, el año del golpe fue declarado “Año Cero” y se lanzó una campaña de “purificación”, para expurgar del país toda traza de cultura occidental. Los extranjeros fueron expulsados, las embajadas cerradas y toda ayuda económica o médica proveniente del exterior fue rechazada. Se prohibió hablar en lenguas extranjeras, se confiscaron radios y bicicletas, se cerraron diarios y se controló y limitó el uso del correo y el teléfono. Se prohibió la práctica de religiones, las empresas privadas de todo tipo y la autoridad paterna fue declarada inferior a la del estado sobre los niños. Pues sí, esto ocurrió en plena segunda mitad del siglo XX.
Las ciudades fueron evacuadas para eliminar la corrupta cultura urbana y sustituirla por la campesina. En la capital fueron evacuadas dos millones de personas, de las cuales al menos veinte mil murieron en el proceso de abandonar la ciudad.
Los habitantes de las ciudades fueron llevados a hacer trabajos forzados en campos de concentración donde morían a causa del extenuante trabajo que debían realizar con una ración diaria de 180 gramos de arroz por persona cada dos días. Las sesiones de trabajo eran de 18 horas, comenzando a las 4 de la mañana, siempre bajo la atenta mirada de los soldados del Khmer, dispuestos a matar a la primera muestra de flaqueza o rebeldía.
Mientras tanto, todo a lo largo del país continuaban las purgas de los miembros de la “vieja sociedad corrupta”. Personas de clase alta, monjes, policías, médicos, abogados, maestros, ex-funcionarios públicos eran considerados culpables sólo por esa condición.
Todos los grupos étnicos minoritarios sufrieron persecución (los principales eran los vietnamitas, chinos y musulmanes). Cincuenta por ciento de la comunidad china en Camboya fue exterminada. Los musulmanes eran forzados a comer cerdo y fusilados si se negaban.
El 25 de diciembre de 1978, fecha que hoy recordamos con alivio, Vietnam, unificado y victorioso, lanzó una invasión masiva de Camboya. Muchos dicen que más que para acabar con tanto crimen, fue para terminar con los constantes ataques fronterizos que Camboya realizaba sobre Vietnam. El 7 de enero de 1979 cayó la capital camboyana en manos del ejército vietnamita, y se instaló en el país un gobierno controlado por Vietnam.
Cualquiera que haya sido el motivo de la invasión, lo cierto es que con ella Vietnam hizo el mayor servicio a la causa de la Humanidad en toda su historia, mayor aún que la liberación del propio pueblo vietnamita. Lo curioso es que -yo lo recuerdo muy bien- en su momento Occidente (eufemismo con el que se denomina a los EE UU) condenó la invasión como una agresión imperialista del país comunista recientemente unificado. Años después, la OTAN (otro eufemismo para el mismo país antes mencionado) haría exactamente lo mismo en Kosovo y entonces sí, llamaríamos a la invasión un acto noble y de justicia.
Pol Pot no se dio por vencido y se fue a las montañas tailandesas donde comenzó una guerra de guerrillas contra todos los gobiernos camboyanos que se sucedieron, durante 17 años. Hace muy poco, en abril de 1998, murió de un infarto a los 73 años. Iba a ser sometido a juicio pero no llegó a presentarse frente al tribunal. Otro tirano que se fue sin enfrentar la justicia. Permanecen vivos aún los tres siguientes líderes del Khmer, viven en su país cerca de la frontera con Tailandia sin que nadie los moleste. Existe algún acuerdo no escrito con el actual gobierno, yo no te jodo, vos no me jodas.
Lamento un texto como este en un día de Navidad. Pero yo nunca le prometí que X años iba a ser cheerful.
8 de enero – 4 años este día
Fue prisionero de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. Estaba herido e internado en un hospital ubicado en un área que cayó en poder de los alemanes. Fue a un campo de prisioneros del que consiguió escapar luego de un par de intentos fallidos. Cabe aclarar que los campos de detención para soldados franceses e ingleses en nada se parecían a los centros de reclusión o campos de exterminio donde se enviaba a los judíos y gitanos. Las condiciones para los soldados occidentales no eran ni remotamente tan lamentables y casi diría que cumplían la Convención de Ginebra.
Inmediatamente después de la fuga, en 1941, pasó a trabajar para el gobierno de Vichy –abiertamente colaboracionista de los nazis, como todos sabemos. Mitterrand se defendió siempre diciendo que no conocía las leyes antijudías de Vichy. Lo que no deja de ser curioso, porque en Vichy los judíos eran obligados a salir a la calle con amarillas estrellas de David en la solapa. Pero quizás Mitterrand trabajaba duro como buen funcionario público y no tenía tiempo para salir a la calle. Ironías aparte, la realidad es que en Vichy coexistían fascistas, colaboracionistas, desesperados y hasta resistentes, que usaban su empleo en la administración colaboracionista para pasar informaciones a la Resistencia (se escribe con mayúscula, es un nombre propio). Nunca sabremos, ni interesa, que es lo que dominaba en estos hombres que hacían este doble juego. ¿Buscaban realmente la libertad para Francia? ¿Hacían un doble juego para terminar eligiendo el bando correcto cuando se aclararan las cosas? Probablemente los había de ambos tipos. Pero no todo vichysta era traidor o colaboracionista, ese es el punto que quería resumir.
Nunca he leído nada sobre quien fue el jerarca alemán que inventó Vichy, en lugar de directamente ocupar toda Francia. Quien quiera que haya sido (y todo hace pensar que fue el mismo Hitler) actuó con inteligencia. Es que la existencia de una Francia teóricamente no totalmente sometida, con alguna soberanía, hizo que miles de franceses se ubicaran a su sombra, hombres y mujeres que de otro modo habrían ingresado directamente a la Resistencia.
El hecho es que para 1943 Mitterrand estaba militando en la Resistencia (con el seudónimo Morland, estuvo en la lista de los más buscados por los nazis). En 1947, obviamente después de la liberación, fue Ministro del Interior de la caótica Cuarta República Francesa (el sistema de gobierno que rigió en Francia desde la Liberación hasta 1958, en que para celebrar mi llegada al mundo, De Gaulle fundó la Quinta República que aún goza de buena salud) y se mantuvo durante doce años con un puesto aquí, otro allá.
Su primer éxito en las ligas mayores fue en 1965, cuando fue candidato de la gauche a presidente –compitiendo nada menos que con De Gaulle-. Perdió, pero obligo al General a ir a un segundo turno, lo que fue percibido como una casi victoria.
En 1971 pasa a ocupar la Secretaría del Partido Socialista Francés (recordemos que, por razones que desconozco, todas las estructuras marxistas estuvieron siempre lideradas por un “Secretario General”) Mitterrand le hizo entonces chapa y pintura al PSF, aumentando mucho su caudal de votos. Volvió a perder, sin embargo, las elecciones en 1974 (contra Valery Giscard d’Estaing, en el segundo turno. El uso de la partícula d’ es la marca de nobleza, que su familia usa desde 1922), pero no era hombre de arrugar por dos tropezones. Al fin de cuentas, Lincoln también cayó derrotado varias veces antes de ser elegido presidente de los norteamericanos, debe haber pensado. La tercera es la vencida se dijo para sí mismo y arrasó el 10 de mayo de 1981, cuando derrotó al aristocrático Giscard, candidato de la derecha (también en el segundo turno). La Force tranquille, era el lema marketinero que usó con mucho éxito, eslogan que transmitía la idea de cambio sin revolución, de energía sin degollamientos.
Recapitulemos: en sólo diez años de trabajo sistemático en el PSF logró llegar a la Presidencia de Francia. Pas mal, me parece. Una anécdota que quedó de esa campaña electoral fue la oportunidad en que un periodista le preguntó a Giscard cuando costaba un boleto de metro (cabe aclarar que en Francia no cambia de valor todos los días ni mucho menos) No tenía la menor idea, probablemente porque nunca o casi nunca había andado de metro en su vida. Sería exagerar que esto le costó la elección pero que le hizo perder muchos votos, es seguro. Más todavía influyó la revelación justo antes del segundo turno de que Papón (a quien ya le hemos dedicado un X años el 17 de octubre) ministro del gobierno de Giscard, había sido protagonista del Holocausto (del lado de los victimarios, claro) Pero esto le quitó votos judíos a Giscard, pero no debe haber afectado tanto al resto del electorado. Lo que realmente fue decisivo en el triunfo socialista en la histórica elección de 1981, fue el apoyo no explícito pero evidente de Chirac a Mitterrand. No podía ser explícito porque al fin de cuentas, Chirac estaba más próximo ideológicamente de Giscard (ambos eran de derecha, hoy llamaríamos a esa corriente derecha moderada, ante el surgimiento de una extrema derecha entonces inexistente) Pero Chirac despreciaba a Giscard por el aire soberbio y petulante con que el aristócrata trataba a todo el mundo. Consciente de su alcurnia y de sus excepcionales dotes intelectuales, Giscard se consideraba por arriba de todos. Eso terminó transformando a Chirac –ex Primer Ministro de su gobierno- en su Brutus.
Hubo también en esos años, denuncias contra Giscard que lo acusaban de haberse quedado ilegalmente con diamantes que le fueron entregados por un gobernante africano en su calidad de Presidente de Francia. No mejoró las cosas que el susodicho gobernante era nada menos que Bokassa, que torturaba personalmente a sus opositores y –se dice- se los comía después de matarlos. El uso del verbo comer no es aquí metafórico sino literal. En otra oportunidad lo encontraron (a Giscard) manejando su auto –en esto se parecía a Menem, gustaba de prescindir de su chofer- a las tres de la mañana en compañía únicamente de una dama. Nada de malo, si no se tratara de un Presidente de Francia y casado.
Ironías de la vida o hipocresías de la política, así como Chirac (de derecha) apoyo subliminalmente a Mitterrand (de izquierda), Marchais (secretario general del Partido Comunista Francés, PCF) pidió a sus fieles el voto por Giscard. Para el PCF la unión de la izquierda servía siempre que fuera dominada por ellos, si tenían que ser segundones del PSF, mejor trabajar por la derrota.
Aprovechando la onda socialista que cubría Francia después de su relativamente inesperado triunfo de mayo de 1981, Mitterrand disolvió toute suite la Asamblea Nacional y convocó a nuevas elecciones, obteniendo así mayoría parlamentaria (Pierre Mauroy fue su primer Primer Ministro). Entonces comenzaron las nacionalizaciones, aumento del salario mínimo, abolición de la pena de muerte (recordarán que ya hablamos de la última ejecución legal ocurrida en Francia en el X años del 10 de septiembre). Pero esto fue el principio de su primer período. Apenas 18 exactos meses después, François Mitterrand percibió que con el populismo tradicional de los socialistas sólo iba a conseguir quebrar a Francia e hizo un brusco giro de 180 grados en su política, convirtiéndose a un libre mercado centrista o como quieran llamarlo. De socialista le quedaba el nombre del partido. Una transformación similar a la que vivió Felipillo en la madre patria. La Francia socialista, creación de un hombre que sólo se afilió al Partido Socialista a los 55 años de edad, duró apenas un año y medio (casualmente, este servidor estuvo por allí en ese período y hasta vi con mis ojos a Mitterrand en el desfile del 14 de julio de 1982)
En 1986 la derecha gana las elecciones legislativas lo que le permite colocar un Primer Ministro de esa orientación (el Sr. Jacques Chirac, actual Presidente de Francia) Eso pasó a conocerse como la “co-habitación”, o sea, un Presidente de un partido y un Primer Ministro de otro (esto se repetiría exactamente al revés años después con Chirac-Jospin). Tengamos presente que quien realmente maneja la política interna en Francia es el Primer Ministro, al Presidente le queda la política exterior, el comando supremo de las Fuerzas Armadas y poco más.
Llega el año 1988 y nuevas elecciones presidenciales. Mitterrand derrota a Chirac y asume un nuevo período. La misma receta otra vez: disolución de la Asamblea Nacional y llamado a nuevas elecciones para tener un Primer Ministro afín, así como mayoría parlamentaria.
En el segundo período es de destacar su participación en el avance y consolidación de la Unión Europea y en el acercamiento a Alemania. En 1991 nominó a Edith Cresson como Primera Ministra (luego de que Jacques Delors tuviera el tupé de rechazar el puesto, el segundo más importante de Francia) Fue Cresson la primera mujer a gobernar Francia en toda la historia de ese país. El gobierno encabezado por Cresson fue olvidable, para ser generosos. Toda Francia supo siempre que Cresson fue una más de las centenares de damas que pasaron por el lecho de François. Queda por tanto la duda de si accedió al cargo por méritos propios o por…. otro motivo. Bueno, en realidad, siempre habrá sido por mérito propio, sólo que de diferente tipo.
En 1993 la derecha le propinó una paliza dura en las elecciones legislativas, lo que obligó a Mitterrand a terminar su segundo período con Edouard Balladur como Primer Ministro. Tenía una predisposición por lo clásico-serio-grandilocuente. De ese sentimiento nacieron las colosales obras concretadas durante sus presidencias (la Biblioteca Nacional, la Nueva Ópera, el Nuevo Louvre, el Museo del Siglo XIX, etc.) A uno le queda la duda de si las realizó por amor a París o para dejar su impronta personal en el perfil urbano de la ciudad por los próximos cien años. Es probable y no tendría nada de malo, que sea un poco ambas cosas.
En Francia es muy corriente que los grandes políticos y gobernantes tengan una gran afición a las letras. Mitterrand no fue excepción a esta saludable regla. En Chapitre.com, una librería francesa en Internet, hay trece libros de su autoría. La bibliografía, muestra veinte, pero los otros no son fáciles de encontrar. Entre ellos: Ici et maintenant, De l’ Allemagne, de la France, Memoirs interrompus, La paille et le grain y Memoire a deux voies. Este último libro es la recopilación de los diálogos que Mitterrand mantuvo durante mucho tiempo con Elie Wiesel, el Premio Nóbel de literatura que fue muy amigo suyo durante décadas. Allí se entera uno de cosas interesantes. Wiesel cita una frase de François Mitterrand – delante del susodicho- en la que dijo “Al fin de cuentas, las leyes antijudías de Vichy sólo se aplicaban a los judíos extranjeros”. Mitterrand no lo desmiente. Además de no ser cierto, es infame por decir lo mínimo. Pero era pensamiento común en Europa en una época. Muchos se auto consolaban diciendo, bueno, no es contra el judío ese del barrio, sólo contra los de otros países, ergo, no es tan malo. Le Figaro lo citó una vez –tampoco fue desmentido- diciendo “Un genocidio en países como Rwanda no es una cosa tan grave, así”.
¿Transforman estas declaraciones a Mitterrand en un demonio? No me parece. La política no es tierra de impolutos, si vamos a condenarlo por un par de frases infelices, no se salva nadie.
Mantuvo también discutibles amistades. Una de ellas fue la de René Bousquets, notorio colaboracionista durante la ocupación. Mitterrand terminó cortando la relación recién muchos años después de conocerse el pasado de Bousquets. RB terminó asesinado por un loco en el 93, lo que fue de lamentar, no porque la vida del susodicho me preocupe en lo más mínimo, sino porque el juicio hubiera permitido conocer más detalles de la historia del colaboracionismo francés. Para comprender esta fidelidad hasta lo insensato a ciertos amigos, hay que entender que para FM la amistad forjada en la clandestinidad de la ocupación era sagrada. Nadie lo haría renegar de un amigo de esos tiempos, los que, por otra parte, eran los únicos mortales autorizados a tutearlo. Los únicos que hablaban con Francois ser humano y no con el Presidente de Francia. Entre esos amigos había una mujer (la hoy muy conocida Marguerite Duras) cuyos amores con caballeros de ambos bandos durante la ocupación darían para un texto algo picante, si no fuera porque ese no ha sido nunca el espíritu de X años.
Hizo uso de todo tipo de herramientas en su carrera hacia el Poder. En 1959, siendo senador, se inventó un atentado contra su vida (cayó en una burda trampa de la ultraderecha que lo instó a esa mentira), llegando inclusive a mentirle a los jueces. Esto –el delito de obstrucción de la justicia- le costó que el Senado Francés le retirara sus fueros, un caso que si no es único en la historia de Francia, es al menos rarísimo. Y aquí viene lo curioso. Por mucho menos, políticos prometedores de otros países vieron sus carreras truncadas (pienso en Gary Hart y en Edward Kennedy) Uno imaginaría que un senador que miente y es desaforado es un cadáver político. Bien sabemos que no fue el caso de Mitterrand.
En otra oportunidad –ya presidente-, mandó “neutralizar” un barco de Greenpeace, debido a que esa organización molestaba las pruebas nucleares francesas en la Polinesia. Murió un fotógrafo debido a la bomba que colocaron en el barco los servicios secretos franceses. Esto fue además una violación de la ley internacional porque el acto de piratería fue realizado en un puerto neozelandés.
Para estándares franceses, la corrupción durante sus gobiernos superó los parámetros habituales. No haremos una lista de los casos, que sería innecesaria para los franceses de ustedes y aburrida para los otros. Créanme que hubo allegados muy cercanos a Mitterrand que se enriquecieron en gran forma. Pero es justo decir también que nunca se probó que él se haya llevado un peso ilegítimamente. El análisis de su herencia cierra perfectamente con su salario de presidente y los derechos de sus libros. El único acto corrupto que con seguridad puede atribuírsele es el uso de aviones y propiedades del gobierno para sus frecuentes encuentros amorosos. Disculpen el machismo, pero no seré yo quien levante la mano para condenarlo por esta nimiedad. Por el contrario, Chapeau François es el pensamiento que pasa por mi cabeza.
Tuvo una hija extra matrimonial cuya existencia se desconoció formalmente durante años -volvemos al tema interesante, manejo nacional francés de la información relacionada a la vida de sus gobernantes-. Tanto su esposa como los franceses en general, siempre manejaron este tema con una altura admirable. En el entierro, la mujer de Mitterrand –Danielle Gouze- le hizo a esa hija y a su madre (hay una foto famosa) un lugar a su lado y junto al féretro, lo que pocas otras esposas de mandatarios hubieran tenido el coraje de hacer.
Además de su familia legal –un mero marco donde encajar su agitada vida sexual- tenía otra familia –más familia en el sentido que muchos le damos a esta palabra, que la que formó con Danielle-. Tuvo una tercera relación de quince años con una periodista sueca –las tres mujeres simultáneamente- además de decenas o centenares de relaciones que duraron plazos no muy largos, otras que fueron breves y otras brevísimas –el tiempo que sus guardaespaldas demoraban en leer L’Equipe en la puerta del dormitorio-.
Tamaña obsesión con el sexo puede haber tenido uno de dos motivos. El primero es que, como todo el mundo sabe –o imagina-, la práctica amatoria con amplia variedad de partenaires no es una actividad desagradable. El otro motivo, algo freudiano, es que el primer gran amor de Mitterrand a los veinte años, lo abandonó por otro hombre cuando Mitterrand estaba prisionero de los alemanes –típica historia de guerra-. François nunca asimiló el golpe y supongo que, no habiendo podido poseer a Beatriz –no podía llamarse de otra manera el amor platónico de un amante de las letras- se vengó intentando poseer a las mujeres todas. Mitterrand podría haber hecho suyas las palabras de Bioy Casares: “Siempre le he sido fiel al género femenino en su conjunto”.
Jonhatan Fenby (autor de France on the Brink) hace esta apreciación final sobre Mitterrand:
Si Mitterrand encontraba a Vichy ideológicamente objetable, es una pregunta que probablemente permanecerá abierta por siempre, así como permanecerá desconocido para nosotros el verdadero alcance de su compromiso para con el socialismo. Sin duda que deploraba el tratamiento que Vichy daba a quienes perseguía; pero como calculador de cabeza fría, su participación en la Resistencia puede haber sido tanto convicción política como una conveniencia pragmática, así como pudo comprender a partir de 1965 que el único camino para ganar a la presidencia era llegar a ella desde la izquierda.
Con Monsieur Mon Frère (MMF) –a cuyo examen crítico sometí la cita anterior hace algunos meses- discrepamos sobre la exactitud de la misma. Él la considera una visión injusta o incorrecta de la trayectoria de Mitterrand. Yo en cambio la comparto plenamente. Más leo sobre la vida de FM, más me convenzo que salvo ponerse una camisa roja o una negra –ambos extremos le chocaban- hubiera tomado cualquier camino político que le asegurara llegar al Elyseo.
Mitterrand padecía de cáncer de próstata desde hacía años (herencia de su padre, que murió de lo mismo) Se lo detectaron apenas seis meses después de haber comenzado su primer mandato (mayo de 1981) Imaginen la frustración, cincuenta años de batalla política para alcanzar la cúspide del poder y de pronto esa noticia. Por orden suya su enfermedad fue mantenida como secreto de estado hasta que una operación fue imprescindible en 1992. Aún entonces, la metástasis continuó siendo ocultada al pueblo francés. Su propia esposa sólo se enteró en 1991 (una vez más, Francia y la información privada) El médico que lo atendía escribió un libro con revelaciones extraordinarias, y se ligó un juicio –que perdió- por parte de los familiares por haber revelado información de carácter privado y que además era secreto de estado.
Mitterrand había prometido a Francia que no se volvería a repetir la situación de Pompidou, cuya enfermedad terminal fue hasta último momento ocultada al pueblo francés. No cumplió su palabra, lo que es una excepción porque en general se atuvo a ella casi siempre.
Hacia el final del segundo período la enfermedad lo aquejaba fuertemente y sólo se dedicaba a cuidar su salud y tomar algunas decisiones sobre sus mega proyectos arquitectónicos (hasta el color del tapizado de la nueva Ópera fue elegido por él personalmente) La conducción del país quedó completamente en manos del Primer Ministro. El país nada sabía. Pero no renunció, aguantó firme hasta entregar la cinta presidencial a Jacques Chirac y sólo se permitió morir una vez cumplida esta tarea. Esta decisión me genera dos sentimientos encontrados: por una lado, le admiro la fuerza que puso para aguantar, por otro lado, uno se pregunta, ¿Fue honesto engañar al pueblo francés y hacerle creer que estaba al mando?
Sobrevivió ocho meses a la transferencia de mando, tiempo que dedicó a recorrer Venecia (como hubiera hecho MMF, otro fanático de la hermosa ciudad italiana), visitar las librerías de viejo en París (como hubiera hecho yo) y disfrutar a fondo de la gastronomía francesa que los médicos le habían retaceado durante tanto tiempo. (tenía pasión por las ostras, que consideraba afrodisíacas, ¡Y deben serlo a juzgar por el currículum amatorio del que ya he hablado!) Pasó la Navidad y Año Nuevo del 95-96 con sus familias (la legal y la de su amante, aunque no sé si esta palabra le hace justicia a la relación pues pasaba con esa segunda mujer mucho más tiempo que con Danielle) y los primeros días de enero del 96 preguntó cuanto tiempo viviría si suspendía la medicación. Tres días, le dijeron. Entonces, tiró todos los frasquitos a la basura, se sentó en el sillón basculante cuyo crujir metódico le traía recuerdos de las narraciones que oía de su abuela en Jarnac cuando ella se sentaba en un sillón similar al caer la tarde, de las caminatas infantiles a orillas de los ríos de la región, de los múltiples poemas que de niño le dedicó a esos ríos (se conservan varios). Y dejó a la naturaleza hacer como esos ríos, seguir su curso.
Aún recuerdo la portada del France Soir, -un diario parisino populachento, más bien ilegible-, el día de la muerte de Mitterrand. Aparecía el ex-presidente con su habitual sobretodo oscuro y su sombrero negro alado, prendas que terminaron siendo parte inseparable de su imagen pública, caminando solo, de espaldas, alejándose por un arbolado sendero de provincia. Serio, sobrio al extremo en el vestir, con tendencia a lo grandilocuente en todos los aspectos de la vida, no tengo duda que hubiera sido un gran tanguero de haber nacido rioplatense. Pero no tuvo esa suerte. Mitterrand, como yo, adoptó el agnosticismo de adulto. Su educación católica en la infancia, sin embargo, le dejó –como a mí- un dejo de espiritualidad en su visión de las cosas que no se condice con mucha coherencia con el agnosticismo. A Mitterrand no le preocupaba en lo más mínimo esta contradicción. A mí tampoco. Un agnóstico –solía decir con notable acierto- no es quien sabe que no cree, sino quien no sabe si cree.
Salió un poco largo este X años, es verdad. Pero fue François Mitterrand junto con Charles De Gaulle el político francés más importante de la posguerra. Junto con De Gaulle otra vez, y Bonaparte y Louis XI (el hacedor de la Francia que conocemos), uno de los cuatro gobernantes más importantes de la historia de ese país (esta afirmación es un poco más aventurada de mi parte que la anterior, que es totalmente segura) Fue el presidente que más tiempo gobernó Francia en toda la historia de las cinco repúblicas. Fue también uno de los principales autores de la Europa-nación que hoy es una realidad. ¿No merecía el hombre un par de páginas de mi parte y quince minutos de la de Ud.?
Termino haciendo completamente mía una frase colocada por Ronald Tiersky, uno de los biógrafos extranjeros –je veux dire, no franceses- de Mitterrand, en el prefacio de su obra Francois Mitterrand – The last French President, donde dice:
Estas páginas no nacen del odio ni del amor a Mitterrand. Y ciertamente no nacen de la indiferencia hacia su trayectoria, o hacia Francia.
15 de diciembre – 11 años este día
Hoy recordamos un evento más grato. En un día como hoy de 1989 la dictadura del Capitán General llegaba a su fin. Para el mundo todo, fue un gran día de fiesta.
13 de diciembre – 63 años este día
Es raro que nos ocupemos del Asia, pero esta vez lo haremos. Nos remontaremos al año 1937, cuando China estaba ocupada por Japón. Obsérvese que aún no había comenzado la Segunda Guerra Mundial, y por tanto para la mayoría de la gente, era en el mundo aún época de paz, no se habían comenzado a producir las masacres y genocidios que nos humillarían como miembros del género humano a partir de 1939. Pero la historia –como también X años- recuerda los horrores cuando afectan europeos, y como en este hecho histórico que recordaremos los muertos fueron amarillos, nadie se muestra interesado. Y si no, sean sinceros y díganme quien de ustedes recordaba el genocidio de Nanking.
El 13 de diciembre de 1937 el ejército japonés entró en la ciudad china de Nanking (o Nanjing) y durante seis semanas se dedicó a violar y asesinar indiscriminadamente toda la población de la ciudad. Se calcula que murieron entre 200 y 300 mil personas. Los primeros a ser asesinados fueron 90 mil soldados chinos que se habían rendido. Según el absurdo código japonés de honor militar, quien se rinde es menos que humano y no merece la vida.
Los japoneses estaban furiosos por la dura resistencia que había presentado el ejército chino, el que fue derrotado a costa de un esfuerzo muy superior al que esperaban desplegar los nipones. La suerte de China fue sellada en la derrota de Shangai en noviembre de 1937, y esa victoria japonesa abrió el país a las tropas del sol naciente.
Los asesinatos fueron precedidos de malos tratos y torturas incitadas por la oficialidad japonesa para “endurecer” a la tropa. Esto está documentado en filmes y fotos sacados por los propios japoneses, que nada de malo veían en el asunto. Se realizaban prácticas de bayoneta con prisioneros vivos, se cortaban cabezas para llevar de recuerdo y se sacaban fotos entre cuerpos mutilados como quien se saca una foto en la cumbre de una montaña: con orgullo. A otros los quemaron vivos y cuando todo esto iba demasiado despacio, terminaron la tarea a ametralladora limpia.
De las violaciones no se salvaron, muestran los documentos, ni las ancianas de más de 70 años ni las niñas menores de 8, ni tampoco, claro, las embarazadas, a las que, una vez violadas se les abría el vientre –vivas aún- para arrancarles los fetos.
Si Usted no vomitó todavía, no crea que pasó todo. Aún hay más. En ocasiones, los soldados entraban a una casa donde encontraban una familia completa. Forzaban al padre a violar a sus hijas, a los hijos a violar a sus madres y hermanos a hermanas. Claro, obligaban al resto de la familia a presenciar todo eso.
Pero todo esto junto aún no daba cuenta de la ciudad entera. En algunos barrios, sus habitantes eran concentrados en casas donde se les encerraba y luego se le prendía fuego o dinamitaba.
Hubo varios casos de personas a las que se las ahogó en tanques, otros fueron estrangulados. Todo este horror duró seis semanas, acabando a principios de febrero de 1938. Las calles de la ciudad estaban literalmente pintadas de rojo por la sangre. Muchos fueron obligados a cavar tumbas y luego a enterrar vivas a otras personas.
Cincuenta mil sobrevivientes fueron tornados adictos al opio y a la heroína por las grandes cantidades de esos alucinógenos que los japoneses los obligaron a consumir durante un largo período. Unas pocas jóvenes agraciadas fueron llevadas como esclavas sexuales del ejército invasor. Hubo campeonatos a ver quien decapitaba más en una unidad de tiempo. Los ganadores salían en un diario en Japón como si hubieran vencido en una olimpíada.
Al principio a Occidente le costó creer todo esto. Parecía demasiado infernal para ser cierto. Enseguida, el inicio de la Segunda Guerra Mundial hizo concentrar los ojos en otra parte del mundo y Nanking quedó para siempre olvidada. Además de los propios relatos japoneses, conocemos lo que pasó en Nanking por lo que nos dejaron un puñado de occidentales que vivían en la ciudad y que dieron todo de sí mismos para parar la carnicería. Desarmados, declararon un barrio de la ciudad como “Zona de Seguridad Internacional” que no podía ser invadida por los japoneses. Allí albergaron a todos los civiles que pudieron. Todos los que no entraron en esa Zona, murieron.
Yo sé que a Ud. no le fue fácil leer esta líneas. A mí tampoco me agradó escribirlas. Pero no era justo que no recordáramos Nanking.
12 de diciembre – 32 años este día
El AI-5 fue uno de 18 actos institucionales -equivalentes a los argentinos comunicado número…- y el más importante de todos. Duró diez años, eliminó toda actividad parlamentaria -hasta entonces y desde el golpe militar con que el General Castelo Branco derrocó a Joao Goulart en 1964 existía un congreso controlado-. Censuró todo medio de prensa escrita u oral, canciones, etc. (recordarán el exilio de Caetano y Gil en Londres, y eso que ellos nunca fueron de izquierda, imaginen los otros). Se llegó a dictar un auto de prisión contra Edipo, y no es broma. Se prohibió un libro de cerámicas chinas porque estaba impreso en China (o sea era chino-maoísta-rojo-comunista).
El AI-5 institucionalizó la tortura y el secuestro en Brasil. Hace poco un teniente confesó haber torturado, fue el primero en hacerlo. Es el más reconocido por las víctimas porque fue de los pocos que nunca usó capucha. Él dice no tener nada de que arrepentirse ni haber hecho nada malo, ergo, no tenía necesidad de ocultar su rostro. Coherente el hombre es, no se puede negar. Las muertes y maltratos producidos durante el gobierno militar brasileño bajo el amparo de la AI-5, siendo horribles, no pueden compararse en escala con las consecuencias del autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional sobre la sociedad argentina. Basta, para tener un dato objetivo, comparar la cantidad de muertos, ya sea en número absoluto como en porcentaje de la población para ver que fue mucho menos dramática la represión en Brasil.
Se cumplieron pues treinta años de este hecho histórico. Es una jornada clave para entender el proceso militar brasileño y éste a su vez lo es para entender la historia moderna de este país. Siguiendo con la lógica generalizadora, la historia de Brasil es esencial en el entendimiento de la de América Latina toda por tanto concluimos que todo latinoamericano debe conocer este hecho histórico para entenderse a sí mismo.
10 de diciembre, 52 años este día
Sería innecesario transcribirla porque está disponible para todos en la página web de ese organismo, traducida a casi todos los idiomas imaginables. Son apenas 30 artículos y aunque parezca que uno la conoce de memoria, vale la pena leerla una vez más.
Cabal y plenamente, me atrevería a decir que no rige en país alguno del planeta. Hay, claro, un número de naciones que han alcanzado una aproximación razonable a lo establecido en esa declaración. La mayoría de los estados del mundo, sin embargo, están muy lejos de ellos y en esa vastedad del planeta, la declaración es letra muerta.
Pero este fracaso parcial no nos debe llevar a mirarla de soslayo, como otro papel inútil. Establece un estándar, y eso no es poca cosa.
Como consecuencia, el 10 de diciembre se celebra en todo el mundo el día de los Derechos Humanos. Hagan a vuestros hijos leer la declaración. Ese era explícitamente uno de los deseos de la Asamblea General, lo dice en su comienzo. Háganle caso.
9 de diciembre – 15 años este día
Yo estuve a punto de presenciar la sentencia hace quince años. Se distribuían un cierto número de entradas libres y gratuitas, pero las mismas se terminaron antes que el avance de la cola me pusiera en ventanilla.
La condena fue histórica: los “comandantes” -como los llaman sus admiradores- de las juntas militares argentinas fueron juzgados por un tribunal civil y condenados a distintos tiempos de reclusión, algunos inclusive absueltos. Histórico juicio porque no hubo en toda la historia país alguno que juzgara a sus golpistas y torturadores. Francia no emitió una sola condena por las torturas de Argelia e Indochina, España condena –correctamente- torturadores latinoamericanos pero jamás juzgó un franquista. Uruguay y Chile sacaron amnistías de diferentes tipo, Brasil simplemente olvidó. Es cierto que luego vendrían las llamadas leyes de Punto Final (daba un máximo muy limitado de tiempo para que las víctimas iniciaran acciones judiciales por violaciones de derechos humanos durante el gobierno militar) y de obediencia debida (resumidamente, esta ley liberaba de culpa a los mandos inferiores concentrándola en los superiores). Inclusive, ya durante la presidencia de Carlos Menem, vino el indulto a los condenados.
Pero el indulto borra la pena, no la culpa. Y hay un Juicio Supremo –que no pongo en mayúsculas por azar- que algunos de ustedes llamarán de Dios y yo de la Historia, que ese sí, no indulta. Para ese juicio, como para mí y supongo que para ustedes, no hay olvido. Ni perdón.
7 de diciembre – 59 años este día
El ataque se produjo sin declaración previa de guerra –los japoneses estaban muy lejos de ser caballerescos durante la Segunda Guerra Mundial, dentro de unos días recordaremos lo que hicieron en China-. El planeamiento y dirección estuvo a cargo del Almirante Yamamoto Isoroku (ver la película Tora, Tora si pueden conseguirla en un video club, yo la vi con MMF en el cine Censa hace un cuarto de siglo) que moriría tiempo después al ser atacado su avión por cazas norteamericanos que habían decodificado mensajes japoneses gracias a los cuales se enteraron de un viaje que haría el almirante sin adecuada protección.
Para los japoneses fue un tiro al blanco. Era domingo de mañana y hora de misa, los marinos norteamericanos fueron tomados por total sorpresa y gran parte de la flota norteamericana en el Pacífico se fue a pique. El desastre no fue mayor, sin embargo, porque unos cuantos barcos -entre ellos los tres portaaviones asignados al Pacífico- estaban casualmente fuera de puerto. Esto último es lo que ha llevado a algunos revisionistas a aventurar la tesis que el alto mando norteamericano sabía con antelación del ataque. Según esta perspectiva, se ordenó retirar de puerto los barcos más importantes, dejando muchos marinos que serían víctimas del bombardeo. Así, la opinión pública norteamericana indignada por la muerte de sus boys se uniría con fervor patriótico a la declaración de guerra que Roosevelt tenía en mente pero no conseguía llevar adelante al no encontrar espacio político para hacerlo, pues el país nada quería saber de ir otra vez a parar una guerra europea. Es justo decir que esta tesis revisionista jamás fue probada y al día de hoy no pasa de un bolazo.
El ataque japonés contaba con seis portaaviones y 17 barcos de guerra de distintos tipos. Desde ellos, despegaron 360 aviones hacia Pearl Harbor. Decenas de barcos norteamericanos fueron hundidos o seriamente dañados. Más de 180 aviones destruidos y hubo 2300 muertos y más de mil heridos. Roosevelt calificó el 7 de diciembre en términos que permanecen hasta el día de hoy: “el día que vivirá en la infamia” lo llamó.
Uno de los barcos –disculpen mi ignorancia técnica, no sé exactamente que tipo de embarcación militar era- ha sido reflotado y dejado como museo, en el mismo lugar en que estaba cuando fue bombardeado. Yo tuve la oportunidad de visitarlo.
2 de diciembre – 196 años este día
Y aún más, dentro de la historia francesa, Bonaparte, la Revolución y la Ocupación fueron nuestros temas más visitados. En otras palabras, si yo tuviera intención de corregir esta situación, de lo último que debería ocuparme, es de recordar un hecho histórico vinculado al emperador. Pero no resisto la tentación de traer a vuestras memorias que el 2 de diciembre de 1804, luego de haber vuelto de Egipto para declararse Cónsul, y luego Primer Cónsul, se auto-declaraba Emperador de Francia el General Napoleón Bonaparte.
Hay un cuadro ultra-conocido de David (hoy en el Louvre) en que el épico pintor francés retrata el momento en cuestión. Pío VII (en Notre Dame) de pie, entrega la corona a Napoleón (que está sentado frente a un Papa que está de pie, esto ya dice mucho sobre la actitud del corso) en sus manos, pues Bonaparte entendía que ni siquiera el Papa podía hollar su cabeza.
Quienes me tienen por antibonapartista, simplifican. Nada de eso. Napoleón fue, de todos los grandes dictadores europeos el que más balance positivo le dejó al mundo, y el pretender ponerlo al lado de Hitler como “otro loquito que quiso conquistar al mundo” como sin sutileza hace cierta corriente historiográfica inglesa, es un despropósito que muestra un cabal desconocimiento de la trayectoria de ambos. Alejandro también podría entrar en la terna de los grandes ambiciosos del mundo, pero tampoco es comparable con el austriaco.
Pero hecha esta salvedad, reconozco que siempre me cayó muy mal la soberbia que Bonaparte muestra en el cuadro de David. Sentarse frente a un Papa y tomar la corona de sus manos, es de mal gusto. No importa la creencia religiosa que uno tenga o deje de tener. Un acto de soberbia sólo comparable al de Pinochet, cuando se auto declaró Teniente Coronel del Ejército de Chile, título que en su país sólo tiene mi tocayo, Don Bernardo O´Higgins, o el de Stalin, cuando se entregó a sí mismo la máxima orden de mérito de la Unión Soviética.
Pero no terminan aquí los hechos que los bonapartistas del mundo recuerdan hoy (hay varios clubes de fanáticos bonapartistas, que publican excelentes revistas, no sólo en Francia, también en los EE UU y ¡Hasta en Inglaterra!). Exactamente un año después, o sea el 2 de diciembre de 1805, Napoleón alcanzaba una de sus más grandes victorias. Derrotaba a los ejércitos ruso y austriaco en Austerlitz (de ahí, claro, que una de las estaciones de tren de París lleve ese nombre). Tengo certeza que varios de esos clubes están reuniéndose esta noche a elevar copas de champagne –la bebida preferida del Emperador-
Y lamento insistir con Francia, pero hay algo más a recordar un 2 de diciembre. En 1852, Napoleón III proclamaba el Segundo Imperio.
20 de noviembre – 181 años este día
Un año después en la costa peruana –los barcos balleneros permanecían entonces largas temporadas en alta mar, entre dos tres años- ya habían llenado la mitad de sus barriles con aceite de ballena, que era el combustible y el lubricante que se usaba en ese tiempo –aún faltaban cuarenta años para que se descubriera el petróleo- para alimentar las lámparas y mantener en movimiento la primitiva maquinaria. Para completar la carga, deciden internarse en el Pacífico, pasando las islas Galápagos.
El 20 de noviembre de 1819 el día estaba claro y las aguas calmas. Nada permitía presagiar la tragedia que se avecinaba. El Essex descubre un cardumen de ballenas y baja sus botes al agua con intención de capturar alguna de ellas. La mayoría aprovecha la demora para fugarse, como siempre ocurría, pero una de ellas permanece impávida, como si nada hubiera percibido. Era un enorme cachalote de 26 metros de largo. De repente, el animal salió de su ensimismamiento y luego de revolcar su cola como grito de guerra, arremetió contra el barco descargándole un fortísimo golpe que hizo crujir el casco y mandó al suelo a todos los marineros. Recordemos que los barcos entonces eran de madera. Fue como si el Essex hubiese chocado contra una roca. No contenta con eso, la ballena se alejó para tomar distancia y volvió a arremeter contra el castigado ballenero, esta vez con aún más violencia. Enseguida desapareció. El barco comenzó a hundirse y sus tripulantes embarcaron en los tres pequeños botes salvavidas. El cazador, había sido cazado.
Estaban dos mil kilómetros más allá de Galápagos y la tierra más próxima eran las islas Marquesas, habitadas por caníbales, se decía en el siglo XIX (aunque esto no era verdad). Aquí comenten el primer gran error, no sólo descartaron las Islas Marquesas por error sino también las llamadas “Society Islands”, hoy polinesia francesa (Tahití e islas circundantes). Optaron por la lejanísima costa sudamericana.
Encontraron una isla, pequeña, rocosa y con muy poca agua. Sólo tres decidieron quedarse allí, los restantes prefirieron continuar viaje en los botes. Los que siguieron, estaban cada vez más débiles y prácticamente sin comida. El sol y la sal de mar completaban la destrucción que lentamente tomaba cuenta de sus otrora robustos cuerpos de hombres de mar.
Una tormenta separó los botes. Algunos comenzaron a morir y fueron comidos por sus compañeros. Pero esto no alcanzó. En un bote tiraron a sorteo a quién los demás deberían matar para tener alimento. La mala suerte escogió a un marinero de 18 años que aceptó su destino con estoica resignación. Era el primo del capitán del Essex que había prometido a su tía cuidarlo con especial ahínco. Al cabo de pocas horas, sólo quedaban sus huesos, que emblanquecerían rápidamente al sol del Pacífico.
En febrero de 1820, noventa y tres días después del naufragio, dos botes fueron rescatados, uno por el ballenero Dauphin frente a la costa continental chilena y el otro por el buque inglés Indian frente a Masafuera (la isla más oriental del archipiélago Juan Fernandez también llamado Robinsón Crusoe). La fogueada tripulación del Dauphin no consiguió contener las náuseas al ver a los sobrevivientes con la piel quemada, casi desmayados, y rodeados de restos humanos que parecían las sobras de un banquete de hienas. Habían navegado más de diez mil kilómetros. Tres veces más que lo que navegó Shackleton, de quién hemos hablado en otro texto, ente la Isla Elefante y las Georgias en 1916.
El tercer bote fue encontrado meses después en una isla desierta. Todos sus ocupantes estaban muertos. Los tres marineros que optaron por permanecer en la pequeña isla fueron luego rescatados con vida. En total, de veinte tripulantes, sólo sobrevivieron ocho.
El relato de la aventura llegó a oídos de un joven escritor, de nombre Herman Melville, que vio la oportunidad literaria que la tragedia presentaba y se basó en la misma para crear su mundialmente famoso Moby Dick. Así, la anónima ballena pasó a tener nombre y ser por todos conocida. El libro se convirtió en lectura casi obligatoria de todo adolescente con ánimo de aventura, y hasta ganó varias versiones cinematográficas –siendo la más famosa la de John Huston-. Los marineros del Essex no tuvieron la misma suerte y permanecieron hasta hoy ignorados, cuando fueron “rescatados” por el escritor norteamericano Nathaniel Philbrick en su libro recientemente lanzado en EE UU titulado In the Heart of the Sea, en el que se basaron esta líneas.
11 de noviembre – 82 años este día
El balance dejó nueve millones de soldados muertos, veintiún millones de heridos y siete de prisioneros o desaparecidos. Adicionalmente, seis millones de civiles murieron también como consecuencia del conflicto. El armisticio se firmó en Versailles (afueras de París). Fue tan draconiano para Alemania que muchos piensan que esa dureza permitió crecer al Partido Nacional Socialista durante la entre-guerra.
Tanto pesó la humillación en los alemanes, que Hitler hizo firmar la capitulación de Francia en la Segunda Guerra Mundial en el mismo vagón de tren donde se había firmado el armisticio de la Primera Gran Guerra.
19 de noviembre – 57 años este día
En junio de 1941 Alemania invadió la Unión Soviética –operación denominada Barbaroja-. Los alemanes pensaban que la guerra en el Ostfront - frente oriental -, duraría un mes o dos. Esto no ocurrió, claro, pero de todos modos avanzaron muy rápidamente, llegando en noviembre de 1942 a estabilizar un frente que en el norte comenzaba en Leningrado (hoy San Petersburgo), ciudad que en esa fecha estaba sitiada (Ya hemos hablado del sitio de Leningrado en un X años este día anterior). En el centro, el frente pasaba por las afueras de Moscú. En noviembre del 42 los alemanes estaban a algunos centenares de kilómetros de Moscú, aunque antes habían llegado a apenas cien kilómetros. Un contraataque los hizo recular un poco, pero la posición de la capital soviética era aún insegura. En su parte sur, el frente pasaba por Stalingrado.
Lo que más importante que tenía el sur soviético para Alemania, no era la ciudad misma de Stalingrado sino los campos de petróleo del Cáucaso. Esto era vital porque estaban tan lejos de sus bases que el suministro de ese esencial elemento no era abundante desde Alemania. Los alemanes llegaron a ocupar un campo de petróleo, pero lo encontraron bombardeado y fueron desalojados rápidamente de él, por lo que nunca consiguieron usar una gota de gasolina rusa. Tomar Stalingrado no era imprescindible para ocupar el Cáucaso, al punto que el primer y más sensato plan alemán, baypaseaba la ciudad. El combate urbano era desgastante y peligroso para los alemanes, ya que en él perdían la ventaja competitiva de campo abierto –la notable sincronización de los Panzer (tanques) y la Luftwaffe (fuerza aérea)-.
Pero Stalingrado se fue tornando con el tiempo objetivo esencial. Esto porque Stalin había prometido que jamás la abandonaría y porque Hitler había anunciado dos veces por radio, que la ciudad estaba en poder de sus tropas, lo que nunca ocurrió. El hecho que la ciudad llevara el nombre del líder soviético le daba también una carga psicológica importante a la conquista.
Pero Hitler era ambicioso de más, y a diferencia de Napoleón no tenía un talento militar a la altura de su ambición. Por eso quiso continuar con los dos objetivos del sur al mismo tiempo, los pozos de petróleo del Cáucaso y la ciudad de Stalingrado. Esto hizo diluir fuerzas ya diseminadas en un extensísimo frente oriental. Pese a todo esto, atacaban Leningrado el Sexto Ejército Alemán –uno de los mejores y entre los preferidos del Fuhrer- y el Cuarto Ejército de Tanques.
Antes de avanzar en el tema, paremos la pelota y veamos como estaban las cosas. Leningrado sitiada. Moscú todavía con riesgo de ser tomada y Stalingrado casi completamente rodeada (salvo en el lado este, donde descansa sobre el Volga, lado que todavía estaba en poder soviético). Los alemanes llegaron a conquistar barrios de Stalingrado –la mayor parte de ellos-, o sea, quebraron las defensas y entraron en el casco urbano de la ciudad, tanto en el sur como en el norte.
La cuarta ciudad soviética –Kiev- ya había caído, si caía Stalingrado caería atrás de ella el petróleo del Cáucaso. La próxima línea natural de defensa que podía establecerse con alguna probabilidad de éxito –remoto- eran los Urales, mucho más al este. Liberados los ejércitos del sur para avanzar sobre Moscú y Leningrado, habría sido difícil para esas ciudades mantenerse. Con las cuatro grandes urbes y fábricas de armamento en poder alemán, el resto de la infraestructura soviética no hubiera resistido una semana de bombardeos de la Luftwaffe. Conquistada la URSS, era avanzar paseando hacia India y encontrarse con los ejércitos del Sol Naciente que ya habrían terminado con China. Luego, desplazar la mayor parte de las fuerzas del frente oriental hacia occidente y terminar con Inglaterra. Resumen: de caer Stalingrado tendríamos con gran probabilidad a Alemania en poder de toda Eurasia, desde el Peñón de Gibraltar a las islas del Japón. Brasil y Argentina –o sea América del Sur toda- se habrían pasado al lado alemán, África era entonces colonia de distintos países europeos y sería por tanto alemana también. Quedarían Australia –poco significativa y presa de los japoneses- y los Estados Unidos. De ahí para adelante no me atrevo ni a intentar una hipótesis de resultado, pues la capacidad de reacción de los Estados Unidos ha mostrado muchas veces ser realmente importante.
Si Alemania terminaba ganando la guerra –lo que como se ve no era un escenario imposible, de perder la URSS Stalingrado- aquellos de ustedes que son judíos no hubieran siquiera llegado a nacer, y perdonen la crudeza de estas líneas, porque seguramente vuestros padres habrían sido exterminados en un campo de concentración en Pando, Chascomús o La Serena. Campos que los SS no habrían tenido ni la molestia de instalar, porque fascistas locales para darles una mano nunca han faltado en nuestros países.
Los demás de nosotros, habríamos visto nuestras tasas de natalidad disminuidas al mínimo para mantener funcionando el rol productor que el Reich nos habría asignado, o sea, seríamos unos pocos esclavos en estancias ganaderas o minas de cobre, trabajando en las mismas condiciones que lo hacían los africanos en los ingenios del Caribe, o los indios en las minas de Potosí durante la colonia.
Ese era el riesgo si caía Stalingrado. ¿Y como estaba el partido? Pues estábamos en el minuto 91, faltaban dos de descuentos y tres a cero abajo. ¿Cuantos equipos conocen que hayan dado vuelta un resultado de ese tipo?
Hubo actos heroicos y mucha miseria humana, claro. Un general de brigada soviético, viendo que la cosa pintaba peor que mal, se retiró a una isla del Volga, dejando a sus tropas sin mando. Inmediatamente lo siguieron varios oficiales. Un simple Mayor a cargo de un grupo de ametralladoras tomó el mando por ser el militar de grado más alto que no se había fugado. Consiguió mantenerse frente a los alemanes 24 horas, suficientes hasta que le llegaron refuerzos, que no vinieron de su general, que no se tomó ni siquiera el trabajo de mandarle municiones. Para ocultar su cobardía, el general falsificó informes militares, pero sin éxito. La verdad fue luego aclarada. Constan en los archivos soviéticos las actas de la corte marcial a que fue sometido. No se indica sin embargo que pena le impusieron. Pero no es necesario, la clemencia con los traidores no fue nunca una característica rusa. Hubo otro coronel que luego de un fuerte ataque alemán pidió permiso para retirarse a la orilla este del Volga arguyendo que sus tropas estaban diezmadas. El alto mando envió alguien a verificar y recibió información que al coronel le quedaban aún unos 900 soldados. Fue destituido y se le inició corte marcial por mentiroso y cobarde. Tampoco hay registro de la pena impuesta, pero es improbable que haya alcanzado a ver el sol del día siguiente.
La policía política del régimen soviético, fuertemente armada, patrullaba la orilla oriental del Volga, fusilando en el acto a todo el que apareciera nadando o en bote, por tratarse de un desertor del frente. Se calcula que los soviéticos ejecutaron a unos quince mil de sus propios soldados –hay 13500 documentados-, por alcoholismo, por traición, por echar marcha atrás en el frente sin autorización o simplemente por haber mostrado miedo. Todos daban Stalingrado por perdida, la embajada de los Estados Unidos había mandado un telegrama a Washington dándola por tomada, y cuando Hitler la dio por conquistada en una audición de radio, el propio Stalin llamó urgentemente a Zhukov a Stalingrado para saber si era cierto. Hasta uno de los generales soviéticos en Stalingrado pensaba que era inútil resistir y por ello fue relevado del mando. Nikita Khrushchev, que tuvo un rol importante en la defensa, explicó al reemplazante –General Chuikov, que nunca dejó la ciudad ni cruzó al lado seguro del río, para dar ejemplo a sus soldados- cual era la situación y su misión. Al terminar le preguntó si había quedado claro que se esperaba de él. “Sí, que conserve Stalingrado o muera intentándolo”, dijo. Nikita asintió con la cabeza.
Nikita Khrushchev se haría luego famoso cuando –ya Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, que es como en ese país se denominaba a la cabeza del estado- creo que en 1956 denunció públicamente los crímenes de Stalin y también cuando en una conferencia de las Naciones Unidas en New York, se sacó el zapato y lo usó como martillo para golpear el podio y enfatizar su discurso.
Hitler consideraba a los soldados eslavos incapaces de enfrentar a un soldado ario, y particularmente consideraba a los generales soviéticos incapaces del pensamiento estratégico necesario para conducir tropas en una guerra. Yo sólo espero que Adolfito haya reconocido su error antes de pegarse un tiro en el bunker.
Algo interesante ocurrió con los códigos luminosos con que los alemanes se comunicaban entre sí para darse indicaciones de una batallón a otro. Los soviéticos, observando detenidamente esas luces, terminaron entendiendo el mensaje codificado. Luego, con luces capturadas a prisioneros alemanes, consiguieron dar indicaciones erradas al enemigo de modo tal que en una oportunidad los alemanes dispararon sobre sí mismos. Not bad, para ser una raza inferior.
Hay dos teorías de como se llegó a Stalingrado. Algunos historiadores alemanes dicen que fue una armadilla –trampa- por la que desde muchos meses antes los soviéticos fueron alejando más y más a los alemanes de sus bases, encerrándolos más y más en Stalingrado hasta aplicarles el golpe mortal. Los soviéticos dicen que no fue así, que si los alemanes llegaron al Volga fue simplemente porque ellos no pudieron evitarlo. De ser cierta la versión alemana, es el mayor elogio que Zhukov y sus generales podían recibir.
Como dije, se combatía casa a casa, calle a calle, y desde esas calles que imagino adoquinadas, desde esas esquinas que imagino pobres y oscuras, surgió el Ave Fénix. Durante varias semanas los soviéticos juntaron un millón de hombres y miles de tanques en la orilla este del Volga. Lo delicado era hacer esto sin que los aviones alemanes lo notaran. Para esto, avanzaban solamente durante la noche y lo hacían camuflados. Pasaban el día todo escondidos. Además, dejaron que los servicios de espionaje alemán capturaran material de un plan denominado Marte, que sería el contraataque soviético en el centro del frente (Moscú). Hitler comió completamente esta carne podrida -como se le llama en la jerga de los servicios de inteligencia a la información errónea ex-profesamente enviada al enemigo-. Claro que preparativos de semejante magnitud no podían permanecer eternamente en secreto. Algunos días antes del ataque los alemanes ya sabían que se produciría. Pero nunca imaginaron el tamaño del mismo, ese fue el gran logro, haber mantenido en secreto la envergadura. En realidad, aún dos días después de iniciado el contraataque, los alemanes no creían que fuera realmente a intentar encerrar a la totalidad del Sexto Ejército. Parecía absurdamente ambicioso para ser real.
El último intento alemán de capturar la ciudad se produjo a fines de octubre. Tan desesperado estaba Hitler que dio orden de enviar como infantería hasta a los conductores de tanques, lo que puso loco a Paulus y sus coroneles, por el desperdicio de know how que esto implicaba. Es como mandar un cirujano a lavar platos. Este derroche se pagó caro cuando hubo que defenderse del ataque soviético y no había suficientes tanquistas. Este último embate alemán debió ser resistido con munición restringida ya que de Moscú le dijeron a Chuikov que no le enviarían todo lo solicitado. Chuikov no preguntó por qué, pero dedujo que si se le negaban municiones en semejante situación sólo podía ser porque las estaban reservando para un contraataque, tan secreto, que ni a él le querían decir.
El 19 de noviembre, fecha que hoy recordamos, enormes fuerzas soviéticas atravesaron el Volga simultáneamente al sur y al norte de Stalingrado, en una operación que se denominó Neptuno –les había dado por bautizar todos los ataques con nombres de planetas-. Los primeros en caer fueron los ejércitos rumanos, que los alemanes mandaban a primera línea del frente sin adecuado armamento antitanque. Pero luego de ellos cayeron también las mismísimas divisiones alemanas que poco podían hacer para parar tan arrollador golpe. Solemos pensar que la industria comunista es siempre de bienes de mala calidad, pues no fue así en la guerra. El tanque T-34 soviético resistía muy bien las armas antitanque, lo que no ocurría con los alemanes ni con los americanos que los EE UU cedieron a la URSS. La estrella del partido fue el T-34. Otro tanto puede decirse respecto de la cantidad producida por ambos países. Alemania sacaba 500 tanques por mes, la URSS 2200.
Un rápido movimiento de pinzas encerró el 22 de noviembre – sólo tres días después de iniciada la operación- en Stalingrado a la totalidad del famoso Sexto Ejército al mando del General Paulus, y a buena parte del Cuarto Ejército de tanques. En el afán de conquistar Stalingrado, el ejército alemán se había extendido demasiado, descuidando sus flancos y en esta debilidad se basó el contraataque. Los soviéticos creyeron haber encerrado 86 mil hombres. En realidad, entre rumanos, croatas y alemanes habían quedado en el Kessel (bolsón, encerramiento, en alemán) nada menos que 250 mil hombres (exactamente no se sabe, las estimaciones varían de 250 mil a 290 mil). Adolfito echaba humo por las orejas de bronca. Prohibió a Paulus rendirse y esto lo hizo por dos razones, una que ya había anunciado dos veces que la ciudad estaba en sus manos y otra que confiaba que ocurriría lo que efectivamente pasó en otras dos ciudades donde tropas alemanas fueron encerradas, esto es, que refuerzos conseguirían quebrar el cerco y liberarlas.
Pero afortunadamente este no sería el caso esta vez. Ya no había fuerzas de reserva que mandar a Stalingrado. Los soviéticos hicieron de todo para desgastar a los alemanes cercados. Los bombardeaban de noche para no dejarlos dormir, les hacían escuchar altavoces el tiempo todo, etc. Una anécdota poco conocida pero interesante, es que por los altavoces los rusos pasaban tango, sí, nada menos que tango, porque entendían que era música deprimente que minaría los ánimos de los alemanes. Prueba que los rusos de guerra sabrán mucho, pero en música son de madera de balsa, pobres.
El Kessel duró dos meses, durante los cuales los alemanes fueron diezmados por el frío y el hambre. En enero de 1943, el Ejército Rojo, luego de dar a su enemigo un ultimátum que fue tozudamente rechazado, avanzó sobre lo que quedaba del Sexto Ejército. Para el primero de febrero, el combate había terminado. Los soviéticos tomaron unos cien mil prisioneros. Los reporteros extranjeros que visitaron las ruinas de la ciudad escribieron para el mundo que no quedó nada sano. No era posible siquiera saber cual era la topografía natural del terreno, tal la cantidad de montañas de escombros y profundos pozos producidos por las bombas. Al terminar con el encerramiento, los soviéticos liberaron un campo de prisioneros rusos que allí tenían los alemanes. De 3500 que habían sido capturados, sólo había veinte vivos. Habían recurrido al canibalismo pues los alemanes no les daban absolutamente nada para comer, ya que ni ellos mismos tenían suficiente comida. De los veinte, la mayoría estaba tan desnutrida que murieron al comer el pan y las salchichas de los soldados soviéticos que los liberaron. Esto fue filmado y pasado en toda la Unión Soviética. Ciertamente, fue parte del combustible que alimentó la ferocidad con la que los soviéticos trataron al pueblo alemán cuando entraron en ese país.
Las condiciones sufridas por los alemanes en esos dos meses fueron peor que extremas. No había suficiente comida, el abastecimiento aéreo muy inferior a lo mínimo necesario, caballos no quedaban casi ninguno (se los habían comido). Un general decidió no usar la ración privilegiada a la que su grado le daba acceso, y comer lo mismo que sus soldados. Hitler le mandó una orden que si no cambiaba nuevamente a la dieta de general, le iniciarían corte marcial. En el otro extremo, otro general alimentaba a su perro con pan con manteca. Hubo burócratas que en los escasos vuelos que llegaban el Kessel, en lugar de mandar comida y combustible, enviaron una vez un cargamento completo de mostaza y pimienta. Pese a que la desnutrición mataba de a miles por día, los rusos capturaron depósitos completos de alimentos custodiados por guardias armados. Nadie les había dado la orden de distribuirlos.
Tal vez el acto más emotivo ocurrido en el Kessel fue protagonizado por la profesión médica. De los 600 galenos asignados al Sexto Ejército, ninguno en condiciones de caminar y atender pacientes usó de sus privilegios para escapar en las escasas plazas que había en los aviones. Sobre el final, cuando los comandantes les pedían veneno para suicidarse y evitar caer prisioneros, también decidieron no tomar esta salida fácil. Su lugar estaba con los heridos y con ellos se quedaron los 600.
Pocos días antes del contraataque soviético del 19 de noviembre, el segundo oficial del Sexto Ejército, subalterno directo de Paulus, que se encontraba en Berlín por razones médicas, le envió una carta a su jefe diciendo “Todos aquí esperamos la pronta caída de Stalingrado. Pensamos que será el punto de inflexión de la guerra”. El avezado oficial alemán no se equivocaba. Stalingrado fue exactamente eso, el día que la guerra se dio vuelta. La suerte del conflicto no cambió de lado en El Alamein ni mucho menos en Normandía. Fue en Stalingrado. El mundo comprendió entonces que los alemanes eran vencibles. Todavía habría varias victorias alemanas en el frente oriental – y consiguientemente otras tantas derrotas soviéticas - pero en términos generales, estratégicos, el Ejército Rojo fue una aplanadora imparable desde Stalingrado a Berlín, arrasando las megalómanas aspiraciones de eternidad del Tercer Reich.
Corren tiempos post-modernos en los que está de moda recordar tan sólo los enormes errores de la Unión Soviética en sus setenta y cuatro años de existencia y las purgas y masacres de millones de campesinos perpetradas por Stalin. Todo esto es cierto, claro, pero esta visión maniqueísta de la Historia no nos deja percibir que debemos también a ese estado y a ese líder uno de los aportes más importantes que se han hecho a la causa de la civilización –la derrota del nazismo-. El día en que seamos un mundo verdaderamente global, no en el actual sentido del término, que sólo significa que todos comemos el mismo cereal al desayuno y asistimos a los filmes de Holywood con cada vez menos demora, sino cuando global signifique que todos consideremos las culturas ajenas tan válidas como las nuestras y los idiomas extranjeros no nos suenen como “lenguas de monos” o “lenguas duras” o “lenguas románticas” y los percibamos como lo que son, puertas de ingreso a esas culturas, cuando global quiera decir que el racismo y hasta los nacionalismos serán objeto de estudio de historiadores, en ese mundo así globalizado el 19 de noviembre será el primer día feriado.
Los soviéticos –hoy los rusos- denominan en sus libros de historia a la Segunda Guerra Mundial como Gran Guerra Patria. Aunque uno sabe que el título es exagerado, pues fue una guerra de muchos, cuesta no sentir que el país que puso veinticinco de los sesenta millones de muertos de la guerra, no tiene el derecho ganado a ponerle el rótulo que más le plazca.
Quizás la muestra más emotiva y contundente de la voluntad de resistencia de los rusos y soviéticos en general, sea un muro que hoy se encuentra en el museo de las Fuerzas Armadas en Moscú. Tiene una inscripción pintada por un soldado en Brest-Litovsk, una pequeña ciudad cercana a la frontera occidental, y que fue de las primeras en ser conquistadas por los alemanes al comienzo de la Operación Barbaroja. El muro fue trasladado piedra a piedra hasta el museo en Moscú. “Muero pero no me rindo. Adiós patria mía. 20-VII-41”, es lo que dice. La determinación a morir, tan eslava u oriental y tan poco occidental, es perceptible en este muro y en otras situaciones. Un general ruso, entrevistado años después de la batalla, dijo algo así como: “Nosotros estábamos ideológicamente preparados para Stalingrado. Conocíamos el precio y estábamos dispuestos a pagarlo”. En otro lugar, un grupo de cuatro soldados soviéticos, único resto sobreviviente de una división diezmada, mandó un mensaje a los cañones en la retaguardia diciendo: “Bombardeen donde estamos nosotros sin problema, ya que hay un gran número de fascistas (así llamaban los soviéticos a los alemanes) en frente nuestro. Nosotros no retrocedemos”. Traduce también ese determinismo el juramento que los defensores de Stalingrado se hacían unos a otros: “No hay lugar para nosotros al otro lado del Volga”.
Un hecho curioso es que en esos pequeños barrios de Stalingrado que los alemanes no alcanzaron a conquistar, vivieron durante toda la guerra muchos civiles, pues no todos fueron evacuados. Diez mil se calcula, entre ellos mil niños. Los soldados al menos tenían las raciones que diariamente les enviaba el ejército, los civiles ni siquiera eso.
Hubo en Stalingrado ecos de la Guerra Civil Española. Quien mandaba la fuerza aérea alemana en ese sector del frente era el Coronel-General Freiherr Von Richtofen, el mismo que había bombardeado Guernica. En el lado ruso era comandante de una unidad de ametralladoras un español llamado Rubén Ibarruri, hijo de la famosa líder comunista española Dolores Ibarruri, más conocida como “La Pasionaria”.
Stalingrado ha sido inspiración de muchas películas y obras de arte. En particular, recomiendo La Batalla de Stalingrado, un larguísimo filme soviético sumamente instructivo –hasta tiene mapas dinámicos, una modernidad para la época-. Yo lo vi en el cine Cosmos, en Buenos Aires, y en Cinemateca, en Montevideo. La gesta también inspiró a Pablo Neruda, que le dedicó su Canto a Stalingrado y Nuevo Canto a Stalingrado (ubicables en la Tercera Residencia), que aquí reproduzco (parcialmente y de memoria)
Guárdame un trozo de tu violenta espuma,
Guárdame un rifle, guárdame un arado.
Y que los dejen en mi sepultura.
Para que todos sepan, si es que hay alguna duda,
Que he muerto amándote y que me has amado.
Y si no he combatido en tu cintura,
Guardo en tu honor esta granada oscura,
Este canto de amor, a Stalingrado.
Lo que siempre me gustó de este poema, es cuan bien transmite la driving force que le dio origen, que es sin duda el sentimiento de deuda para con Stalingrado que siente el poeta. Yo comparto plenamente ese sentimiento. El poeta chileno intentó pagar –al menos parcialmente- esa deuda con sus dos poemas. Yo aspiro a hacer lo propio con estas líneas.
No habrá X años este día el próximo 19 de noviembre. Y no lo habrá por dos razones, una que por su propia naturaleza –comprimir la Historia en 365 días- el ciclo llegará como máximo al cinco de agosto del 2000, ya que empezó el seis de ese mes de este año. Además, es poco probable que siquiera alcance esa fecha, ya que es mucho el trabajo que me da cada uno de ellos, aunque no parezca. No llegará pues a vuestras bandejas de entrada de correo mensaje alguno recordándoles la batalla del Volga. Yo me daré por hecho y consideraré el ciclo todo como exitoso si uno solo de ustedes, el próximo 19 de noviembre recuerda Stalingrado por mutuo propio, y dedica un instante de silencio a recordar, homenajear y agradecer, a los cuatrocientos ochenta y cinco mil setecientos cincuenta y un (485.751) soldados soviéticos que en Stalingrado entregaron sus vidas, para que nosotros hoy podamos disfrutar de las nuestras.
14 de noviembre – 57 años este día
En este día del año 1943, el presidente de los EE UU, uno de los tres líderes aliados que llevaba adelante la guerra contra Hitler, su Secretario de Estado y la plana mayor de sus Fuerzas Armadas, casi mueren a bordo de la fragata U. S. Iowa, cuando esa embarcación estuvo a punto de ser alcanzada por un torpedo disparado accidentalmente por el destructor U. S. William D. Potter, que era uno de los barcos que estaba escoltando al Iowa en su viaje a través del Atlántico, llevando a Franklin Delano Roosevelt al encuentro con Churchill y Stalin en Teherán. Estaban haciendo un ejercicio para mostrarle al presidente lo bien protegido que estaba. El Iowa lanzó balones al mar y el William D. Potter los destruiría con torpedos desarmados. Pero olvidaron desarmar uno de los torpedos que salió con su mortífera carga hacia la nave donde se encontraba el presidente. Inmediatamente avisaron al Iowa por radio lo que estaba ocurriendo. El Iowa logró esquivarlo. Toda la tripulación del William D. Potter fue puesta bajo arresto al llegar a puerto.
Quien cometió el error fue el torpedero Lawton Dawson. Fue llevado a corte marcial. Pero el William D. Potter nunca pudo sacarse esa mancha de su historial. Cada vez que entraba en un puerto o se encontraba con otros barcos en alta mar, todos los marineros de todas las embarcaciones lo recibían con el grito de: “¡No disparen, somos Republicanos!”.
¿Se imaginan como podía haber cambiado la historia del mundo si Roosevelt y su alto mando militar fallece simultáneamente y de manera tan absurda en 1943?
9 de noviembre - 29 años este día
El hombre había nacido un 22 de noviembre, de 1890 para ser más precisos, en la tranquila ciudad provinciana de Lille. Todo el mundo lo conoce como militar y presidente, pero fue también un mediano escritor, lo que le venía en los genes, porque su padre era profesor de literatura y filosofía y en la familia no faltaban historiadores y escritores.
Se educó en la Academia Militar de Saint-Cry, un inicio seguro de una gran carrera militar, como L’ Ecole Des Mines lo es en otro campo. En la primera guerra peleó en un regimiento de infantería que mandaba el entonces General y luego Mariscal, Philippe Petain. Actuó en la famosa batalla de Verdún, fue herido tres veces y tomado prisionero por casi tres años.
Terminada la guerra se dedicó a la docencia en academias militares hasta que su ex superior (Petain) lo promovió a miembro del Conseil Superieur de la Guerre en 1925. Tuvo luego destino militar en Renania (donde luego ocurriría la primera invasión de Hitler) y en el Medio Oriente. En estos tiempos inició su amistad con la pluma, escribiendo La Discorde chez l'ennemi, (1924), Le Fil de l'epée (1932), Vers l'armée de métier (1934) y La France et son armée (1938). Este último libro le trajo problemas con Petain a quien no le gustó nada de la manera que De Gaulle criticaba el manejo del ejército.
En mayo de 1940 fue promovido a Brigadier General, justo cuando los alemanes invaden Europa Occidental. Y aquí vino la decisión más acertada que De Gaulle tomó en su vida. Cuando Francia cayó como un castillo de naipes, la plana mayor de las Fuerzas Armadas Francesas se pasó a la República de Vichy, o sea, se tornaron colaboracionistas. Entre ellos el mismo Petain y Darval, almirante de gran fama que si hubiera tomado camino contrario, o sea, se hubiera ido a Inglaterra en lugar de aceptar un ministerio en el gobierno títere de Petain, sin duda hoy nadie se acordaría de De Gaulle. Él fue pues el único que eligió el bando correcto. Para que su fuga a Inglaterra no fuera impedida por los colaboracionistas, ese día llenó su agenda hasta tarde, y al salir a almorzar se fue al aeropuerto, se subió al avión y escapó a Londres.
El 18 de junio hizo desde esa ciudad y por radio, el llamado a los franceses que terminaría transformándose en la pieza radial más importante de la historia de Francia. “La France a perdu une bataille, mais la France n´a pas perdu la guerre” se tornó un clásico infinitamente usado y parafraseado.
Petain lo condenó a muerte por traición (Petain condenando a alguien por traición, ¡Que ironía!), le quitó su rango militar y le confiscó sus propiedades. Años después, De Gaulle tendría la grandeza de olvidar todo esto y amnistiar a Petain.
En Londres se tornó el líder de las Fuerzas de la Francia Libre. Pero la verdad es que su relación con los ingleses y con Churchill en particular no era fácil. Los ingleses no le tenían demasiada confianza, temían por las fugas de información a Alemania a través de la ruta Francia Libre – Vichy y por eso no le contaban nada. De la invasión al norte de África (operación “Torch”) CDG se enteró el día anterior. De Londres se mudó a Argelia y de allí a París el 9 de Septiembre de 1944. Condujo los dos primeros gobiernos provisionales de la posguerra hasta que renunció en 1946, no tengo muy claro por qué, francamente.
Desde esa fecha fue un gran opositor de lo que se llamó la Cuarta República Francesa. Esta República era un despelote, como Italia hoy en día digamos, elecciones todo el tiempo, cambio de gobierno, demasiado poder parlamentario, desorden por todos lados. Era una repetición de los problemas que había tenido la Tercera República (la que existía antes de la guerra), no se había solucionado nada.
Volvió a la literatura, escribiendo sus memorias (tres tomos L'Appel, L'Unité y Le Salut).
En mayo del 58 Francia lo convocó nuevamente al poder. Acababa de comenzar la guerra de Argelia y la guerra civil parecía estar a punto de apoderarse de Francia. Hubo unos manejos extraños (Junio 1958), que casi conformaron un golpe de estado pero no lo fueron, que hicieron que De Gaulle terminara como primer ministro de una manera que no era del todo legal, ni tampoco del todo ilegal. Todo se solucionó desde el punto de vista formal el 21 de diciembre, cuando el esgarbado General fue elegido presidente de la Republique Francaise, con una nueva constitución (aprobada por referéndum el 28 de septiembre de 1958) que dio origen a una nueva República (la quinta República que aún hoy está vigente). Esta era mucho menos parlamentaria, más ordenada y con un poder presidencial fortísimo.
A De Gaulle le encantaban los referéndums. Los uso bastante, tal vez demasiado. Y siempre ponía explícitamente o implícitamente a los franceses ante una opción de este tipo “o aprueban lo que les estoy proponiendo o no cuenten más conmigo”.
En 1962 llamó a un referéndum pidiendo fuera aprobada la elección indirecta de Presidente de la República. Lo consiguió. En 1965 fue reelecto Presidente de la República (aunque en el balotaje). En esos tiempos se puso un poco gagá, criticó la intervención americana en Vietnam –cosa que podía hacer cualquiera menos los franceses, ya que los americanos fueron a terminar la guerra que los franceses no supieron completar- y fue también en ese tiempo que en Québec hizo esa famosa y poco feliz declaración “Vive le Québec libre” delante de todas las autoridades canadienses.
Vinieron los hechos de mayo del 68 y pese a que en las elecciones de junio los gaullistas ganaron ampliamente, mayo del 68 fue el comienzo del fin del gobierno de De Gaulle.
Llamó a otro referéndum en abril de 1969, siempre con la amenaza de me lo aprueban o me voy. Esta vez le dijeron bueno, andate, y como consecuencia de ese resultado adverso renunció el 28 de abril. Murió de un ataque al corazón el 9 de noviembre de 1970, fecha que hoy recordamos.
9 de noviembre – 10 años este día
Nada de esto hubiera ocurrido de no haber sido por Mikhail Gorbachev. Por eso, aunque acepto la opinión de Carlos Fuentes, mi voto para el estadista del siglo es para el pelado de la mancha rara. Fue el que más impacto tuvo en la historia reciente del mundo. Roosevelt, junto con Stalin y Churchill, cambiaron el rumbo del mundo. Gorbachev lo hizo prácticamente solo.
9 de noviembre – 61 años este día
El pretexto fue el asesinato en París dos días antes, del embajador alemán Ernst vom Rath perpetrado por un estudiante judío, Herschel Grynszpan. Las noticias del asesinato de Rath llegaron a Berlín el 9 de noviembre, cuando Hitler celebraba en Munich el frustrado golpe de estado que él había intentado en 1923 en esa ciudad.
La ola de violencia que sacudió toda Alemania y Austria, fue organizada por Joseph Goebbels, el flaquísimo Ministro de Propaganda, que a su vez dio orden a la policía de no intervenir. Zona liberada, como se llamaba esto en tiempos del último gobierno militar argentino.
Además de la propiedad destruida o arruinada, hubo 91 judíos muertos y cientos resultaron heridos. Sin contar los miles que fueron humillados, ni las 177 sinagogas quemadas.
Como la violencia antes descrita no sació la sed nazi, 30 mil judíos en buena posición económica fueron secuestrados por la Gestapo, con la condición de que solo serían liberados si entregaban todo su patrimonio y emigraban.
Ya antes, con las tristemente celebres leyes de Nuremberg, los judíos alemanes habían sido desprovistos de nacionalidad. Poco después de la Krystallnacht continuaron las represalias y prohibiciones. Todos los pagos que las compañías de seguros realizaron a los judíos por la pérdida de sus comercios fueron confiscados y se les prohibió hasta usar los parques públicos.
En estos tiempos en que en la patria de Hitler un político que calificó a los miembros de las SS como “hombres de coraje” obtiene el 27 % de los votos (el guarismo más alto que un candidato de extrema derecha haya obtenido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial) es bueno recordar cuales eran los valientes y heroicos actos a que esos hombres se dedicaban.
9 de noviembre – 44 años este día
Muestra de las barbaridades que se encuentran en Internet, es que lo ponen a Sartre como líder de la resistencia a los nazis durante la ocupación. Un historiador dijo irónicamente una vez: “El 11 de agosto de 1944, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y la Policía de París entraron heroicamente en la Resistencia”. La ironía está por supuesto en que para esa fecha no había nada más que hacer, los aliados ya estaban en Francia desde hacía rato, y faltaban apenas 13 días para la liberación de París (recordada el 24 de agosto. Una incorporación tan tardía no es heroísmo sino oportunismo.
Un francés cuyo nombre no recuerdo, pero un hombre que jamás negó su pasado colaboracionista dijo una vez: “Yo debo ser el único francés de mi edad que no fue héroe de la Resistencia”.
8 de noviembre – 77 años este día
El 8 de noviembre tropas nazis al mando de Hermann Goring rodearon la cervecería en Munich donde estaban reunidos varios líderes del gobierno. Instantes después, Hitler irrumpe en el local y descarga su pistola al aire mientras profiere algunas de sus histéricas frases habituales. Pero ni la policía ni el ejército lo acompañaron en la intentona y para el día siguiente ya se percibía el fracaso de la misma. El ejército rodeó a las fuerzas nazis y las mismas tuvieron que rendirse. Hitler consigue escapar pero es arrestado tres días después. Pasa los siguientes nueve meses en la prisión escribiendo su autobiografía que tituló Mein Kampf (Mi Lucha). El libro –que yo he leído con esfuerzo porque está muy mal escrito- está prohibido en Francia pero se consigue en cualquier librería de los EE UU.
Hilter conseguiría alcanzar el poder en Alemania por la vía legal, en 1932, tema del que también nos hemos ocupado en el X años del 19 de agosto.
8 de noviembre – 60 años este día
El atentado se produjo con un artefacto explosivo de confección totalmente casera, en la fecha que hoy recordamos, en la cervecería Burger-braukeller, de Munich, donde Hitler concurrió a pronunciar un discurso. Todo funcionó perfectamente y hubiera terminado con la vida del cabo austriaco de no haber sido que, a último momento, decidió cambiar la agenda y salir de la cervecería una media hora antes de lo previsto.
Lo que hace de este atentado un hecho inédito, y lo diferencia de los que vinieron después, son fundamentalmente dos cosas. La primera, es no participó en el plan ni en la ejecución, nadie más que Georg Elser, el autor de la bomba. Cuando los nazis lo tomaron preso en el momento en que intentaba cruzar la frontera con Suiza, lo torturaron innumerables veces tratando de obtener los nombres de sus cómplices. No podían creer que alguien hubiera estado tan cerca de acabar con la vida de Hitler sin una organización detrás que lo respaldara.
Lo otro que lo diferencia del atentado con la bomba bajo la mesa en el 44, por ejemplo, es que los otros atentados fueron perpetrados por un conjunto de oficiales del ejército desencantados con el rumbo que Hitler y la derrota estaban dando a Alemania. Todos esos anti-Hilter nacieron después de Stalingrado, o sea, cuando la cosa para Alemania comenzó a pintar castaño oscuro. ¿Eran realmente antinazistas los autores de estos atentados? Si la buena estrella del Fuhrer hubiera continuado en el este y triunfado sobre los soviéticos, ¿Se hubieran acordado de atentar contra Hitler? Probablemente no. Georg Elser surge por tanto como el único alemán verdaderamente antinazista y con los cojones y capacidad para intentar parar el ascenso de Hitler. Obvio que uno no puede, al leer el libro, evitar la pregunta absurda: ¿Y si el atentado del 39 hubiera tenido éxito? ¿Cual hubiera sido la historia?
La historia alemana –por motivos que podemos hipotetizar- no recuerda a Elser. Hagámoslo nosotros.
7 de noviembre – 82 años este día
El alma máter de este fantástico movimiento revolucionario fue un pelado llamado Vladimir Ilich Ulvanov, Lenin para los amigos y la Historia.
Todo empezó, por poner el principio en alguna parte, en la rebelión de los soldados de Petrogrado (que antes se llamaba San Petersburgo, pero que luego se llamaría Leningrado para finalmente retomar el nombre de San Petersburgo que lleva hoy en día, que lío, ¿no?) en marzo de 1917 (marzo según nuestro calendario, febrero para los rusos). Lenin, como todo gran líder revolucionario, vio allí la oportunidad que otros no vieron y pidió permiso para volver a Rusia (estaba en Alemania). Los alemanes pensaron que sería bueno para el curso del conflicto bélico –recordemos que estamos en plena Guerra Mundial (Primera)- mandar de vuelta a casa a un opositor a la guerra, que minaría los esfuerzos bélicos del Zar, y autorizó el viaje.
Lenin llegó en abril (marzo para los rusos), un mes después de la abdicación del Zar (o Tsar, escojan la grafía que prefieran). El gobierno imperial había sido sucedido por un Gobierno Provisional, formado por los partidos liberales y burgueses. Su poder emanaba de los famosos Soviets, agrupaciones de obreros, campesinos y soldados que le habían delegado el poder.
Lenin despotricó contra este gobierno, decía que no servía para nada, que no satisfacía las necesidades de los trabajadores y campesinos y que no traería paz en la guerra europea. Sólo un gobierno de los trabajadores, decía, lograría estos objetivos. Allí, inventó el grito de guerra que se haría famoso a lo largo del mundo y de la Historia: “Todo el poder a los Soviets”, decía. Claro, ya todos habrán percibido que el termino “Soviético” que forma parte del país que pronto nacería, viene, claro, de esas unidades de trabajadores, los Soviets.
Hábil como era Lenin, logró primero agarrar la manija del Partido Bolchevique y luego imponer la voluntad de este partido –la suya- a los demás, pese a que en la época el Partido Bolchevique era minoría. Pero los otros partidos no tenían un líder superdotado como Lenin, he ahí la diferencia.
Después de una serie de cambios en la cúpula del Gobierno Provisional que sería aburrido detallar, sube al poder Aleksandr Kerensky en Julio de 1917. Gobierno burgués según los bolcheviques, única oportunidad de un gobierno democrático en toda la historia rusa según otros. El desgaste producido por la guerra y el colapso de la economía hastiaron a los trabajadores, que le hicieron un corte de manga a Kerensky y se pasaron del lado de Lenin. (ay, ¡como me van a criticar esta hiper simplificación algunos!). En Septiembre, Lenin y sus seguidores (el Partido Bolchevique) eran mayoría en el Soviet de Petrogrado -el más importante- y en la mayoría de los demás.
A esta altura Lenin se había tenido que autoexiliar en Finlandia para no ser hecho prisionero y desde allí llamó a alzarse contra el Gobierno de Kerensky. Como a la distancia no tenía repercusión, decidió arriesgarse y disfrazado volvió a Rusia, convenciendo al Partido de seguirlo en el alzamiento armado, que tuvo lugar en la fecha que hoy recordamos (7 de noviembre de 1917) y que depuso al gobierno de Kerensky con mucha menos resistencia y violencia de la que tal vez muchos suponen.
Así, Lenin, a los 47 años de edad, pasó de la clandestinidad a número uno del gobierno del mayor país del mundo. Inmediatamente hizo la paz con Alemania, a un costo monstruoso en tierra rusa que fue exigida por Alemania como condición.
Esto no fue tan fácilmente aceptado y entre 1918 y 1920 hubo una guerra civil que causó millones de muertos, y hasta el propio Lenin fue víctima, ya que recibió dos tiros que le produjeron problemas serios, de los que terminaría falleciendo años después.
Es este un buen momento para terminar este mail, ya que continuarlo sería entrar en la historia soviética post revolución.
Dos libros notables sobre el tema son la Historia de la Revolución Rusa de León Trotsky –duro de leer, advierto- y Diez días que conmovieron al mundo, de John Reed, un americano comunista que presenció personalmente la toma del Palacio de Invierno.
Lenin fallecería el 21 de enero de 1924, como consecuencia de las heridas recibidas en un atentado, a las que ya nos refiriéramos.
6 de noviembre – 55 años este día
La primera elección la ganó en 1932. Entonces, el tema que absorbía toda la atención del país –y del mundo- era la depresión económica, consecuencia del crack de la economía capitalista de 1929. FDR hizo campaña con un programa de recuperación económica que llamó New Deal, o Nuevo Trato. Sin pretender simplificarlo, el New Deal implicaba un control del estado sobre el capitalismo salvaje, que permitiera resurgir a los granjeros y pequeños empresarios. En un inolvidable discurso dijo que “el poder económico privado, es también un recurso publico ("Private economic power is a public trust as well."). Le ganó las elecciones a Hoover –que se postulaba a la reelección- por una amplísima ventaja.
Cuando Roosevelt entró en la Casa Blanca en marzo de 1933, casi todos los bancos habían quebrado, la producción industrial era el 56 % de la que supo ser en 1929 y el desempleo alcanzaba cifras nunca antes vistas.
Roosevelt buscó consenso para su programa de recuperación. Nombró Republicanos y Demócratas, gente del este y del oeste y hasta fue el primer presidente americano en nombrar a una mujer como ministro (Secretary of State, como se denomina el cargo en los EE UU). Reformó el sistema bancario, cerrando todos los bancos y permitiendo la reapertura de solamente aquellos que tenían bases sólidas. Hubo mucha intervención gubernamental en la economía, no porque FDR no creyera en la economía de mercado sino porque no era dogmático, y el momento no daba para otra cosa. Hubo amplios programas de ayuda a los carenciados, de los cuales hoy quedan tan pocos. Hubo mucho empleo por parte del gobierno de desempleados en trabajos públicos y hasta reforestación y control de inundaciones. Se pagaron subsidios de productos agrícolas básicos a los granjeros a cambio de que redujeran el volumen de la producción, logrando elevar el derrumbado precio de esos productos. Protección para el consumidor, nuevas leyes laborales, mucha obra pública para estimular la economía y el empleo. Para esto se aumentaron los impuestos a los ricos y a las grandes corporaciones. Todo esto no lo hacía un presidente comunista, sino el presidente más veces electo del país más capitalista del mundo.
La economía ya daba muestras de recuperación en 1935 y no sorprendo a nadie si digo que en las elecciones de 1936 le ganó por paliza a Mossman Landon, el candidato republicano, y que ganó en todos los estados menos dos.
Muchas de las ideas introducidas por Roosevelt, como la cobertura médica para los trabajadores, son hoy consideradas obvias y naturales por todo el mundo. En este su segundo período comienza la Segunda Guerra Mundial. Desde el principio de la misma, FDR ayudó muchísimo a Francia e Inglaterra – y luego sólo a esta última- con equipamiento bélico. Consiguió la aprobación de una ley (la llamada Lend-lease Act) que le permitió vender barcos a los ingleses sin que se los pagaran, ya que llegó un punto que los ingleses no tenían con que pagar las armas americanas. También envió armamento a la URSS, luego de la entrada de ese país en la conflagración.
En 1940 ganó su tercera elección (esta vez contra Wendell Willkie). Fue en este período que obtuvo otro gran logro: conseguir que la opinión pública norteamericana aceptara la participación de los EE UU en la guerra. Claro que la estupidez de los japoneses en Pearl Harbor (mañana del domingo 7 de diciembre de 1941) le dio una buena mano en ese sentido, pero aunque no se recuerda mucho, FDR ya había conseguido autorización del congreso para atacar submarinos alemanes aún antes de Pearl Harbor. El 8 de diciembre, los EE UU declaraban la guerra a Japón. El 11, se la declaraban Alemania e Italia a los Estados Unidos. Cuando ocurría el ataque a Pearl Harbor, la producción bélica norteamericana era algo inferior a la de Japón y Alemania sumadas. En 1944, era el doble que la de todos los países del eje sumados.
Contar la intervención de FDR en la guerra en menos de 500 páginas es ciertamente hacer corta una historia larga, como dicen los angolsajones. Resumamos diciendo que siempre estuvo un poco más del lado de Stalin que Churchill, que siempre apoyo más que los ingleses el desembarco en Francia –que Churchill logró hacer postergar hasta 1944- y que fue el creador del concepto de “rendición incondicional”. Algunos critican –sin fundamento- que esto alargó la guerra ya que los alemanes se hubieran rendido antes, dicen quienes así opinan, si las condiciones no hubieran sido tan drásticas. FDR creó este concepto para evitar fisuras con Stalin, concretamente, quería evitar que los alemanes continuaran haciendo la guerra a la URSS en el este y se rindieran en el oeste.
Roosevelt conoció a Stalin por primera vez en la famosa reunión de Teherán en 1943. Todo parece indicar que pecó de ingenuo, que tenía demasiada confianza en los soviéticos y que no percibió que con tanta ingenuidad sólo lograría que terminada la guerra se quedaran con media Europa como efectivamente sucedió. En este sentido, es justo reconocer que Churchill la tenía mucho más clara, pero Roosevelt no le prestó atención. Se dice también que los negociadores soviéticos, habiendo notado que por su condición física –era minusválido de los miembros inferiores, había sufrido polio- Roosevelt se cansaba luego de nueve o diez horas de trabajo duro, negociaban trivialidades hasta última hora de la noche, en que le arrancaban un ok a cosas importantes. La segunda reunión de los tres grandes fue en febrero del 45 en Yalta (en la península de Crimea, en la URSS). Solamente el lugar del encuentro da idea de lo fuerte que se sentía Stalin –comprensiblemente, pues ya habían ocurrido las grandes victorias soviéticas sobre los alemanes- que pudo exigir no abandonar su territorio, pese a lo desgastante que fue el viaje para un presidente en silla de ruedas.
Como todo el mundo sabe, fue en Yalta que se dividió el mundo –era ya evidente que la guerra terminaría con nuestra victoria- esto te lo quedás vos, esto me lo quedo yo, aquí no me jodas, este paisito es para mi, ok, si es que me dejás este otro. Como el TEG, vio, pero de verdad. Claro que Stalin no cumplió con lo que se acordó en Yalta, ya que es impensable que Roosevelt y Churchill le aceptarían que se quedara con todo el oriente europeo. Stalin se basó en ambigüedades e indefiniciones de lo acordado en Yalta, que interpretó a su buen saber y entender.
La salud de Roosevelt comenzó a empeorar ya a principios de 1944, pero pese a ello consiguió ser elegido para un cuarto term (mandato) ese año al vencer a Thomas Dewey entonces gobernador republicano de New York, el 6 de noviembre de 1944, fecha que hoy recordamos. Había en ese tiempo aún más prejuicios contra los minusválidos que los que hay hoy en día, por lo que FDR en general siempre daba sus discursos de pie, apoyándose de alguna manera en la tarima. Esto no le fue posible sin embargo, en oportunidad del discurso con el que abrió su cuarto mandato, el que pronunció sentado ante todo el Congreso, lo que hubiera sido una gran falta de respeto, de ser otra la condición física del presidente, claro.
Falleció el 12 de abril de 1945 de hemorragia cerebral. Ya hacía semanas que el gobierno lo ejercían sus colaboradores que emitían notas y cartas en su nombre como si hubieran salido de él mismo.
Sus logros pueden resumirse en dos:
a) Consiguió recuperar la economía de su país del más bajo piso que la misma jamás tocara. Y lo hizo sin preconceptos en cuanto a las medidas correctivas a aplicar.
b) Tuvo un papel decisivo en la Segunda Guerra Mundial, tanto en el frente interno como en el comando de la guerra en Europa.
c) Todo lo anterior lo hizo como presidente democrático, el más veces reelecto, como dije al principio, de todos los gobernantes democráticos de la historia del mundo.
Carlos Fuentes lo eligió, en un articulo que les forwardee recientemente, como el estadista del siglo. Puede uno estar de acuerdo en si es o no el hombre para este galardón, pero que en la terna tiene que estar, de eso hay pocas dudas.
Para los que viven en Montevideo, luego de leer estas líneas, sería bueno darse una vuelta por el Parque de los Aliados. Allí, cerca de la gran fuente que a veces lanza aguas y luces de colores, hay una estatua con que mi ciudad natal recuerda y homenajea la figura de Franklin Delano Roosevelt. Ojalá el 6 de noviembre, alguien haya acudido a poner una rosa al pie de su silla de piedra.
6 de noviembre – 24 años este día
El racional teórico detrás de la reivindicación marroquí era que en el pasado las tribus Sahrawis que poblaban ese territorio habían jurado pleitesía al rey de Marruecos. En fin, un argumento sacado de la manga. La realidad es que había y hay en Sahara Occidental riquísimos yacimientos de fosfato y ese era el objetivo de Hassan.
Ni cortos ni perezosos, los mauritanos también invadieron el país desde el sur y se quedaron con la otra mitad (la más rica, la que contiene los yacimientos, se la quedó Hassan).
Surgió entonces un movimiento independentista, llamado Frente de Liberación del Sahara Occidental, que ese sí, creo que al menos los veteranos de ustedes recuerdan. Estuvo más o menos activo en los 60 y principios de los 70 pero hoy está tan muerto como los Tupamaros.
España, el antiguo poder colonial en la región amenazó a Marruecos y Mauritania, pero no pasó de las palabras. En 1979, como parte de un tratado de paz entre Mauritania y Marruecos, Mauritania cedió a Marruecos la mitad sur del país. Todo quedó desde entonces de esa manera hasta el día de hoy.
4 de noviembre – 5 años este día
4 de noviembre – 78 años este día
El faraón, que desde entonces pasó a ser el más famoso de todos sus pares, falleció cuando contaba con sólo diecinueve años de edad y su tumba era una de las pocas que no había sido ya descubierta. Luego de varios años de esforzada búsqueda, Carter la descubrió casi intacta, lo que no ocurrió en muchos otros casos, pues los buscadores de tesoros casi siempre llegaban primero y saqueaban las ruinas.
De los muchos miles de objetos encontrados, el más extraordinario es sin duda la momia embalsamada del mismísimo faraón, dentro de un sarcófago de piedra que contenía tres ataúdes uno dentro del otro, el último de los cuales estaba hecho en oro puro. En su interior, el joven faraón descansaba desde hacía tres mil años.
Hoy se la exhibe en el museo de El Cairo.
28 de octubre – 67 años este día
El rey Vitorio Emmanuel III vetó la declaración de estado de sitio emitida por el gobierno de Luigi Facta. Esto significó que el ejército, que podía haber neutralizado a los camisas negras, permaneció en cambio en sus cuarteles. Hay diferentes opiniones de porqué el rey hizo eso. Una es que era fascista, es claro. Otra, que no quería llevar a Italia a la guerra civil y prefería negociar con Mussolini.
El 29 de octubre, luego de la aceptarle la renuncia a Facta, Vitorio Emmanuel le pidió a Mussolini que formara gobierno, o sea, lo nombró Primer Ministro.
Fue la primera agachada de un gobierno europeo antes el fascismo-nazismo.
No sería la última.
26 de octubre – 44 años este día
Zhukov fue el más grande militar soviético de la Segunda Guerra Mundial, a quien debemos el triunfo de la URSS sobre Alemania. Ergo, a quien debemos una gran parte de la derrota nazista.
Las hizo todas: fue organizador de la defensa de Leningrado (hoy San Petersburgo, ya sujeto de un X años este día), luego pasó a la defensa de Moscú y luego al sitio de Stalingrado. En todo fue exitoso. Fue nombrado Mariscal de la Unión Soviética –máximo título de ese país, que Stalin se otorgó a sí mismo, como Napoleón con la corona, como Pinochet con el título de Capitán General- luego del triunfo de Stalingrado. De ahí en adelante, fue el conductor de la victoria soviética hasta la entrada en Berlín inclusive.
Tal era su talento y merecida fama que Stalin sintió que le haría competencia, por lo que le asignó puestos oscuros y de poca importancia. Fue sólo con la muerte del dictador georgiano que accedió al Ministerio de Defensa. En esa época entró en conflicto con Khrushchev -que había sucedido a Stalin en la cabeza del estado soviético- pues los intentos de profesionalización del ejército que Zhukov alentaba implicaban disminuir el rol de los comisarios políticos -especie de sacerdote comunista que tenían los batallones del ejército rojo-, como resultado de esto, y pese a que Zhukov fue esencial en la defensa de Nikita cuando el golpe de estado que se intentó contra él en 1957, Krushchev le pagó demitiéndolo del cargo de ministro.
Permaneció ignorado hasta la muerte de Krushchev en 1964, cuando fue honrado con la Orden de Lenin y autorizado a publicar su autobiografía –libro que nunca he conseguido y que mucho desearía leer-
Por esas cosas de la vida, por decisiones de Holywood, todo el mundo sabe quienes fueron Rommel, Patton, Eisenhower, Montgomery o Mc Arthur, pero pocos recuerdan el nombre de Zhukov. Una injusticia histórica que este mail intenta modestamente reparar.
25 de octubre – 145 años este día
Pues en realidad la Carga de la Brigada Ligera fue a la vez un hecho real y de ficción. Comencemos por el principio porque si no, no nos vamos a entender. Hubo una guerra, llamada la guerra de Crimea (Octubre 1953 a Febrero de 1956), entre turcos y rusos –una de las varias guerras que ambos países mantuvieron- En esta en particular, ingleses y franceses apoyaban a Turquía. Una de sus batallas fue la de Balaklaca (o Balaclava, que se yo), que ocurrió el 25 de octubre de 1854. No queda muy claro quien ganó esa batalla, es uno de esos casos en que en el medio de tanta confusión nadie sabe quien se llevó los dos puntos (ahora debería decir los tres, según las modernas reglas de la FIFA). Es curioso, no, que siendo algo indefinido, ni dulce ni amargo, ni blanco ni negro, haya entrado en la historia.
Ese es el poder de la literatura. La guerra de Crimea sería solo objeto de estudio de los historiadores y la Carga de la Brigada Ligera un hecho de armas ignorado de no ser por el poeta inglés Alfred Tennyson (luego Lord) que a la misma dedicó un poema que entró en la historia.
La cosa fue más o menos así: Los rusos quisieron capturar Balakalva, un puerto en el sur de Crimea, sobre el Mar Negro donde recibían abastecimientos sus tres enemigos. Si bien no tuvieron éxito, lograron cortar el camino que conectaba ese puerto con las montañas que rodeaban Sevastopol, ciudad rusa sitiada por los turcos y sus aliados. Quien impidió la toma de Balaklava por los rusos fue la Brigada Pesada inglesa (Heavy Brigade) pero de ella nadie se acuerda.
La Brigada Ligera fue enviada contra los rusos que estaban instalándose firmemente en las colinas que rodeaban Sevastopol. Pero las órdenes no fueron claras y la Brigada Ligera cargó contra los rusos que estaban en el valle en lugar de hacerlo contra los que estaban en las alturas, que eran el objetivo real. La batalla terminó con la muerte del 40 % de los soldados de la Brigada Ligera. Por eso se dice que la batalla no la ganó nadie, porque los rusos no conquistaron Balaklava, pero los ingleses perdieron una enormidad de soldados.
Tennyson tiene otro poema dedicado a la Brigada Pesada, pero nadie que no sea un especialista lo recuerda o siquiera lo conoce.
Interesante, ¿No?
22 de octubre – 26 años este día
O triste año presente
este del 73
que se llevó al cementerio
a tres Pablos de una vez
Pablazos y no Pablitos
en el tiempo y el espacio.
Pablos de inmensos caminos,
Casals, Neruda, Picasso
Tres Pablos que se empeñaron,
contra el fascismo español.
Tres Pablos que tanto amaron,
Tres Pablos llenos de sol.
Tres líderes cuya muerte,
el mundo entero sintió.
Oh.... año triste y sin suerte,
La puta que te parió.
(Poema de Vinicius, publicado en Crisis, cito de memoria)
Hace 26 años hoy, moría Pablo Casals
23 de octubre – 43 años este día
Nagy introdujo reformas como propiciar que la industria produjera más bienes de consumo que la gente necesitaba y menos maquinaria, clausura de campos de reclusión y liberación de presos políticos. Moscú miraba con recelo. En 1955 el pobre Nagy recibió un early retirement (retiro anticipado, le sugirieron fuera a su casa a regar los almácigos) y además fue expulsado del partido (como que de qué partido, del único que había, el Partido Comunista de Hungría). Rakosi retomó el poder y puso el país otra vez en el camino ortodoxo (estalinista). No duró mucho, otro golpe lo mandó a cuidar a sus nietos en 1956 (parece historia latinoamericana, ¿No?). Rakosi fue sacrificado por Nikita Khrushchev -que había sustituido a Stalin en la cabeza del estado soviético- como gesto amigable para Tito, a quien Rakosi había mandado al carajo en algún momento. Tomó el poder húngaro Erno Gero, a quien aparentemente los húngaros apreciaban tanto como nosotros a la Tatcher.
Pero los húngaros habían saboreado la fruta prohibida. Las reformas -aunque breves- de Nagy, el discurso del propio Nikita (Febrero del 56) en el que denunció los crímenes de Stalin y el desafío de los polacos a la conducción soviética a mediados del 56 envalentonaron a los húngaros, dándoles viento en la camiseta.
El 23 de octubre, fecha que hoy recordamos, hubo una gran manifestación estudiantil en Budapest. Gero respondió como lo haría Díaz Ordaz en Tlatelolco, mandó a la policía disparar sobre los manifestantes (a veces uno se deprime con la poca creatividad de los dictadores, siempre la misma receta). Pero la matanza fue un disparo por la culata. Indignados por lo ocurrido, a los estudiantes se sumó la población en general y hasta el ejército, que distribuyó armas entre la población. El sistema entró en colapso: los campesinos ocupaban las propiedades rurales colectivizadas por el gobierno comunista, los miembros del gobierno y de la burocracia desaparecían o se reciclaban rápidamente en contestatarios (la vieja película, vio, los que siempre están del lado de los ganadores, volvería a acontecer en oportunidad de la caída de la URSS).
La confusión era total, parecía partido de fútbol de potrero. Nagy retomó el poder pero limitado por el montón de grupos heterogéneos que lo apoyaron. Las tropas rusas se retiraron de Hungría. El 1 de noviembre Nagy retiró a Hungría del Pacto de Varsovia y pidió ser admitido en las Naciones Unidas como nación neutral.
Ahhhh no..... Nagy, esto es más de lo que te podemos bancar, dijeron en Moscú, y los tanques rusos, que estaban apenas en la frontera, pusieron marcha atrás y volvieron a Budapest, donde entraron el 4 de noviembre. Nagy puso pies en polvorosa y se refugió en la embajada yugoslava (como Perón en la cañonera, la historia es siempre la misma, cambia la latitud y longitud donde ocurren los hechos, nada más).
Tomó el poder Janos Kadar, que aunque intentó despegarse de la gestión de Rakosi -por lo impopular de la misma- caminaba como él, por los caminos sugeridos por Moscú. “No bien aplastemos la contrarrevolución...”. Esta declaración suya ya dice para donde rumbeaba el hombre.
El tozudo pueblo húngaro (los húngaros son ingobernables, hubiera dicho Latorre) se rebelaron otra vez y comenzaron una huelga general de varias semanas. Dicho sea de paso, esto desmiente lo que algunos uruguayos creen, que la huelga general del 73 en ese país -de dos semanas de duración- fue la más larga nunca realizada contra una dictadura. Fue heroica y encomiable, pero no fue la más larga.
A Nagy le hicieron un juicio - si puede dársele esta denominación a los espectáculos circenses que los soviéticos montaban con este nombre- como consecuencia del cual lo mandaron a ver crecer las margaritas desde abajo. Muchos de sus seguidores fueron presos, otros ejecutados, otros trasladados a la Unión Soviética sin que nunca más se supiera de ellos.
Las tropas soviéticas permanecieron en Budapest “para proteger el país de la agresión imperialista” (chssst, prohibido reírse, no empezó el recreo todavía).
23 de octubre – 57 años este día
Haciendo un poco de historia previa, digamos que Rommel, que sería nazi pero era un genio, nos había hecho mierda. Creativo, sorprendente, había logrado toda clase de victorias aún en batallas en las que estaba en clara inferioridad numérica. Churchill en sus memorias habla muy bien de Rommel, demasiado, diría. Se lo percibe fascinado por su talento.
Los alemanes estaban a punto de ocupar El Cairo y Alejandría, lo que hubiera sido el The End de nuestra presencia en el norte africano. El pelado italiano ya había preparado las valijas para entrar a esas ciudades con Rommel y capitalizar la jornada. Nunca entendí porque Hitler se alió a Mussolini. Era de madera en lo militar y cada batalla o invasión en que se metía terminaba mal y precisando de los alemanes para que le sacaran las papas del fuego.
La inferioridad numérica de los ingleses en Nordáfrica fue revirtiéndose con el tiempo y para cuando Montgomery atacó en la fecha que hoy recordamos, era superior en todos los frentes. Tenía más hombres, más tanques y más aviones que Rommel. La Marina y la Fuerza Aérea aliadas impedían el abastecimiento de Rommel, y para empeorar las cosas –vistas desde Berlín- el mismísimo Zorro del Desierto estaba enfermo y recuperándose en Austria.
Para cuando Rommel puso pie en África el 25 de octubre, la mitad de sus tanques estaban destruidos. Sorry, Rommel, el que se fue a Sevilla...
En los días siguientes el talento de Rommel logró parar la ofensiva y causarle a los ingleses tantas pérdidas en tanques como las que su ejército había sufrido antes de él llegar. Así y todo, como de entrada los ingleses tenían más tanques, perdiendo ambos la misma cantidad, continuaban estando por arriba.
Llego un momento que Rommel no podía ya resistir y mandó replegarse. Hitler anuló esta orden indicando que El Alamein debía ser mantenido (este tipo de cosas, veremos cuando Stalingrado, eran muy propias de Hitler, él pedía lo imposible sin ninguna idea de la imposibilidad práctica de lo que ordenaba).
La demora en implementar la razonable decisión de Rommel implicó que los alemanes debieron replegarse más y más para no terminar rodeados. En total, como consecuencia de El Alamein, los alemanes retrocedieron más de mil kilómetros. El Cairo y Alejandría estaban a salvo. El norte africano también.
Aunque El Alamein sea tal vez un poco menos decisivo en la guerra que lo que Churchill y la historiografía inglesa pretenden ponerlo, fue de todos modos una batalla fundamental.
Es de pura justicia que el flemático General Montgomery haya dado su nombre al abrigo que usábamos en nuestra adolescencia. (que toma su nombre precisamente porque el General usaba uno de ese tipo).
21 de octubre – 194 años este día
Tuvo lugar en el Cabo Trafalgar, en aguas españolas, entre Cádiz y el estrecho de Gibraltar. Inglaterra peleaba contra franceses y españoles y al mando de la que resultaría victoriosa escuadra inglesa estaba nada menos que Horatio Nelson, alias el famoso Almirante Nelson, dueño, padre y señor de la Marina Británica desde entonces y quizás de todas las marinas del mundo, que al día de hoy le rinden homenaje.
Pocos minutos antes de que los cañones comenzaran su lenguaje de guerra, Nelson transmitió a sus hombres un mensaje que paso a la historia: "England expects that every man will do his duty." (Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber)
La derrota franco-española fue total. Sin embargo, Nelson fue mortalmente herido en la batalla y murió en la tarde, pero ya sabiendo con seguridad que había ganado la batalla. De veinte barcos enemigos fueron hundidos 19, sin perderse un solo barco británico. Once a cero como diríamos en fútbol. El triunfo de Trafalgar terminó con el sueño de Napoleón de invadir Inglaterra. La batalla dio su nombre a una de las más famosas plazas de Londres.
20 de octubre – 55 años este día
Esa fue la frase que se dijo a sí mismo y a la historia el General norteamericano Douglas Mc Arthur cuando los japoneses lo obligaron a abandonar Filipinas en 1942.
El general fumador de habanos habría de cumplir su promesa el 20 de octubre de 1944, fecha que hoy recordamos. Para entonces la torta se había dado vuelta y a los que les tocaba estar en retirada era a los japoneses.
¿Fue la recuperación de Filipinas decisiva en la Guerra del Pacífico? En realidad fue más importante la batalla de Midway, pero allí nadie dijo ninguna frase celebre.
La frase de Mc Arthur pasó a integrar el imaginario cultural norteamericano, de alguna manera fue también la reivindicación de Pearl Harbour. No hay norteamericano hoy que no conozca la frase y que no la use de tanto en tanto.
18 de octubre - 113 años este día
Por más que, actualizada a una tasa del 10 % anual esa cifra crece brutalmente a la fecha de hoy (da 415 mil millones de dólares), es menos del doble que lo que la industria del tabaco americana esta pagando a los estados de ese país. La superficie de Alaska, largamente inexplorada en esos años, es de aproximadamente un quinto de los EE UU. Aunque parezca mentira, la prensa norteamericana ridiculizó la compra considerándola una locura. Pero el descubrimiento de oro al año siguiente y luego petróleo y otros recursos minerales y pesqueros, rápidamente hicieron a todos cambiar de opinión.
18 de octubre – 102 años este día
En diciembre de ese año se firmó en París un tratado entre EE UU y España por el cual se ponía fin a la guerra entre ambos países y se cedía Puerto Rico a los EE UU. En 1917, los puertorriqueños recibieron pasaporte norteamericano. En 1948 fueron autorizados a elegir su propio gobernador y en 1952 Puerto Rico adquirió el estatus de “Estado Asociado”.
Aún hoy se elevan voces independentistas en la isla, pero no tienen mucho eco. Hubo plebiscitos en 1967 y 1993 en los que la mayoría de los electores prefirió mantener el estatus que los liga a los EE UU, más que separarse de ellos.
17 de octubre – 55 años este día
Me puse a investigar. Releí trozos de ese libro magnífico que es Perón y su tiempo, de Félix Luna (por mucho tiempo ausente de las estanterías de Buenos Aires, hoy a vuelto, reeditado). Luna es un historiador radical y como tal era opositor a Perón. Fue preso y torturado en las cárceles del régimen en aquellos años. Pero consigue poner su deber de historiador por sobre sus vicisitudes de ser humano y su ideología radical, obteniendo un libro objetivo e interesante. Es un mamotreto enorme, que surgió como ampliación de otro libro menor de Luna que se llamaba El 45, y que historiaba solamente lo ocurrido en el año en cuestión.
Hojeé también otros libros que tengo de Historia Argentina (lamentablemente casi todos de Luna, no ampliaba mucho el punto de vista) y uno muy bueno que se llama Mañana es San Perón, que más que historiar hechos analiza el manejo de los medios, la creación del mito, ese tipo de cosa.
Leí también lo que hay en Internet, poca cosa para fecha tan determinante. Pensé que para explicar con un mínimo de seriedad lo ocurrido en el centro de Buenos Aires el 17 de octubre de 1945, ese día que inauguraría una década de omnipresencia peronista, se requeriría por lo menos adentrarse en los dos años previos. Y luego habría que resumir los diez años del régimen que esa fecha hizo nacer (dictadura democrática, la llamó alguien, la primera “d” merecidamente ganada por la metodología usada en tratar con la oposición, la segunda “d” por haber nacido el régimen de elecciones irreprochables). Y no podría evitarse el tema de la (so called) Revolución Libertadora que lo derrocó, los 18 años de resistencia peronista, el significado que durante esos largos años producía en los argentinos encontrar un graffiti con una P dentro de una V (significando “Perón volverá”) pintada con riesgo de la piel por los militantes que no olvidaban a su general. Y, para no dejar la cosa sin terminar, habría que hablar de Cámpora, del retorno de Perón, de la matanza de Ezeiza, de su muerte.
Fue una larga noche de preparación y toma de apuntes. Para nada, no conseguí poner frente a mí un resumen satisfactorio. Me sentí como se debe haber sentido Neruda cuando el Partido Comunista de Chile le encargó (como si los poemas fueran factibles de ser escritos a pedido) una poesía dedicada al Ché Guevara. Demasiado poeta para este poeta, debe haber sido el pensamiento que atravesó la cabeza del chileno, el punto es que no pudo escribirlo.
Demasiada fecha para tan pequeño historiador, pensé a las dos de la mañana, en que cerré los libros, me fui a dormir y comencé a pensar que explicación les daría a ustedes para tamaña omisión.
17 de octubre – 39 años este día
En respuesta a los asesinatos de policías, Maurice Papon, jefe de policía de París, ordenó arrestos masivos y represión en los barrios magrebíes de la capital francesa. Sabemos hoy que Papon le dio a su tropa luz verde para usar la violencia, prometiéndoles que no serían acusados por uso excesivo de violencia en ningún caso. En la búsqueda de miembros del FLN, fueron asesinados muchos argelinos completamente inocentes. El saldo oficial –según la policía- fue de tres muertos y sesenta y siete heridos. Esto fue considerado ridículo por todos lo que vieron los cuerpos amontonados en las calles o flotando en el Sena.
En 1981 se supo que durante la guerra Papon fue funcionario del régimen de Vichy y participó activamente en la deportación de judíos. (Era jefe de la oficina de “Asuntos Judíos” de Bordeaux). De alguna manera –contactos, seguramente- logró mantener todo esto en secreto hasta 1981. Llegó inclusive a ser ministro del gobierno de Giscard. En 1944, cuando la debacle alemana era evidente, ayudó a algunos resistentes y hasta salvó algunos judíos. En otras palabras, vio para donde venía soplando el viento y decidió hacerse un lugar bajo el nuevo sol.
Papon es, claro, un ejemplo arquetípico del colaboracionista francés. Pero es más que eso. Es un ejemplo también notable del funcionario francés. Fue capaz de servir a todos los gobiernos, sin ningún cargo de conciencia. Era un funcionario del Estado y como tal cumplía con su deber, tal como él lo entendía.
16 de octubre – 53 años este día
a) Crímenes contra la paz (planear y llevar adelante una guerra violando tratados internacionales)
b) Crímenes contra la humanidad (deportaciones y genocidios)
c) Crímenes de guerra (violación de las leyes de la guerra)
d) Asociación para delinquir, o sea, organizarse para cometer los tres crímenes mencionados más arriba
Hay detalles jurídicos que no deben pasarse por arriba ligeramente. Los tres primeros crímenes son individuales, o sea, cada persona era pasible de ser declarada culpable. El cuarto es colectivo u organizacional, o sea, culpables podían ser las SS, el partido Nacional Socialista, etc., pero no los individuos. Luego, si la organización a que un individuo pertenecía era hallada culpable, el miembro de esa organización podía, en una segunda etapa, ser acusado de integrar una organización ilegal.
Lo que muchos puristas del derecho la han criticado siempre al juicio de Nuremberg, es que violó el sacrosanto principio jurídico de que una persona no puede ser declarada culpable de un hecho que no era ilegal cuando lo cometió. Y el genocidio no estaba reglamentado en derecho alguno, y menos en el aún incipiente o inexistente derecho internacional, como crimen. Lo mismo puede decirse de la asociación para delinquir, si el Partido Nacional Socialista era declarado ilegal en el juicio de Nuremberg, no lo había sido en el momento en que esos jerarcas lo integraron. Es claro pues que ese principio fue violado. Pero la circunstancia era excepcional y no parecía razonable que ese conjunto de asesinos saliera libre por una formalidad jurídica. Pero el asunto es aún hoy tema de debate en toda reunión de abogados en la que sale el tema.
El juicio fue presidido alternativamente por jueces de los cuatro países vencedores. Comenzó el 18 de octubre (del 45). Había 24 personas enjuiciadas y un gran número de organizaciones (las SA, las SS, la Gestapo, etc.). Se dictó veredicto el 1 de octubre de 1946 para 22 de los acusados (uno se suicidó y el otro estaba mentalmente enfermo y se lo eximió del juicio). Tres fueron declarados inocentes, cuatro recibieron penas que iban de los diez a los veinte años de cárcel, tres fueron condenados a cadena perpetua y doce fueron condenados a muerte por ahorcamiento. De estos últimos Martin Bormann y Hermann Goering se suicidaron antes de ser ejecutados. Los otros 10 fueron colgados el 16 de octubre de 1946, fecha que en este mail recordamos.
Los condenados a penas de reclusión fueron trasladados a la prisión de Spandau, creada en las afueras de Berlín con el sólo propósito de acoger a estos huéspedes VIP. La cárcel cerró definitivamente en 1987, cuando falleció Rudolf Hess, que desde 1966 era el único ocupante del establecimiento carcelario más caro del mundo.
16 de octubre – 207 años este día
En el año 1793, en la fecha que hoy recordamos, María Antonieta (Marie Antoinette), reina de Francia, esposa de Louis XVI, perdía la cabeza, pero no por amor, sino literalmente. Era de linaje, la María. Nacida en Austria, era hija de la Archiduquesa María Teresa y del Emperador del Sacro Imperio Romano Francisco I. María se casó con Luisito en el año 1770 para reforzar la alianza entre Austria y Francia, enemigos durante décadas. No vamos a hablar de la pobre capacidad de Luis XVI para gobernar el país porque lo hicimos en el X años del 10 de agosto –día en que la real pareja fue hecha prisionera en Varennes- pero no mencionamos entonces el curioso carácter que poseía María Antonieta. Extravagante, totalmente antipopular, nunca se adaptó a la manera francesa de mirar el mundo y hacer las cosas. La anécdota que hizo historia –es totalmente verídica- fue su respuesta cuando un funcionario le informó que el pueblo francés no tenía pan para alimentarse. “Que coman tortas”, dijo la reina. Y lo decía sinceramente, que es lo peor
Luis fue ejecutado el 21 de enero de 1793 (¡Por apenas un voto en contra, casi casi salva el pellejo!). El 16 de octubre María Antonieta seguía el mismo destino de su marido.
15 de octubre – 54 años este día
15 de octubre – 55 años este día
Extraditado a Francia –la práctica vigente era que los criminales de guerra fueran ejecutados en el país donde mayormente habían cometido sus crímenes-. Fue condenado a muerte e intentó suicidarse envenenándose. No le dimos el gusto, una nurse consiguió salvarlo para que enfrentara el pelotón de fusilamiento el 15 de octubre de 1945 fecha que hoy recordamos.
La sentencia es una inmejorable muestra de síntesis. No hubo necesidad de muchas páginas para que la Corte justificara la pena de muerte. Fue “traición a Francia”.
15 de octubre – 418 años este día
Ya el Calendario Juliano contemplaba un año con una duración de 365 días y un cuarto. Sin embargo, el año real dura 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos y la diferencia entre ambas cifras ocasionaba atrasos de casi un día por cada siglo. Para cuando Gregorio analizaba el asunto, el Calendario Juliano había acumulado ya un atraso de catorce días. Ustedes me preguntaran con razón por qué, si el atraso era de catorce días, Don Gregorio corrigió sólo diez. Fue por motivos religiosos. Gregorio quería que el equinoccio cayera ese año en la misma fecha que había caído en el año 325 cuando el Concilio de Nicea. Viste vos, como la política siempre metiéndose en la cosa técnica. El hecho es que los europeos se fueron a dormir el cuatro de octubre despertando el día quince. ¡Fue la noche más larga de la historia!
Fue poco lo que el Calendario Gregoriano agregó al Juliano, pero suficiente para hacerlo lo bastante preciso como para que hoy sigamos usándolo, pese a que disponemos de relojes atómicos, que miden el tiempo por el período de oscilación de los átomos de los elementos. Antes había siempre un año bisiesto cada cuatro años, con el Calendario Gregoriano no son bisiestos los siglos exactos (1800, 1900, 2000, etc.) a menos que el número del año sea exactamente divisible por 400 (como lo son los años 1600 y 2000 por ejemplo, pero no el 1700 o el 1900, ¿Me expliqué bien?)
Si al Calendario Gregoriano se le agrega un refinamiento adicional (que no sean bisiestos los años divisibles por 4000, pese a que por la regla anterior deberían serlo), esto permitirá a la vieja creación de Gregorio acumular menos de un día de error en un plazo de 20 mil años. Nada mal, ¿no?
Gradualmente, los otros estados europeos fueron adoptando el Calendario Gregoriano. Alemania lo hizo en 1699, Inglaterra en 1752, Suecia en 1753, Japón en 1873, China en 1912 y la Unión Soviética en 1918 (por eso el hecho famoso que la revolución bolchevique de octubre ocurrió en realidad en noviembre, porque el Calendario no era aún el de Occidente). Creo que el último fue Grecia en 1923. Noten que durante ese largo período en que el mundo aún usaba calendarios diferentes, era posible viajar de un país a otro y encontrarse con que en el destino la fecha era totalmente diferente de la vigente en el país de origen. ¡Otra que jet lag!
Al día de hoy hay aún países que tienen calendarios distintos. Creo que Israel y los estados árabes son los únicos casos.
14 de octubre - 934 años este día
Guillermo desembarcó en Peveney con siete mil hombres. Harold acababa de ganar una batalla a los vikingos en Stamford Bridge y al recibir las noticias del desembarco corrió al sur a enfrentar al invasor. Habiendo peleado otra batalla antes y viajado muchos kilómetros, sus tropas no estaban en las mejores condiciones imaginables. El 14 de octubre de 1066, fecha que hoy recordamos, tuvo lugar una batalla muy cerca de lo que hoy es el pueblo de Battle, en Sussex -y no tan cerca del pueblo de Hastings, que queda a unos diez kilómetros-. La lucha duró todo el día y terminó con la derrota inglesa y la muerte de Harold. La leyenda dice que una flecha le atravesó el ojo, aunque un cuadro que yo tengo en rompecabezas –una bella reproducción de un manuscrito francés de época- lo muestra abatido por una flecha en la frente. Claro que este detalle no tiene ninguna importancia.
En diciembre de ese año Guillermo era coronado rey de Inglaterra. Había prometido construir una gran iglesia si resultaba victorioso y cumplió su palabra. Hay una hermosa abadía en Battle y se dice que el altar está ubicado exactamente en el lugar donde cayó muerto el rey Harold.
¿Fue una batalla más en la larga serie de enfrentamientos entre ingleses y franceses? En absoluto. Fue decisiva en la historia inglesa. Harold fue el último rey sajón en Inglaterra, y como consecuencia de su derrota la corte inglesa pasó a hablar francés por los siguientes trescientos años. También cambió la relación de poder entre los nobles y el monarca; con los sajones, los nobles tenían casi tanto poder como el rey. Guillermo dejó bien claro que eso no continuaría luego de su coronación.
Deberían venir a ver mi rompecabezas. Enseguida le agarrarían interés a la batalla.
11 de octubre – 77 años este día
10 de octubre – 1268 años este día
Abd-ar-Rahman, el gobernador musulmán de Córdoba, había invadido Aquitania –que es como se denomina esa región francesa- y derrotado al mandamás local, el duque Eudes. Habiendo conocido el polvo de la derrota, Eudes mandó un pedido de auxilio a Charles Martens. La infantería europea destrozó la caballería mora y Abd-ar-Rahman murió en la contienda. No hubo ningún otro intento musulmán de invadir el resto de Europa. La batalla pasó a la historia como una de las más decisivas en la historia del mundo pues de haber tenido otro resultado, es posible que al día de hoy se celebrase el Ramadán en París y los londinenses a las cinco de la tarde, en lugar de tomar té, se arrodillarían en dirección a La Meca. En otras palabras, es lógico suponer que Europa se habría islamizado por muchos siglos, tal vez para siempre.
Una vez hecho el cuento creo se entenderá el porque del apellido de Charles. Martel quiere decir martillo. Casualmente Stalin también quiere decir lo mismo. Martel moriría en el año 741, ya retirado, habiéndole transferido años antes el poder a sus hijos.
9 de octubre – 33 años este día
Su cuerpo permaneció enterrado en lugar desconocido hasta hace poco, cuando fue encontrado y llevado a Cuba por decisión de sus familiares, que allí viven. Se le construyó un monumento grandilocuente que mucho dice sobre el régimen que ayudó a entronizar y su forma de tratar estas cosas.
Se llamaba Ernesto Guevara Lynch, era argentino, de Rosario. Lo llamaban Ché.
7 de octubre – 50 años este día
A principios de 1951 las tropas chinas ya ocupaban Seul, capital de Corea del Sur. En marzo de ese año, tropas norteamericanas al mando de Douglas Mc Arthur retomaron Seul y avanzaron hacia el norte alcanzando el paralelo 38. Ahí se detuvieron las cosas y la frontera se transformó en una de las más paradigmáticas de la Guerra Fría. Esta absurda división de un mismo pueblo aún subsiste si bien, al momento de escribir estas líneas parece estar tibiamente avanzando un proceso de unificación, al punto que las representaciones de las dos Coreas desfilaron con una única bandera en las Olimpíadas de Sidney.
7 de octubre – 429 años este día
Pero lo más famoso de la batalla fue un español que en ella peleó y que allí perdió un brazo. A raíz de esa mutilación pasó a ser conocido como “el manco de Lepanto”. Se llamaba Miguel de Cervantes Saavedra y nos dejó un librito inmortal.
6 de octubre – 19 años este día
En Noviembre de 1977, Sadat había viajado a Jerusalén para iniciar negociaciones de paz. Era el primer líder árabe en tomar tamaño paso al frente. El proceso se concretaría en 1978, Cuando Sadat y Menachem Begin firmaron un tratado de paz en Camp David, Maryland, EE UU, en presencia de Jimmy Carter, entonces presidente del país del norte. Por ese tratado, Begin y Sadat recibieron el Premio Nóbel de la Paz.
Los extremistas de siempre pusieron fin a la vida de Sadat. Es hacer inútil historia-ficción el pensar que hubiera pasado si Sadat hubiera vivido o si hubiera habido más Sadats. Pero tal vez el conflicto del Medio Oriente hoy sería parte de la Historia.
6 de octubre – 27 años este día
Israel consiguió forzar la retirada de los invasores, pero a costa de un número muy alto de bajas. La guerra terminó dos semanas después. El apoyo de las potencias occidentales anglosajonas a Israel hizo que los países árabes productores de petróleo les iniciaran un embargo el 17 de octubre. Todo para nada, la invasión no les dejó ningún provecho y el embargo tampoco.
2 de octubre – 32 años este día
30 de septiembre – 61 años este día
Escasos días antes Hitler había dicho que si no se le cedía la nación de los sudetes (una cinta que conforma el perímetro de la actual República Checa, que pertenecía entonces a Checoslovaquia y estaba habitada por pueblos más germanos que checos) invadiría Checoslovaquia. Como contrapartida, dijo que esa era la última reivindicación territorial que tenía en Europa (ya había invadido la región desmilitarizada de Renania, en la frontera con Francia y ocupado Austria).
Chamberlain y Daladier aceptaron esta exigencia de Hitler, decidiendo el futuro de Checoslovaquia sin siquiera invitar a la Unión Soviética ni a los mismos checos. Omitir invitar a Stalin fue un error tal que el propio Churchill lo reconoce en sus Memorias. Stalin nunca perdonó el desdén. Con la cesión de esa zona a Alemania quedaban Bohemia (región de la República Checa donde está Praga) y Moravia (área de Checoslovaquia entre Bohemia y Eslovaquia) casi que dentro de Alemania. Era obvio que Hitler no demoraría en reclamarlas. Fueron las siguientes presas. Occidente también en esas anexiones prefirió hacer la vista gorda. La próxima víctima fue Polonia en septiembre de 1939 y allí se terminó la infinita paciencia inglesa.
Se han escrito decenas de libros explicando o intentando explicar las intenciones de Chamberlain en Munich. Muchos creen que ingenuamente creía en la palabra de Hitler y que sinceramente pensaba que de ese modo preservaba la paz en Europa. Otros creen que necesitaba ganar tiempo para rearmar al Reino Unido, que tenía casi cuatro años de atraso en ese campo respecto de Alemania. Esta explicación suena más bien a excusa, (casualmente, es la misma que dio la Unión Soviética para firmar el pacto nazi-soviético de no agresión que ya hemos recordado), ya que con la conquista, Occidente –nuestro Occidente- perdió varias divisiones checas que pasaron a los alemanes, además de liberar divisiones alemanas que estaban asignadas a las fronteras checas y que después de Munich, Alemania pudo realocar en otros frentes.
El acuerdo de Munich pasó a la historia como una gran vergüenza, una concesión arrancada por el patoterismo. Además, reforzó muchísimo la posición de Hitler internamente en Alemania, ya que el generalato no había apoyado la brabuconada, la veía muy riesgosa, pasible de desencadenar la reacción de Inglaterra y Francia. Como esto no ocurrió, Hitler quedó ante los alemanes como el líder clarividente, capaz de medir riesgos políticos y militares con perfección. Toda oposición posible, perdió margen de maniobra.
27 de septiembre – 92 años este día
Nada de lo dicho más arriba es lo más importante de su biografía. Se lo recuerda más bien porque en plenos años de plomo fundó en Chile la Vicaría de la Solidaridad, desde la que reclamó por las vidas y derechos de los que entonces tenían amenazada la primera y atropellados los segundos.
Puede resumirse diciendo que vivió una vida siguiendo los mandatos del Señor. Lo que no muchos.
23 de septiembre - 26 años este día
Vuelven hoy inevitables los recuerdos de las visitas a La Chascona e Isla Negra. Del túmulo humilde del cementerio central de Santiago donde estaba en los 80s, siempre cubierto de flores rojas. Los versos aprendidos de memoria, las ediciones baratas, infinitas, muchas veces piratas, de los veinte poemas, regaladas, recibidas, leídas de a dos. El discurso en Estocolmo. Aquella edición dedicada con su clásica tinta verde.
Desde el fondo de nosotros, y de pie, un hombre triste, como yo nos mira.
Hace veintiséis años, se fue por la tarde. Hacia donde el crepúsculo corre, borrando estatuas.
19 de septiembre – 45 años este día
16 de septiembre – 18 años este día
La matanza trajo como consecuencia el retorno de una fuerza internacional para intentar mantener la paz en la región.
15 de septiembre – 65 años este día
El 15 de septiembre de 1935 se aprobaban en Alemania las tristemente célebres leyes de Nuremberg, que dejaban a los judíos alemanes sin una gran parte de sus derechos. Por ejemplo, no eran más ciudadanos alemanes, aunque sí “miembros del Reich”. Prohibían además el casamiento entre “arios” y judíos. Es paradójico y lamentable tener que reconocer que los casamientos inter-raciales o inter-religiosos –si estos términos significan alguna cosa- también estuvieron prohibidos durante décadas en el estado de Israel (no sé sí la prohibición se levantó o aún existe).
Las leyes de Nuremberg excluían a los judíos del gobierno así como de la práctica de profesiones como medicina, abogacía y otras.
En realidad, tuvieron poca implicancia práctica. Todas estas cosas ya regían en la práctica en Alemania. El siguiente ataque a los derechos judíos sería la Noche de los Cristales Rotos, de la que ya nos hemos ocupado en el X años del 9 de noviembre.
15 de septiembre – 60 años este día
14 de septiembre – 188 años este día
La táctica rusa fue “tierra arrasada”, o sea, retirarse quemándolo todo, casas y cosechas, para que el avance francés fuera cada vez más desgastante al no contar con descanso ni alimentos. El 7 de septiembre se peleó una batalla menor (la de Borodino, en la que los dos lados perdieron tantos hombres que me parece que podemos decir que ambos la perdieron).
El 14 de septiembre de 1812, fecha que hoy recordamos, Bonaparte entró en Moscú, sólo para encontrarla vacía. Ninguna victoria en la historia terminaría siendo más pírrica. Casi toda la población había sido evacuada y el ejército se había replegado a líneas aún más al interior de la interminable Rusia. Napoleón había olvidado el precepto básico de la guerra: vencer no es conquistar tierras o ciudades sino destruir la capacidad de atacar o defenderse del ejército enemigo. Esto, Bonaparte no lo consiguió nunca en Rusia.
A la mañana siguiente, estallaron numerosos incendios en los cuarteles del ejército francés y en depósitos de alimentos y mercaderías, alimentados por patriotas rusos con el propósito de dejar al corso sin donde cobijarse del inclemente invierno ruso que se aproximaba.
Bonaparte aguardó en la ciudad un mes esperando inútilmente la rendición rusa que no habría de producirse. Al fin, decidió abandonar Moscú. En su retirada, fue hostigado el tiempo todo por el ejército ruso, en particular por los cosacos. El grueso del ejército ruso lo esperaba en el río Berezina. La situación obligó a Napoleón a quemar los puentes que había usado para cruzar el río, antes que la totalidad de su ejército pudiera atravesarlos, por lo que dejó a diez mil de sus hombres en lado ruso, sin ninguna esperanza de salir con vida. El retorno a Francia fue cada vez más penoso. Los franceses morían de a decenas por kilómetro como consecuencia del agotamiento, del hambre y del frío. Finalmente, el 14 de diciembre de 1812 la ahora cabizbaja Grande Armée realizaba un triste ingreso en París. No había ánimo para desfiles. 400 mil hombres –sobre 500 mil- habían fallecido durante la desastrosa invasión a Rusia.
Siempre me ha impresionado la asombrosa frialdad de Bonaparte. Luego de volver de esta terrible tragedia, todo lo que se consideró obligado a informar al pueblo francés fue: “el emperador jamás ha disfrutado de mejor salud”
13 de septiembre – 57 años este día
Victor Emmanuel III, rey de Italia, asustado por estos acontecimientos, ofreció a Mussolini la posición de Primer Ministro el 31 de octubre de 1922, lo que convirtió al Duce en el gobernante más joven de la historia italiana. En 1924 hubo elecciones parlamentarias –con trampa, pero no demasiada- que le permitieron afirmar su poder. Es engañarse no reconocer que el pueblo italiano en su mayoría saludó su advenimiento, percibiéndolo como el hombre que pondría orden en la caótica situación económica y política del país, y le restablecería su dignidad perdida en los lejanos tiempos del imperio. Aunque odiemos reconocerlo, Hitler y Mussolini ganaron elecciones. Hasta en el exterior se lo veía con buenos ojos. Quizás hubiera muerto de viejo gobernando el país si no se le hubieran metido en la cabeza sueños de expansión imperial. Su primera víctima fue Abyssinia (África), a la que invadió en octubre de 1935. Europa limitó su protesta a palabras, como haría luego con Hitler.
Vendría luego la Segunda Guerra Mundial. Mussolini titubeó mucho antes de ponerse abiertamente del lado alemán, pero decidió tomar ese paso para no perderse el botín barato que Hitler parecía estar obteniendo en Europa Occidental. Así, el 10 de junio de 1940 le declaró la guerra a Francia. Pobre pelado, no tuvo suerte ninguna en la Segunda Guerra Mundial, desde el principio entró con el pie izquierdo. Francia se rindió antes que él pudiera cosechar victoria alguna y luego fue a visitarlo a Hitler sabiendo que el austriaco no lo miraba como un par, nunca lo hizo, sino como a un socio de segunda clase. El encuentro esta magníficamente satirizado en El Gran Dictador, el filme de Charles Chaplin. Tan poca confianza tenía Hitler en Mussolini o los alemanes en los italianos, que en la península se enteraron de la invasión de Rumania y de la de la Unión Soviética por los diarios. Para pagarle al cabo con la misma moneda, Mussolini no tuvo mejor idea que invadir Grecia –a través de Albania- sin avisarle a Hitler. El resultado fue un desastre que motivó la intervención alemana para evitar una total derrota de su aliado latino. Tampoco en el norte de África pudo Il Duce valerse solo y debió también allí recurrir a su socio prusiano.
En 1943 comenzó la debacle del hitlerismo en general y de Mussolini en particular. El 24 de julio Mussolini fue arrestado y luego de dos prisiones transitorias fue trasladado a un hotel en las montañas Abruzzi. El 8 de septiembre (Ver X años de esa fecha) se produce la rendición de Italia. Hitler fue leal a su socio italiano y mandó un grupo comando, al mando de Otto Skorzeny a rescatarlo. Lamentablemente el operativo tuvo éxito, Mussolini fue llevado de avión a Munich y el 13 de septiembre, fecha que hoy recordamos, era saludado por Hitler en Berlín.
A instancias del líder alemán, volvió a Italia y fundó la República Social Italiana, un estado fantasma, títere de Hitler. Pero tampoco esta fantasía duró mucho y Mussolini se vio obligado a huir. Como Luis XVI, intentó cruzar la frontera disfrazado, esta vez de soldado alemán en un convoy que se retiraba hacia Insbruck (Austria). Pero fue reconocido –igual que Luis XVI- y fusilado junto con su amante Claretta Petacci, que había decidido permanecer con él hasta el final. Sus cuerpos fueron luego colgados, cabeza abajo, en la Piazza Loreto de Milán.
12 de septiembre – 60 años este día
Lo que distingue a las cavernas de Lascaux son las pinturas rupestres –únicas en el mundo, tal vez junto a las de Altamira en España-, con representaciones de animales. Tienen unos 17 mil años de antigüedad y forman la más importante representación que tenemos del arte paleolítico. Durante mucho tiempo podían ser visitadas por los turistas. Hoy están cerradas y sólo acceden a ellas los investigadores. El flujo masivo de visitantes, los microbios, el aliento, etc., estaban terminando con las pinturas. Hay un notable libro de Skira sobre el tema que debe estar en la biblioteca de María Carmen en Salto.
Las de Altamira, en Santillana del Mar, el cantábrico español, acaban de producir una importante y saludable novedad. Sus dos cavernas también están virtualmente cerradas, a una no se permite el acceso y a la otra sólo se permite ingresar 35 personas por día. Hay lista de espera por los próximos tres años y medio para conocerlas. Para solucionar ese inconveniente, a apenas cien metros de donde se encuentran las originales, se ha creado una caverna semi-artificial, con tecnología de última generación, que reproduce las pinturas, las paredes, el ambiente, la temperatura, la humedad, la falta de luz, todo. Acaba de ser abierta al público y se calcula que recibirá unas mil personas diariamente en invierno, llegando a tres mil en verano. Tiene boutique, sala de informaciones sobre el período histórico y todas las cosas afines que un museo moderno suele ofrecer.
11 de septiembre – 26 años este día
Hacer un resumen histórico, como hemos hecho de otras fechas, parece aquí totalmente innecesario. Casi todos ustedes fueron o fuimos contemporáneos de los hechos y los tenemos bien presentes. Algunos de ustedes, inclusive, los vivieron en país propio. Unos pocos de ustedes, debido a una envidiable juventud, -esa enfermedad que se cura con el tiempo, como dijo alguien- sólo conocen lo ocurrido por los libros de historia. Pero estoy seguro que aún ellos tienen un padre, una madre, un tío o un profesor que vivió los hechos y puede darles el detalle. Prescindiremos esta vez, por tanto, del racconto histórico.
Prefiero recordar algunos aspectos tangenciales, pero no menos importantes. Es bueno saber que el hecho en sí polarizó al menos a Chile, dividiéndolo entre los que calificaban el 11 de Septiembre como “Pronunciamiento” -y lo escriben así, con mayúsculas- y los que preferimos el sustantivo habitual y más claro: golpe militar.
Si me viera obligado a resumir -y por tanto hiper simplificar- sus consecuencias al día de hoy, diría que sin duda terminó en el largo plazo mejorando la situación económica de los chilenos, pero también terminó dividiéndolos en bandos aún hoy irreconciliables. Argentina no tuvo ni remotamente la misma evolución en el plano económico durante su gobierno militar, pero sanó mucho más rápidamente sus heridas. Que cosa sea mejor o peor, va en la valoración de cada uno. Cuando a 26 años de un hecho histórico amigos o familias continúan divididas o sin visitarse por haber tomado uno u otro partido, esto dice algo sobre lo difícil que será curar esas heridas.
Intentar analizar el 11 de septiembre en frente de tantos chilenos como los que se cuentan entre los receptores de este mail, es una osadía arriesgada de mi parte, corro el riesgo de que me maldigan varios, me corrijan otros. No temo ese riesgo, no creo tampoco en el protocolo habitual del extranjero, según el cual uno nunca debe comentar los hechos de los países que no son el suyo, mucho menos críticamente. Eso estipulan las normas elementales de la diplomacia. Yo no las cumplo, siempre opiné lo que me pareció conveniente sobre cualquier tierra o país. Además, el precepto ni siquiera me aplica porque nunca consideré a Chile un país extranjero, es para mí el costado occidental, pacífico y montañoso de mi tierra y porque al igual que los que en ese país nacieron, yo también llevo a Chile en el corazón.
Allende era médico, masón, ex-senador y ex-ministro y en 1970 fue electo presidente de Chile con el 36 % de los votos. La legislación vigente en Chile era tal que, si el candidato no obtenía mayoría absoluta, debía ser ratificado por el Congreso, lo que Allende consiguió al obtener el apoyo de Radomiro Tomic –el candidato de la Democracia Cristiana- a cambio de algunas concesiones menores.
Siempre me he preguntado que hubiera sucedido si Chile hubiera tenido en 1970 el mecanismo de balotaje. ¿Hubiera llegado Allende a la presidencia? Creo que no. ¿Se hubiera ahorrado el país el golpe de estado? En principio diría que sí, pero si pensamos que para 1977 no había país en la región sin gobierno militar, podemos concluir que el mismo se hubiera producido de un modo u otro. ¿Es el balotaje un invento de la Quinta República Francesa?
El problema comenzó cuando Allende, con el apoyo de poco más de un tercio del electorado pretendió introducir en Chile reformas estructurales, importantísimas, que claramente eran rechazadas tal vez por más gente que la que lo llevó a la presidencia. Por ejemplo, expropió las compañías americanas de extracción de cobre sin pagar indemnización alguna, lo que no obviamente no dejó contentos ni a Nixon ni a Kissinger, que por aquellos tiempos habitaban la Casa Blanca.
Muchas de las otras compañías que nacionalizó, fueron compradas, es justo decir. La ciencia económica no era un fuerte del galeno, por lo cual imprimió incontables cantidades de billetes sin respaldo, lo que –no wonder- dio lugar a una inflación impresionante. Esto, sumado al déficit público generado por la compra de tantas compañías privadas, dejó al estado completamente falto de recursos financieros. Comenzaron las huelgas, la más famosa de las cuales fue la de los camioneros, que paralizó la economía del país, indudablemente financiada y apoyada por la embajada norteamericana como hoy sabemos.
Otro problema que no supo manejar Allende fue su extrema izquierda, esencialmente el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario) y el PS (Partido Socialista) –las memorias de Altamirano, el secretario general del PS, atleta e intelectual mesiánico son imperdibles en este punto-. Estas agrupaciones expropiaban campos y propiedades y obligaban al gobierno de Allende a aceptar el hecho consumado y legalizar la expropiación, lo que fue un craso error, porque una cosa es nacionalizar compañías comprándolas, dentro de un plan, y otra aceptar el caos que le imponían esos grupos extremistas. Cuando uno ha oído de primera mano –y los familiares de Mari saben a que caso me refiero- lo que vivieron los dueños de propiedades que fueron o intentaron ser expropiadas –que muchas veces no eran más que pequeñas granjas, que en Argentina ni siquiera calificarían para el sustantivo estancia y mucho menos latifundio- tiene más cabal entendimiento del caos que se vivía.
Cuenta Isabel Allende –en una reciente, larguísima, entrevista- que semanas antes del golpe, su tío dijo en una cena familiar que de La Moneda no lo sacarían sino muerto o terminado su mandato. El hombre cumplió su palabra. El 11 de septiembre se suicidó con un fusil ametralladora que le había regalado Fidel Castro. Quien vivió esto más de cerca fue su médico personal –olvidé su nombre- quien alguna vez contó que cuando Allende ordenó a su grupo de asesores y colaboradores más próximos abandonar La Moneda, él notó que había olvidado algo y volvió. Justo cuando pasa por la puerta del escritorio de Allende escucha un disparo, entra y lo ve con el fusil en la mano y faltándole la parte superior de la cabeza (hace una descripción muy profesional, muy de médico del asunto).
La popularidad de Allende fue aumentando durante su gobierno. En las elecciones legislativas de marzo de 1973 obtuvo 44 % de los votos.
El gobierno militar intentó de alguna manera justificar el golpe basado en la supuesta existencia de un plan de la Unidad Popular –coalición de izquierda que llevó a Allende al gobierno- denominado, decían, plan Zeta- para asesinar líderes militares y de derecha y tomar en un golpe de mano, la totalidad del poder en Chile. Nunca se presentó una prueba decente de la existencia de ese plan y todo el mundo acepta hoy en día que sólo existió en la prodigiosa imaginación de los intelectuales que apoyaban el golpe. La realidad es que la UP no tenía prácticamente ninguna capacidad militar, no tenía ese plan ni ningún otro, y no resistió el embate del poderoso ejército de Chile como tampoco hubiera resistido el de la modesta Guardia Civil de Costa Rica.
Pero dicen que no hay mejor manera de hacer historia que darle voz a los que la hicieron. Transcribo en ese espíritu la totalidad del último discurso de Allende, transmitido por radio Magallanes escasos momentos antes que la emisora fuera silenciada por los golpistas:
Compatriotas, es posible que silencien las radios y me despido de ustedes. Quizás sea esta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de radio Portales y radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron, soldados de Chile, comandantes en jefe titulares. El Almirante Merino, que se ha autoproclamado, el general Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestaba su solidaridad, también se ha denominado Director General de Carabineros.
Antes estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un trance histórico pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil, es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.
Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la constitución y la ley y así lo hizo.
Es este el momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes. Espero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que señaló Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios. Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de una sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha, me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente, en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco debe humillarse.
Trabajadores de la patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
La cabal comprensión de las últimas palabras de Allende requiere un conocimiento del paisaje de su país. Las alamedas a las que se refiere, son los frecuentes caminos rurales, habitualmente orlados de álamos, que serpentean y transcurren por gran parte de Chile. Al andarlos a pie o en auto, nunca me fue posible evitar el recordar esa frase final de Allende.
Pero como terminar sin recordar el último párrafo del último libro de Pablo Neruda (Confieso que he vivido).
Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque jamás renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera. Aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las ametralladoras de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.
La izquierda se negó a aceptar durante años que Allende se había suicidado, como si un fin o el otro disminuyera en algo su lugar en la historia o su legajo. Un error, de mi punto de vista, ya que Allende no es menos nada por haberse suicidado. Ni más nada tampoco, el detalle físico de su fin no le quita ni le pone. Pero Neruda no erra en lo fundamental, en la traición que el ejército de Chile le hizo a su país. Neruda murió escasos doce días después de Allende. Estas líneas las escribió el 14 de septiembre. El cuerpo de Allende fue enterrado en lugar secreto donde permaneció hasta el advenimiento de la democracia, donde fue trasladado a una tumba digna, con nombre y ubicación conocida, creo que en Valparaíso (no la visité, así que no tengo certeza).
10 de septiembre – 10 años este día
La autorización del 10 de septiembre de 1989 fue parte de un proceso. Ya en mayo de ese año Hungría había desmantelado las alambradas y campos minados que la separaban de Austria, pero no fue sino hasta el 10 de septiembre que se permitió cruzar libremente la frontera.
Todo este proceso tuvo como arquitecto al pelado de la frente manchada (Gorbachev), quien en la soledad de su poder y de su escritorio –esto se me ocurre a mí, claro- un día de principios de los años ochenta percibió que ya era hora de sacar de la escena mundial, una obra que ya nadie quería ver, ni siquiera los actores obligados a representarla todos los días. Lo que nunca entendí, es como los rusos teniendo un gobernante del tamaño de Gorbachev, lo mandaron para su casa para instalar en su lugar a un borracho incompetente como Yeltsin. Hay cosas que yo nunca llegaré a entender.
10 de septiembre – 19 años este día
Imposible limitar la noticia a estas líneas sin hablar de la situación que generó el cuadro. El 26 de abril de 1937, La Legión Cóndor –un escuadrón de la fuerza aérea alemana que apoyaba a Franco en la Guerra Civil Española-, bombardeó el pueblo vasco de Guernica. Durante tres horas se arrojaron centenares de bombas sobre un poblado de cinco mil habitantes en el que no había ningún objetivo militar o estratégico. Murieron un tercio de los habitantes de la población.
Hoy sabemos que Hitler lo que realmente estaba interesado en hacer era un teste de bombardeo de poblaciones civiles, para saber como ellas reaccionarían y cuan grande sería el efecto del terror. La lección aprendida sería luego aplicada en la Segunda Guerra Mundial.
El retorno del cuadro a su país de origen, tuvo una carga fuertemente simbólica, ya que indicó para el mundo todo que España volvía a ser un país democrático y que los años de la dictadura de Franco habían terminado.
9 de septiembre – 24 años este día
Hijo de campesinos, revolucionario autodidacta, inventor del concepto de revolución socialista campesina ya que la de Lenin había sido una revolución obrera, los campesinos rusos no sabían ni que existían los bolcheviques, aún después del ingreso del pelado en el Palacio de Invierno. Y cuando digo obrera le hago una generosidad a Lenin, porque la Revolución de Octubre la hizo él con dos mil tipos, las masas obreras la vieron pasar, pero en fin.
Autor de atrocidades superlativas como la Revolución Cultural, amigo de la Unión Soviética, enemigo de la Unión Soviética, falleció octogenario en 1976. Se llamaba Mao Tze Dong, según la moderna forma de transcribir los caracteres chinos al alfabeto occidental, y Mao Tse Tung según la que estaba vigente al momento de su muerte.
9 de septiembre – 56 años este día
La apertura de un frente occidental era insistentemente requerida por los soviéticos, que desde el comienzo de la Operación Barbaroja –la invasión alemana a la URSS, que se produjo en junio de 1941- estaba combatiendo totalmente sola a los alemanes en Europa continental. Los soviéticos, si bien contaban con apoyo material de las potencias occidentales - armas y suministros - eran los únicos que estaban combatiendo en Europa - los ingleses bombardeaban, pero no tenían ejércitos en el continente en ese período - y por eso insistían en que sus aliados del oeste hicieran su parte. El desembarco fue largamente demorado, y por motivos que no alcanzo a entender, el desembarco en Salerno, apenas unos kilómetros al sur de Nápoles es mucho menos recordado que el de Normandía -6 de junio de 1944-, hecho que todos recuerdan y cuyo nombre en clave se tornó mundialmente conocido –el famoso D-Day-. Supongo que simplemente porque apareció en más películas. Así es la historia según Holywood.
Occidente esgrimió razones varias para la demora en abrir el frente occidental. Ser capaz de decidir a ciencia cierta si estas razones eran válidas exigiría un conocimiento de estrategia militar que no tengo ni tengo interés en tener. Mi impresión, sin embargo, es que –para ponerlo en una popular frase rioplatense- a los rusos los caminaron, bicicleteando la fecha del prometido desembarco lo más posible. Y esto porque los soviéticos no eran de la familia –como se percibían entre sí ingleses, americanos y franceses- sino eslavos medio toscos y para peor comunistas, con los cuales teníamos una alianza puramente circunstancial. El mejor final de la guerra, visto desde Washington o Londres, era una derrota alemana con el mayor desgaste posible de la Unión Soviética, disminuyendo así su influencia en el mundo de posguerra. De ahí las constantes postergaciones del desembarco.
El avance desde el sur de Italia no fue demasiado eficiente ni rápido. Los alemanes establecieron una barrera defensiva – a la que bautizaron Gustav line- a la altura de Monte Casino, en la que resistieron por meses sin que los aliados consiguieran superarla, hasta que se produjo la famosa toma de Monte Casino, donde como comenté en un mail anterior, participaron soldados brasileños.
El desembarco precipitó la capitulación de Italia, que se produjo el 8 de septiembre. Algo más de un mes después –13 de octubre de 1943- Italia declaraba la guerra a Alemania.
La resistencia nazi en Italia fue irracional. Con una guerra que a fines de 1943 y sobretodo a principios de 1944 ya daba para percibir que se perdía, insistieron en resistir, lo que produjo irreparables destrozos en ese museo de arte a cielo abierto que es Italia.
8 de septiembre – 57 años este día
En realidad ya estaba todo arreglado desde cinco días antes, inclusive firmado, pero el anuncio al mundo fue el 8 de septiembre. El documento se firmó en Sicilia el 3 de septiembre apenas horas antes del desembarco inglés en la península italiana. Luego de anunciada la rendición, los alemanes no la aceptaron y tomaron por su cuenta la defensa del territorio italiano. Mussolini fue rescatado de su prisión en manos de la resistencia –habrá un X años dedicado a este rescate y en el cual entraremos en más detalle en la carrera de Il Duce- y al ser liberado proclamó la República Social Italiana, un estado fantasma que pretendía permanecer junto a Hitler. El 13 de octubre, Italia declara la guerra a Alemania.
Una cosa es justo decir: Nunca los italianos en general se sumaron alegremente al antisemitismo. Muchos fueron fascistas y apoyaron a Mussolini, es innegable, pero las leyes de discriminación contra los judíos prácticamente no fueron aplicadas ni en Italia ni en los territorios ocupados por el Ejército Italiano, que en ocasiones se negó a fusilar judíos “por herir esas órdenes la honra del Ejército Italiano”. A la mayoría de los italianos, incluidos los fascistas, dichas leyes les resultaban chocantes. Los tanos fueron notoriamente menos antisemitas que los franceses y que los resistentes griegos que apoyaban a los aliados (en ocasiones la resistencia griega miraba para otro lado cuando los nazis deportaban, porque en el fondo no les parecía mal).
8 de septiembre – 354 años este día
Quevedo era de una familia rica y tuvo oportunidad de estudiar en las mejores universidades. Fue contemporáneo de Lope de Vega y Cervantes –ambos mayores que él-, quienes tenían su poesía en gran aprecio. Dedicó largos años a la política antes de abocarse a la literatura, y terminó preso dos veces, una por problemas políticos y otra por asuntos literarios –solía mofarse de sus contemporáneos con sus poesías, y algunos de ellos eran poderosos -. Sus dos pasiones lo llevaron tras las rejas.
Aunque nunca he hablado con ninguno de ustedes sobre Quevedo, sé que al menos Jorge y Manolo deben disfrutarlo mucho. Creo conocerlos lo suficiente como para afirmar esto sin mucho riesgo. Quienes como yo son lectores asiduos de Pérez Reverte, conocerán al Quevedo de carne y hueso, ya que en las novelas de ese autor aparece a menudo no sólo su poesía sino también el mismísimo Quevedo como personaje. Hay un poema de Quevedo que seguramente todos tienen presente, que es el famoso Don Dinero, al que Paco Ibáñez le pusiera música.
6 de septiembre – 478 años este día
Magallanes era de origen portugués, pero estaba al servicio de la corona española. Había levado anclas en Sevilla tres años antes con cinco barcos y 265 hombres, con el propósito de encontrar un camino occidental hacia las islas de las especies en Indonesia. Luego de atravesar las bravas aguas del estrecho que hoy lleva su nombre, entró en el Océano Pacífico con tres barcos – ya había perdido dos- convirtiéndose en el primer europeo en entrar al Pacífico desde el Atlántico. En abril de 1521 la expedición se detuvo en la isla de Cebu (Filipinas), donde Magallanes se hizo amigo del jefe local, que lo convenció de ayudarlo a vencer a una tribu vecina que habitaba la cercana isla de Mactan. El 27 de abril de 1521 Magallanes fue muerto por una flecha de los mactanos –si ese es el gentilicio correcto-. La expedición continuaría al mando de Sebastián Elcano. Los marineros que llegaron estaban en estado lamentable: sucios, flacos y destruidos. Debido a ello, los españoles los tomaron por bárbaros invasores, hasta que pudieron identificarse. Nadie podía creer que aún estuvieran vivos. El barco que completó el periplo se llamaba, sugestivamente, Victoria. El viaje pasó a integrar la lista de las más fabulosas aventuras que conoce el mundo.
Un hermoso libro que narra esta hazaña –es una novela y en buena medida es ficción- es Maluco, del uruguayo Napoleón Baccino Ponce de León.
5 de septiembre – 28 años este día
5 de septiembre – 86 años este día
El 1 de julio recordaremos la otra gran batalla de la Primera Guerra Mundial, que fue la del Somme.
2 de septiembre – 54 años este día
Por el lado japonés, el documento fue firmado por el canciller Shigemitsu Mamoru en representación del emperador y por el general Umezu Yoshijiro en nombre del ejército. Por los aliados firmaron Mac Arthur y Nimitz. Sería interesante saber que fue de la lapicera con que se estamparon las cuatro firmas, quien la tiene, cuanto vale.
En agosto de 1945, la debacle japonesa avanzaba rápidamente. La marina norteamericana conquistaba las islas del Pacífico Sur, la URSS declaró guerra a Japón y se produjeron las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
Cuando la derrota era una realidad palpable, Japón se dividió en dos posturas: los que querían rendirse y los que propiciaban la resistencia hasta el fin, a cualquier costo. Hirohito, el emperador, medió en la disputa en favor de los primeros. El emperador jamás había hablado al pueblo. Rompió esta tradición el 15 de agosto de 1945, al anunciar por radio al pueblo japonés que aceptaría los términos de la rendición propuestos por los aliados y enunciados en la Declaración de Potsdam. En una segunda alocución, el 1 de enero de 1946, Hirohito negó el carácter de divinidad que desde siempre se le había atribuido al emperador.
Aunque todo el mundo considera este el fin de la Segunda Guerra Mundial, formalmente, esta terminó el 9 de Septiembre, día en que Japón se rindió ante China.
La terrible pesadilla había durado exactamente seis años (y un día).